Sin tetas no hay paraíso, pero, ¿con tetas sí?
24.01.08 @ 18:14:11. Archivado en Hoy estoy de humor
Estoy siguiendo la serie de Sin tetas no hay paraíso. Esto ya de por sí es un notición porque soy de esas pseudo intelectuales que se jacta de no ver la tele. Primero, porque me da la sensación de que no va a aportar nada a mi vida más que temas para criticar con mis amigos también pseudo intelectuales anti tele. Y como tenemos otros asuntos sobre los que tratar, no nos es necesario sacarlos del monitor.
Segundo, porque, cuando no estoy trabajando, estoy haciendo mi vida fuera de casa, comunicándome, yendo al cine o al teatro, esos típicos hobbies de intelectualoide. Lo bueno es que para ver esta serie tampoco me tengo que sentar ante la pantalla y tragarme toda la publicidad, pues la estoy viendo por Internet, por subcapítulos, cuando tengo un rato entre reportaje y reportaje.
La gran ventaja es que me puedo saltar también las partes de la serie que me parecen un mero relleno de la trama principal, que es la historia de amor entre un traficante y una adolescente. Y aquí llega lo más gracioso, porque con todo lo intelectual que me creo, he de reconocer que si veo esta serie y no otra o ninguna es porque el actor, Miguel Ángel Silvestre, está buenísimo. Pero tan bueno que me he puesto a investigar su currículo y me he bajado del Emule la última peli en la que apareció y donde está, si cabe, aún más tremendo. Se llama La Distancia y, embobamientos aparte, es muy recomendable.
Pero ya que estamos, voy a echarle un poco de intelecto a este post y hablaré del polémico título elegido ya en el formato original en Latinoamérica para atraer a la audiencia. Que viene a decir que si no tienes unas buenas tetas, no tienes nada que hacer en la vida. O que unas tetas en condiciones te la facilitan sobremanera.
Pues miren, yo discrepo. A veces unas buenas tetas te pueden hacer la vida imposible: porque en el trabajo los jefes te valoren por las mismas y no por tu preparación; las jefas y tus compañeras te tengan envidia; tus receptores suban de vez en cuando la mirada hacia tu cara... O porque cuando te relaciones con hombres sólo vean unas tetas que agarrar e ignoren todo lo que las rodea, por no hablar del cerebro, con lo oculto que está ahí adentro del cráneo.
Es decir, con tetas hay paraíso... en función de lo que sea para cada mujer el paraíso y de lo astutamente que sepa manejarse con ellas e impedir que se las conviertan en una metonimia de su entera persona.
No olvidemos que TODOS tenemos ese punto superficial por el cual la apariencia física nos aboca a hacer cosas que en principio rechazamos. Que yo a Silvestre soy capaz hasta de pedirle un autógrafo en una teta, como la más vulgar de las gruppies.
PD: Silvestre, si lees esto no tienes más que dejar un comentario, e iré a enseñarte lo que es de verdad el paraíso.
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Vaya, está claro que hay que tener un buen par de tetas para poder hablar sobre el tema y no publicar un comentario con poca profundidad de razonamiento que evidentemente prefiere realizar quien no tiene otro mecanismo de consuelo ante sus carencias.Bueno , pues voy a ir un poco más allá en el razonamiento que has expuesto. Evidentemente un buen par de tetas la principal ventaja que tienen es que gustan a los hombres ¡son parte de su paraiso! y la admiración que provocan en ellos es una fácil pero no menospreciable forma más de elevar la autoestima, por supuesto como cualquier buen atributo físico que se pueda poseer. En cuanto al trabajo, no creo que un buen jefe te valore sólo por tus tetas, ni mucho menos y si así fuera, el tenerlas te ayudaría a replantearte en que círculo laboral te has metido. En cuanto a las amigas y compañeras, está claro que unos buenos atributos físi...
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Elisabeth García Iborra
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