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Elisabeth G. IborraElisabeth G. Iborra

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Permalink 23.12.08 @ 18:10:08. Archivado en Al que no le guste...

Si aún no sabes donde pasar la nochevieja y a ti no te para ni la crisis, aquí tienes varias opciones para elegir, según tus prioridades y preferencias.

El Convent que no lo es

Huye de la familia con tu pareja y vete a desintoxicarte unos días al maravilloso hotel El Convent, en plena montaña del mágico pueblo de Begur, en Girona, retirado de la mala vida de la ciudad, a dos pasos de la increíble cala de Sa Riera... El menú degustación que te prepararán sus dos chefs no te resultará nada pesado, a pesar de que consta de 11 platillos (con ostras, atún, bogavante, corderito lechal...). Los tres postres te proveerán energía para disfrutar de la gran fiesta que van a organizar en su Capilla, elegante, relajada, sin estridencias, pero, por supuesto, de lo más divertida. Y al despertar, brunch recién hecho con vistas, con el olor de la naturaleza recordándote que estás vivo... y te queda todo un año por delante. El pack detox de 5 noches para dos con cena de fin de año incluida cuesta 818 euros.

Por todo lo alto en el Hotel Arts

Más que una Nochevieja, el Hotel Arts ofrece una alternativa de modo de vida que uno desearía que se prolongara todo el año. Es a lo que invita su pack de pernoctación en uno de los apartamentos Deluxe para no tener que preocuparse de conducir y empezar el Año Nuevo con un exquisito brunch en el Café Veranda. Porque no hay nada como comer para restablecerse de una fiesta como la que tienen preparada en el Salón Gaudí. Es allá la cena de gala en la que comerás hasta oro, incluida en el paquete especial de 975 euros por pareja. Pero si se prefiere, es posible cenar en el restaurante Arola o el Enoteca, y antes de las uvas acudir al cotillón con barra libre y orquesta (de las mejores, claro). La noche sin habitación ronda los 350 euros de media por persona, así que tú mismo. www.hotelartsbarcelona.com/

Al Sur del sur, autenticidad.
Si lo que te van son las celebraciones tradicionales con pandereta y villancicos, la punta más al sur de España es tu sitio. En La Línea de la Concepción, te vas a empapar para los 365 días de cultura popular navideña. Allá se sale a las 12 de la mañana arregladito dispuesto a empezar la ruta de las tascas, a tomar Gloria y originalísimos canapés. Cuando te sueltes, te encontrarás de repente hablando con todo el mundo, tocando la zambomba y cantando la Marimorena. Tras el carajillo toca irse de pubs durante toda la tarde, a cantar y a bailar, para llegar a casa, cambiarse de traje (porque allí hasta los adolescentes se visten con sus mejores galas) e ir a cenar al Aqa, y a bajar los polvorones en alguno de los cotillones que atraen a toda la juventud del Campo de Gibraltar, porque la mala fama se la ha quitado de encima con sobresaliente.

Ramses vuelve a dar la nota
Esa especie de palacio Kitsch posmoderno que hizo Phillipe Stark del complejo Ramses vuelve a organizar este año una cena-cotillón de lo más variado. Tanto en el restaurante Bistró como en el Petit servirán un menú por 175-200 euros y 125 respectivamente, a base de ostras, caviar y esas delicatessen que tanto nos gustan, regados con champagne del auténtico. Porque allá no se van a proporcionar más que cócteles y espirituosos de primera calidad durante toda la noche, de hecho, al no haber barra libre te ahorras la resaca, los codazos y la tintorería del traje. Entre las platas del Petit y el Club, podrás disfrutar de djs en directo que irán subiendo el nivel del house hasta las 6, con ricos repuestos que incluirán los churros reinterpretados, con el punto exótico del cacao Guanaja. http://www.ramseslife.com/

LAS VEGAS America's Party
Mientras en Los Monegros no monten el proyecto de los casinos, te tendrán que ir a Las Vegas para saber lo que es jugar de verdad. Pero no te lo gastes todo antes de las uvas porque después te queda mucha noche para apostar, ir de pub a club y, sobre todo, dejarte llevar bajo la carpa que cubre Fremont Street, con sus especiales efectos lumínicos para que tengas la impresión de estar en una discoteca aunque, en realidad, dispongas de varios niveles por los que pasearte jugando una ruletilla aquí, comprando una frikada de souvenir allá, empapando el alcoholillo en el restaurante de acullá... y todo ello escuchando todo el rato música y recibiendo confeti sobre tu cabeza. Para que no te olvides de que estás de fiestón en Las Vegas. www.vegasexperience.com

De todo menos esquiar en Whistler
Si lo que te gusta es la nieve, en Canadá tienes la oportunidad de combinar los días esquiando con la gran movida que se monta el 31, en el complejo alpino de Whistler vecino a Blackcomb Mountain. La fiesta consiste en ir de club en club tomando chupitos o cerveza canadiense, calentándose el gaznate, y si no quieres que te sableen, puedes evitarte Búfalo Bill’s, que no por ser más famoso te dará mejor calidad pero sí que te cargará el doble que el Moe Joe’s, o Tommy Africa's, que no pasan de los 60 euros. También puedes ver los espectáculos callejeros desde los balcones de los pubs tomándote unos cócteles, en lugar de pelarte de frío a la intemperie.
www.moejoes.com

En Amsterdam, a la calle y luego al Flash and May Boy

Es muy fácil: tú te vas a Ámsterdam, donde todo el mundo se congrega desde las 23 horas en la Nieumarkt Square sobre las 23horas, con una botella de champán, tipo Puerta del Sol. Pero en lugar de congelarte en la calle, te vas al Hotel W Honolulu, que presta sus llaves a los promotores de eventos Flash and Matty Boy. Estos expertos en fiestas sobresalen en Nochevieja trayendo a los más destacados artistas, djs, percusionistas, bailarines, etc. de Hawai, para que te olvides por completo de que estás en el gélido norte de Europa. Desde la cena te regalarán una noche inolvidable con música en vivo, actuaciones, y el paquete incluye también mesa VIP y una botella de esas que tanto nos levantan el ánimo. www.flashandmattyboypresent.com

En altamar y con pirotecnia.
¿Puede haber algo más maravilloso que embarcarte en un crucero de lujo un 27 de diciembre, en Málaga, y no parar de visitar lugares maravillosos hasta el día 2 de enero? Se trata de alojarte a bordo del Princess Danae, y partir rumbo a Casablanca y Agadir, en Marruecos; Lanzarote, en Canarias; y, como destino último, la capital de Madeira, Funchal. Este archipiélago es patrimonio de la humanidad por su belleza tropical fascinante. Pero sin duda lo más especial es el Fin de Año en la Bahía, cuyo anfiteatro reluce con más de 250,000 bombillas y da paso al 2009 con un impresionante espectáculo de fuegos artificiales, que tiene fama de ser el mayor alarde pirotécnico del mundo. www.visioncruceros.com/

Hotel du Palais en Biarritz
Cambia de año como el mismísimo Emperador Napoleón III y su esposa Eugenia de Montijo, pues su antigua residencia se ha convertido en un hotel de lujo a orillas de la elitista playa en Biarritz,(literalmente). Durante todas las navidades, hay una oferta especial de habitación doble por 420 euros en adelante, la pareja, con derecho al Spa, algo que vendrá de perlas en Año Nuevo tras la fiesta de gala con smoking y todo, amenizada por la orquesta The seven stars. La cena, a la francesa: vierias, bogavante, lubina con más marisco, capón con foie y trufa, quesos... y Champagne « Cuvée Prestige a tutti plein. La broma te costará 525 €, claro. www.hotel-du-palais.com

Rhythm & Vines festival en Nueva Zelanda
¿Quieres ser el primero en dar la bienvenida al 2009? Pues tendrás que volar hacia el este y, en concreto, plantarte en Nueva Zelanda. El macro festival Rhythm & Vines festival te ayudará del 29 al 1, a pasarlo en grande con elenco de unos 120 artistas internacionales, de la talla de Franz Ferdinand, Shihad, The Kooks, Carl Cox, Digitalism, Santogold, The Mystery Jets, Jamie Liddell, Adam Freeland, A Track and Busy P en medio de unas viñas espectaculares en el estado de Waiohika. Además, a 10 minutos tienes la base ‘BW Campgrounds’, para pasearte en bañador, hacer surf y disfrutar de fiestas con mujeres en bikini. Para relajarte, el camping Band Camp, también al ladito de la playa. ¿Quién dijo que en navidades siempre hace frío? Entradas de 113 euros en adelante. www.rhythmandvines.co.nz

New Year Eve Full Moon Party en Tailandia
Es conocida como la mayor “beach party” del mundo porque desde el 29 de diciembre hasta el 31 vivirás una auténtica cuenta atrás, desde que aterrices en el aeropuerto de Koh Samui y te trasladen al hotel en Koh Phangan en barquito. Hazte a la idea de que cada año se reúnen allá unas 50.000 personas de todo el planeta, haciendo excursiones por la zona mientras van cogiendo confianza, para acabar el 31 bailando día y noche a su libre albedrío. El paquete de cuatro días con todo incluido cuesta unos 300 euros por persona en habitación doble. El billete de avión corre por tu cuenta. http://newyearpartykohphangan.com

Jost Van Dyke en las British Virgin Islands
Lo que no veas en esta pequeña isla de las British Virgin Islands en los dos días enteros que se pasan de fiesta caribeña, no lo verás el resto del año ni de tu vida. Los amantes de la buena vida pululan con máscaras por todas las playas tomando ron, pero en el Foxy’s se concentra buena parte de la gente, porque no hay opción comparable a sus conciertos (los Beach Boys en sus mejores tiempos) y sus brebajes con nombres como Pain Killer o Bushwacker para empapar sus barbacoas de chiringuito durante el 30 y el 31. El completo cuesta unos 230 euros, con barra libre incluida. Podrías dormir en la playa si eres inmune al follón exterior, pero si prefieres descansar, puedes hospedarte por una semanita en cualquiera de las villas con vistas al mar del Caribe de www.jostvandyke.com. www.foxysbar.com

Este artículo lo he publicado en el número de diciembre de la revista MAN.

Cuento de navidad, I parte. Papá Noel me ha traído unos padres...

Permalink 16.12.08 @ 14:48:36. Archivado en Al que no le guste...

Ya no soy un niño. Lo sé porque, por muchos regalos que me traigan los Reyes Magos, no me puedo creer que existan. Además, el otro día vi un graffiti de esos que pintan los amigos de mi hermano mayor por las paredes que lo ponía: Niños y niñas: los Reyes Magos son los padres. Y yo, sinceramente, confío más en los grafiteros que en mis padres, porque hace menos que tuvieron mi edad y todavía me entienden; y porque utilizan muchos colores, como yo en el cole, en cambio mi padre nunca me deja coger esa pluma negra tan seria que parece llevar cosida al bolsillo del traje.

Y mi madre sólo escribe en el ordenador. Este año hasta ha mandado las postales de Navidad por correo electrónico, ni siquiera se ha molestado en comprarlas en papel por solidaridad, con lo que me gustan a mí las postales que pintan los niños pobres del Tercer Mundo. No por que sean más bonitas, la verdad, sino por el dinero o la comida que luego reciben ellos por pintarlas.

Por suerte, una tía abuela de mi madre aún conserva la costumbre de escribir la postal, ponerle el sello, bajar al buzón y llamar luego para ver si la hemos recibido. Colecciono casi todas las postales que ha mandado en las 11 navidades que llevo vivo. A veces pienso que los viejos son los únicos que le ponen un poco de cariño a la familia. Los demás hermanos, tíos y primos, que están repartidos por no-sé-cuántas provincias del mapa, se limitan a llamar por teléfono para felicitar las fiestas, hablan con mi madre o con mi padre, el que esté, si están; les preguntan por mí, y, hala, ya han cumplido hasta, por lo menos, mi siguiente cumpleaños. Deben de considerarme todavía demasiado renacuajo para hablar por teléfono, pero, jo, si ya estoy en edad de llevar un móvil...

De hecho, se lo he pedido a Papá Noel en mi carta para que, aunque sea, si no tiene tiempo de entrar, me lo tire por la ventana, ya que mi casa no tiene chimenea. Aunque, pensándolo bien, si los Reyes Magos son los padres, imagino que Papá Noel con más razón, pues son ellos los que decidieron, de repente, que él me traería todos los juguetes el día 24 para que pudiera disfrutarlos durante las vacaciones porque si los recibía el día 6, con la novedad, me costaba mucho estudiar. Así que ahora el día de Reyes ya no tiene tanta emoción, aunque siempre cae alguna cosilla chula, un libro, o bueno, el típico pijama que me regala cada año mi abuela paterna.

Yo, por si acaso redacto las dos cartas delante de mi padre para que lea lo que quiero y después se la doy en mano a uno de esos señores disfrazados que te cogen en brazos mientras te sacan una foto en los centros comerciales. Tienes que ser un niño muy tonto para no darte cuenta de que van disfrazados, pues a esas horas Papá Noel está dejando regalos en otras partes del mundo donde anochece primero, y cuando termina se viene volando para España en trineo a repartirlo todo antes de que nos despertemos. En fin, si no existe y Papá Noel son también los padres, pues al menos el mío sabrá lo que me hace ilusión y no se despistará como aquel año que me compró un videojuego sin contar con que aún no me habían regalado la Play Station.

Estuve todo el día de Reyes sin poder jugar por su culpa y encima, a la tarde siguiente, cuando me vino a buscar con ella a las clases de inglés después del trabajo, me llevó supernervioso a casa, se sentó a conectarla, comenzó a darle a los mandos y nunca más se ha vuelto a desenganchar. Lo mejor es que al menos en esos momentos juega conmigo, nos reímos, competimos e incluso a veces le gano y él se pica.

Mi madre se pone un poco celosa, me parece a mí, porque empieza a refunfuñar que somos como niños, que en cuanto nos ponemos con ese cacharro ya no atendemos a nada y que si un día hubiera un incendio y ella no estuviera, pensaríamos que olía a las ráfagas de las metralletas... Para mí que exagera, yo sé que ella preferiría que estuviera leyendo un libro, porque es muy intelectual. Y a mí me gusta mucho leer, pero leer se hace solo, no puedes jugar a la vez con tu padre para un rato que tiene libre.

Ella también me insiste en que lea por dos razones: la primera, para que no le moleste mientras escribe sus propios libros. La segunda, para que no me vicie con la tele, que dice que es muy mala y me puede convertir en un salvaje sin escrúpulos. Eso dice. De lo poquito que me permite ver, lo que más me ha gustado desde pequeño son los vídeos de Barrio Sésamo, que vienen con los libros que ella guardaba desde su infancia. Ninguno de mis amigos de clase lo ve, pero yo aprendo bastantes cosas interesantes. Sobre animales, sobre las letras y los números... Una vez oí a mi madre que se lo recomendaba a la madre de mi amiga Nadine con el argumento de que además de asimilar mejor lo que nos enseñaban en el colegio, Barrio Sésamo enseñaba valores éticos y principios morales. Lo apunté enseguida aquí para no olvidarme, pero no tengo ni idea de lo que eso significa.

Y tampoco sé si a la madre de Nadine le convenció mucho, ya que ella y su marido son musulmanes y los profes nos han explicado que su religión les enseña sus propios valores. A nosotros nos da lo mismo, porque estamos acostumbrados a que a otros amigos de Bolivia, de la India, de Senegal y hasta de la China les enseñen en sus casas otras culturas distintas a la nuestra y aún así nos llevamos todos bien.

Alguno me cae mal y cuando jugamos a fútbol intento darle una patada mientras peleamos por el balón, pero no lo hago porque sea negro o nepalí, sino porque me parece un idiota y alguna vez le ha tomado el pelo a la chica que me gusta por ser una niña. Es un machista. Y si yo no le aparto a él por ser de otro color, él no tiene por qué insultar a mi chica por serlo. Mi chica se llama Valentina, sus padres vinieron hace 6 años de Argentina, porque los bancos les robaron el dinero o algo así. Es muy raro, aquí son los malos ciudadanos los que roban los bancos, allí fueron los bancos los que robaron a los ciudadanos. Tengo ganas de conocer Argentina para entenderlo. Valentina se va estas Navidades para visitar a sus abuelos y demás familia, que hace tres años que no ve. Me encantaría ir con ella pero tendré que esperar a ser más mayor para ir juntos, si duramos hasta que nos dejen viajar solos.

De momento, es la única niña que me ha gustado, y sé que yo a ella también porque la mayoría de los chicos del curso superior van detrás suyo, y ella no se molesta ni en mirarlos. Aunque eso me hace sentir orgulloso, seguro de que no tienen nada que hacer, tengo un poco de miedo en el fondo porque también veo a mis amigos que empiezan a salir con chicas y luego éstas les dejan por otros, y se quedan tan mal que luego se vengan con otras que no tienen la culpa, para prevenir. Yo no quiero que me pase eso con Valentina, a mí me gusta su acento argentino y quiero ir con ella a Buenos Aires, nada más.

De todos modos, aunque ya tuviera 18 años y pudiera viajar solo, esta Navidad no podría ser. Ni siquiera mis padres se van este año, a pesar de que suelen marcharse solos unos cuantos días de las vacaciones para recordar viejos tiempos y renovar los nuevos (una vez oí a mi madre ponerle esta excusa a mi abuela para no ir a comer el día de Año Nuevo).

Papá me ha contado que los abuelos están muy mayores y no saben cuántas fiestas más vamos a poder celebrar en familia, así que vamos a intentar estar más unidos que nunca y darles todo nuestro cariño... Yo estoy de acuerdo, claro, mis abuelos se portan superbien conmigo, los fines de semana, cuando mis padres se van de puente o salen por la noche, me quedo a dormir en su casa y me lo paso bomba porque me dejan ver pelis, me llevan al centro a ver puestos o belenes, o al parque para que juegue o a ver el fútbol. Además, con ellos no tengo que comerme el chocolate a escondidas, se lo pido y, si me he portado bien, me dejan comerme media tableta.

Estoy deseando que llegue Nochebuena para ponerme morado de turrón de Suchard. A veces compran otros parecidos y saben fatal, aunque desde que sacaron el de chocolate blanco no sé cuál me gusta más, y acabo comiéndome los dos. Mi madre se enfada por miedo a que me convierta en uno de esos niños obesos que salen en los telediarios. Pero yo creo que esos viven sólo en Estados Unidos, y están cebados por culpa de la cocacola y las hamburguesas. La cocacola no está mal, la bebo en cumpleaños de amigos y en el mío, pero prefiero los zumos; en cambio, las hamburguesas no las puedo ni ver desde que me contó un compañero de clase que a un amigo de su hermana le había salido un diente dentro del bocadillo y lo habían llevado a analizar y era un diente de rata.

Por lo visto, el almacén de Mcdonalds está repleto de ratas para poder hacer la carne picada de las hamburguesas. Por eso ya no quiero entrar ni a pedir un helado. Si algún día queremos ir a merendar después del cine, nos vamos a la tienda de kebabs de mi amigo Raj, que es de origen hindú y tenemos la garantía de que no nos saldrá una pezuña de cerdo.

(Continuará)

Entrevista-tipo para el libro Anécdotas de Emergencias

Permalink 15.12.08 @ 15:10:53. Archivado en Al que no le guste...

Queridos amigos periodistas:
Ésta es una entrevista tipo para todos los que me tengan que entrevistar con motivo del libro de Anécdotas de Emergencias y no tengan tiempo o ganas de leérselo ni de prepararse unas preguntillas ad hoc. Podéis plagiarla tal cual, antes de plagiar alguna de un colega que esté colgada en google y extendáis errores o malentendidos que luego yo os tengo que aclarar en antena dejándoos, sin querer, en rídiculo.

Para empezar, mi nombre es Elisabeth. No Eli, ni Isabel, ni Elisa, ni nada similar. Elisabeth Iborra va bien, no interpretéis la G. Es de García, pero da igual, ni punto g, ni González ni ná. Elisabeth Iborra es suficiente. Mi profesión es muy fácil: soy colega, periodista, no soy enfermera, ni bombera torera.
Podéis empezar por ahí si queréis, por preguntarme por qué investigo tanto sobre enfermeras y emergencias.

2ª pregunta: en qué consiste este libro de Anécdotas de emergencias, que, más que anécdotas, se compone de reportajes?

3ª pregunta: Y qué descubriste, por ejemplo, en Las Fallas?

4ª pregunta: Qué te chocó más de los voluntarios de cruz roja?

5ª pregunta: Encontraste muchas diferencias con la feria de Abril?

6ª pregunta: En Sevilla te contaron muchas historias los bomberos, verdad?

7ª pregunta: Y después te fuiste al Rock in río. Qué opinas de la guardia civil, que andaba por ahí decomisando chinas?

8ª pregunta: y entretantas, la victoria de la selección española de la eurocopa. Cómo viviste eso de correr delante de los antidisturbios?

9ª pregunta: San fermines, vaya juergas que te has metido. Preferías ir con la DYA de guardia o salir de fiesta?

10ª pregunta: también has ido con las ambulancias del 061 patrullando la ciudad. Qué es lo que más se suelen encontrar?

11ª pregunta para nota: por qué las ambulancias siempre llegan tarde?

Vosotros me preguntáis eso tan básico como poco original, y yo os cuento todo lo que me salga, a raudales, de manera que si me escucháis, entre medias seguro que os surge alguna curiosidad que queráis aclarar también, para beneficio de vuestro público.

Estreno libro de Emergencias en eventos masivos

Permalink 13.11.08 @ 10:10:03. Archivado en Sobre el autor

Aunque el título rece Anécdotas de Emergencias, porque se engloba dentro de la serie que inaguré con Anécdotas de Enfermeras en la ed. Styria, lo cierto es que más que anécdotas, que las hay, se trata de reportajes interpretativos sobre los eventos masivos y fiestas populares en los que nos salvan la vida los servicios de Emergencias.

Y es que hay que ver lo divertido que es nuestro país. De fiesta en fiesta, de celebración en celebración, con la excusa religiosa, o deportiva, o musical, o del santo patrón de la ciudad... Aquí el que no se divierte es porque no quiere.

O bien porque prefiere sacrificarse para que los demás se puedan divertir bajo unos máximos de seguridad y de asistencia sanitaria que resultan casi invisibles pero están siempre garantizados. Muy poco conscientes somos del lujo que supone disponer de todos los equipos y preparativos que hay detrás de cada evento masivo velando por su feliz desarrollo. Incluso llegamos a sorprendernos de cómo son capaces de plantarse tan rápido en un lugar cuando se les necesita. Esos son los servicios de emergencias, los que actúan en cuanto hay que resolver una situación en el mínimo tiempo posible pues, de lo contrario, las consecuencias serían muy graves o incluso mortales.

Para prevenirlas tienen todo previsto, no se les escapa ni la peor coyuntura imaginable, y si les supera, están preparados para improvisar. Así, la mayoría de las festividades transcurren sin mayores desastres, porque el “por si acaso” les guía más que la buena suerte.

Y es que, sinceramente, esta sociedad está lo suficientemente loca como para poner a prueba la profesionalidad y la paciencia de todos los cuerpos de seguridad (léase Policía Nacional, Local, Autonómica, Bomberos y Guardia Civil) y de todos los servicios de Emergencias sanitarias institucionales o de organizaciones sin ánimo de lucro (por un lado, 061, SAMUR, SUMMA112, CECOP; por el otro, Cruz Roja, Dya, y Protección Civil).

Hay muchos más, evidentemente, pero más o menos estos son los que he consultado en mis incursiones por eventos como Las Fallas, La Feria de Abril, Rock in Río, la victoria de la Selección Española en la Eurocopa y los Sanfermines. De todos ellos hago un particular retrato costumbrista, según mi interpretación subjetiva de la celebración en sí y de la realidad que me rodeaba, a veces entrañable, a veces repulsiva.

Confieso que me ha influido bastante el hecho de pasar días enteros con los servicios de emergencias mencionados, pues desde el primer reportaje sufrí una especie de Síndrome de Estocolmo a partir del cual me ponía automáticamente en su lugar y me sacaban de mis casillas las absurdidades que veía cometer a la población. Esas escenas absurdas, por supuesto, han sido relatadas de forma pormenorizada, a ver si, leyéndolas, la gente se conciencia de la falta de sentido común (y del ridículo) que la caracteriza, con especial incidencia cuando se congrega en masa.

Ahora bien, a nivel individual, pocos destacan por su racionalidad. De hecho, para que cada lector contraste por sí mismo, también he dedicado un capítulo a la vida cotidiana de una capital, tras unas cuantas noches yendo con las ambulancias del 061 a patrullar la ciudad y una interesante visita al hospital regional de referencia.

En verdad, han sido muchos los profesionales de todos los gremios que han tenido la generosidad de compartir cantidad de historias que les han ocurrido o que les han hecho esos ciudadanos a quienes siguen atendiendo cuando les requieren. Quien quiera reírse de ello, adelante, da para eso y para más; pero que se mire a sí mismo la próxima vez que trate con alguno de estos agentes o sanitarios para no acabar protagonizando una de esas salidas de tono que siempre achacamos a los otros. A todos ellos les agradezco y les dedico este libro, porque sobre Emergencias no hay apenas nada escrito, y ellos se lo merecen.

Los hombres se han extinguido

Permalink 06.11.08 @ 16:12:47. Archivado en Hoy estoy de humor

O nos hemos tornado los papeles. Yo, con estas curvas, cada día me siento más masculina. Si mis padres querían un hijo cuando se enteraron de mi formato embrión, lo han conseguido treinta y un años más tarde. Ahora, cuando quedo con mis amigas, las conversaciones me recuerdan a las burradas que decían mis compañeros (chicos) del instituto. Cuando quedo con mis amigos, me recuerdan a mis amigas de antaño, sensibles y románticos, aún idealistas. Y cuando quedo con los tíos que me gustan, me recuerdan a los amiguitos gays que nunca tuve. Los hombres, en cuanto objeto de deseo, se nos han amariconado. En cambio, los gays hoy por hoy me parece que son los únicos que tienen claro lo que quieren y van a por ello.

Es muy frecuente escuchar entre mujeres treintañeras la frase: “es que ya no nos quieren ni para follar”, típica del hombre de antes, que se quejaba de que no mojaba nunca. Es súper habitual la queja de que han salido de TU casa sin tocarte ni un pecho, dándote un par de besitos y abracitos, en plan “no, la primera noche, no”. Y luego, pese a lo que parecía prometer, ni rastro del ceniciento. Es de lo más triste comprobar la cantidad de testimonios que coinciden en señalar que el individuo en particular ha salido huyendo a la de unos meses con excusas que ya en la adolescencia nos olían a conmiseración y escondían un claro: “no me gustas lo suficiente”.

Ante lo cual: Señores, si merecemos mucho más, lo tendremos que decidir nosotras. Es nuestro problema si somos tan gilipollas de enamorarnos de tipos que aseguran no llegar a nuestro nivel. Igual es que nos habéis idealizado y nosotras tampoco somos tan perfectas como para que necesitéis alejaros a fin de evitar el constante agravio comparativo que vosotros mismos os inflingís.

Paréntesis aclarado, aún es más patético que, invariablemente, esos tipos que nos rehuyen como antes las mujeres se libraban de los puteros (y valga la comparación porque se piensan que, al ser libres, nos vamos con cualquiera), vayan volviendo de vez en cuando a reaparecer, hasta años más tarde, confesando que nunca encontraron a otra mujer igual.

Eso ya es para tirarse de los pelos. Cuando a la mujer por fin le importa un pito el sujeto porque por el camino se ha topado con una decena que muestra las mismas (lamentables) condiciones mentales, van probando a ver si hay suerte y todavía está disponible.

Es una pena cómo encontramos a la persona y desaprovechamos el momento. Y cuando tenemos el momento, no coincidimos con la persona. ¿No nos estaremos esquivando?

Lo estamos analizando. Todas, desde hace años, y la deducción es que nos tienen miedo. Miedito al rechazo, a quedar en evidencia, a no dar el (puñetero) nivel de ser perfecto en todo, miedo a acabar con el ego herido, a ser querido y tener que dar algo a cambio, miedo hasta a hacer lo más instintivo del mundo, como es el sexo, por si el juicio es demasiado duro...

Yo, la verdad, es que conociéndome, y conociendo a mis amigas, no entiendo por qué damos tanto miedo. Y he llegado a un silogismo:
Premisas:
1-Los hombres felizmente emparejados no nos tienen miedo, sino que nos alaban.
2-Los hombres que se quieren relacionar con nosotras porque no tienen pareja sí nos tienen miedo.
Conclusión: los que nos tienen miedo no son hombres, al menos de momento, porque creen que nosotras no les necesitamos como pareja y por eso no se arriesgan a intentar establecerla. No soportan sentirse prescindibles.

Creo que he realizado unas cuantas operaciones lógicas antes de llegar a la conclusión, pero la doy por válida porque la filosofía de COU la tengo un poquillo olvidada. En cualquier caso, lo que es absurdo es que a todos/as nos encante querer y ser queridos y, sin embargo, a todos/as nos resulte tan intrincado esto de relacionarnos de una forma natural y espontánea con el otro género. Mon dieu.

De Kerala a Mumbai

Permalink 13.10.08 @ 09:16:34. Archivado en Sobre el autor

Mumbai me pareció un absoluto y apabullante caos al que no quiero volver ni loca. En las 2 horas y media que me costó cruzar la ciudad de la parte vieja a la nueva para ir a la agencia de viajes a comprar los billetes para ir a ver el Taj Mahal, tuve suficiente visión de conjunto para saber que el tráfico y la miseria me resultaban insoportables. Están mezclados porque la vas viendo a cada paso y se te acerca hasta tu cristal en cada semáforo. No deja de ser duro por el hecho de ir prevenida y esperarte lo peor. Lo que más rabia me daba era la constante presencia de vallas publicitarias que anunciaban pisos de lujo, móviles de lujo, cochazos o joyas justo por encima de las cabezas de los paupérrimos habitantes de los barrios de chabolas o de las tiendas de campaña improvisadas en medio de la carretera. Creo que la felicidad de los muy pobres sólo es posible en la ignorancia de lo que podrían llegar a tener, y a estos les están bombardeando con detalles pormenorizados de lo que otros poseen continuamente.

Así las cosas, decidí empaquetar todo y huir a Delhi, para hacer un tour por la capital política, y de ahí marchar al Taj Mahal, a ver si la belleza ante mis ojos limpiaba toda la mierda que se me había quedado grabada en el cerebro en la capital financiera de India.

Llegar hasta Agra es un suplicio de cuatro horas o más por las atestadas carreteras indias, en las que a cada cruce tienes un atasco-puzzle cuyas piezas son vacas, rickshaws de tres ruedas que no se sabe ni cómo se mantienen tiesos con la cantidad de peso que aguantan, seguramente compartirán costes, pues algún pasajero se sienta hasta en el techo. Al igual que en el de muchos camiones y autobuses que portan a tipos de pie y agarrados a la parte de atrás, a puntito de caerse, o de familias enteras en una moto, o de carretas tiradas por camellos con unos cargamentos propicios para un trailer europeo. Las bicicletas también llevan su carga, y circulan además en la dirección que les da la gana, siguiendo esa costumbre de tomarse las normas de tráfico por cuenta propia.

O sea, cuando arribas a la puerta del Taj Mahal, estás más contento por seguir vivo que por hallarte por fin ante una de las grandes maravillas del mundo. Maravilloso, lo es, imponente, apabullante, más incluso que la mayoría de las construcciones indias. Saber que se construyó por amor le añadé ese romanticismo que a todos nos encanta y nos da cierta envidia. Como mi guía era un verdadero inepto y todo lo que os cuente, lo habré leído en Internet, os remito a una web http://www.espinoso.org/biblioteca/tajmahal.htm que lo narra divinamente, por si queréis saber más.

En cuanto a Delhi, y ya acabo la serie, hay que tener en cuenta que estuve un domingo, con lo cual, ni punto de comparación con el tráfico que hay entre semana, se podía transitar sin atascos por sus calles, los ciudadanos disfrutaban de sus jardines, preciosos templos hinduistas y monumentos patrios, como The Indian Gate o el que rinde homenaje a Gandhi. Aparte del templo Baha'i, con forma de flor de Loto, me quedé totalmente alucinada con el templo Akshardham, el más grande de todo el país. Echadle un ojo http://www.akshardham.com/ porque cualquier cosa que describa se quedará corta en comparación con la realidad. No hay ni un turista, sólo indios, principalmente hindúes, que en teoría van a rendir culto a su semi-dios Swaminarayan pero bajo mi punto de vista creo que van más a pasar el día como si fuera un parque temático con una arquitectura que recuerda al rococó, sólo que data de 1992 y todavía quedan zonas en construcción. Espectacular como último recuerdo antes de abandonar el país donde los pobres sueñan con reencarnarse en vacas.

Más desde la región india de Kerala

Permalink 05.10.08 @ 17:29:09. Archivado en Sobre el autor, Al que no le guste...

Estoy totalmente inmersa en la cultura de Kerala, que significa estar en el medio de la jungla, rodeada de plantaciones de cocos, té, café, plátanos, papayas y todo lo comestible medianamente exótico, con familias simpatiquísimas alrededor, en sus típicas homestays (casas de huéspedes) o en estupendos resorts como el Cardamon County, en Tekkady, (www.cardamoncounty.com /), cerca del Parque Nacional de Periyar.

Estoy pateándome la selva como nunca nadie tan urbanita como yo puede imaginar (parezco una cabra), y conociendo de paso la cultura peruana, porque voy en el tour con una pareja de lima de la edad de mis padres que son encantadores.

Luego nos vamos juntando con otros extranjeros invitados a conocer las bondades de Kerala, que, van desde Nazarani Experiences, la antigua residencia de una familia cristiana que hoy también sirve como homestay para huéspedes, en Pala; pasando por la de Kumarakom, con su canal y sus patos paseando libremente, hasta la mística y asceta “heritage home” de Kanakakunnu, (www.kanakahillresorts.com) donde he seguido con mis cursos de yoga y meditación, y oye, la verdad es que te convencen.

Te vas casi segura de que si lo practicas cada día a primera hora, vas a llegar a viejo sin arrugas y como un roble, casi que en lugar de hacerte mayor haces una regresión a tu infancia. El yogui que nos ha dado el curso en medio de la montaña tenía una edad indefinible que él concretó en 60 años. Aparte de hacer tratamientos de ayúrveda, imparte programas completos en su International Health & Peace Foundation. Papá, ponte ya a practicar yoga, que ya te queda menos.

El retorno. Desde Kerala, al sur de India.

Permalink 03.10.08 @ 11:40:38. Archivado en Sobre el autor

Maravillosa esta región del sureste de India. Estoy ahora mismo la paradisíaca finca de Devalokam (www.devalokam.com), justo en el culo del mundo, rodeada de todos los árboles, de plantas ayurvédicas y de todas las especias que no podríais reconocer ni en un plato de curry, que por cierto están mejor que en mis restaurantes favoritos y me están sentando fenomenal, una prueba más de que tengo el estómago a prueba de bombas.

Esta mañana he hecho yoga con un pareo que traía loco al pobre maestro, que no sabía dónde fijar la mirada, porque con las posturitas de los assanas, el pareo subía y bajaba como un globo aerostático, que es, de hecho, lo que nos habría venido de cine para sobrevolar la zona, pues el camino no por ser de lo más pintoresco resulta más llevadero tras pegarte cuatro horas en una furgoneta cogiendo curvas y topándote hasta con elefantes de frente. Un tratamiendo de ayúrveda a cuatro manos de los que dan allá en paquetes especiales es ideal para olvidarse del traqueteo del viaje.

Hoy he comido las primeras bananas de mi vida. El resto era goma de mascar. Recién cogidas de varias palmeras diferentes, hay bananas rojizas, para vuestra información. Pero lo que más me ha sorprendido es que las piñas crecen de plantas parecidas al aloe vera pero desde el suelo (yo crecía que caían de los árboles, joder). Ah, los cocos, las naranjas, los tomates, y las papayas saben a lo que parecen, no al plástico que los envuelve en los supermercados.

Mañana me dan un masajito ayurvédico a las 7,30 de la mañana, madrugón que, como comprenderéis no me molesta en absoluto, sobre todo teniendo en cuenta que cenamos a las 19,30 y nos vamos a dormir a las 21. Con eso, y que no paro de hablar inglés, me estoy convirtiendo en una inglesa más, lo que me falta es la diplomacia que necesito para darle largas a un sudafricano alcohólico que insiste en llamarme a mi habitación a cualquier hora para que me tome una copa con él.

Y la verdad es que ni aunque me pusiera por delante todo el vino made in India me dejaría emborrachar por ese tipo. Qué decir de los hindúes. Creo que todos los guapos están en los platós de las películas de Bollywood encerrados grabando. Los que andan sueltos por estos parajes olvidados tienen bastante con recogerse la falda para no enseñar sus partes. Gracias a Buda.

Me tengo que marchar que suenan unos tambores que algo me imagino que querrán decir. Todavía no tengo descifrados los códigos de esta población taaaaan interesante. Y tan tranquila, no creo que se arruguen nunca más que por el sol, porque no alteran las expresiones de la cara ni para decirte que no. Te dicen que sí y luego hacen lo que les da la gana. Eso me lo voy a apuntar. Que lo sepáis.

Alguien da más? Y alguien piensa hacer algo?

Permalink 17.06.08 @ 08:08:54. Archivado en Al que no le guste...

Me estoy poniendo malita. Por no decir de muy mala leche. Estoy pensando en seguir los pasos de Gauguin hasta Papua Nueva Guinea a vivir en pelotas con una tribu más parecida a los bonobos que a los humanos, que follen mucho y dén poco por el culo en el sentido metafórico.

Estoy harta de dos cosas: una, este sistema apisonadora que cada vez nos aplasta más exprimiéndonos hasta el oxígeno para que no nos llegue al cerebro y así no podamos reparar en el absoluto abuso con el que nos tratan los poderes públicos y privados. Dos, la maldita estupidez y acomodamiento de esta sociedad manipulada que no se molesta en salir a protestar la azoten cuanto la azoten.

No nos bastaba con lo que nos triplicó los precios la entrada del euro, que vamos encadenando sumas y sigues: Crisis de alimentos a nivel mundial con la consiguiente subida de precios, aumento del precio del petróleo y consecuente subida de todo lo que ha de ser transportado a través del petróleo, es decir, de todo lo que consumimos; huelga de transportes que provoca una estampida en masa a los hipermercados para abastecerse como si fuéramos a entrar en guerra, con la susodicha subida de precios como efecto colateral que no ha remitido al acabar la huelga.

A eso le podemos añadir el todavía desorbitado precio de las hipotecas, el alza continuado de los tipos de interés, el aumento de los alquileres, aprovechando que ahora nadie compra pisos y que el Gobierno da caritativas ayudas que luego sin duda nos quitará por otro lado... Por ejemplo, echando a los inmigrantes con permiso de residencia a cambio de que acepten cobrar el paro de dos años en una sola paga, y de que no vuelvan (el colmo del absurdo y del malgasto).

Y ahora nos vienen con que nos van a cobrar por recibir llamadas al móvil argumentando que va en nuestro propio beneficio. Se puede ser cínico pero por lo menos no tratarnos como si fuéramos todos gilipollas. Sabemos que lo intentan comiéndonos la cabeza a través de una programación recién defecada por un colosal caballo, o desviando la atención con superficiales serpientes noticiosas, pero nos minusvaloran a todos si piensan que ninguno nos damos cuenta de que nos están atacando constantemente y sin dejar flanco despejado.

El problema es que ni siquiera los que nos percatamos de la tomadura de pelo generalizada salimos a quemar montañas de móviles a la calle para protestar por impedirnos vivir dignamente. Aquí ya no hay maradona que saque una cacerola. Como mínimo podríamos denunciar al Estado por incumplir la Constitución española. Y, por supuesto, a la UE, que a fuerza de directivas nos está jodiendo la vida, y es perfectamente demandable ante el Tribunal Internacional de La Haya por no respetar los Derechos Humanos (¿Teníamos derecho a tener cubiertas las necesidades básicas de la comida, la vivienda, el trabajo, etc, verdad?)

En fin, que me quiero pirar de aquí. Que todo esto ha dejado de interesarme. Que tiene que haber otras formas de vivir donde no necesite estar mirándome las espaldas para protegerme de los sablazos.

El santoral incorpora a San Solterius

Permalink 06.06.08 @ 17:12:44. Archivado en Al que no le guste...

Un Resort de Tenerife organiza escapadas para que aquellos que desean pareja y/o amistad puedan honrar en comunidad a su recién “canonizado” patrón

Por Elisabeth G. Iborra
Ser soltero ya no es sinónimo de bicho raro ni de excluido socialmente. Más bien al contrario: solteros y solteras se han convertido en una multitud que sobrepasa con creces los 7 millones en España, sin contar a separados, divorciados y viudos, que aumentarían considerablemente la cifra de desparejados. La notoriedad del fenómeno ha ayudado a que salgan de sus particulares armarios y se lancen a buscarse entre ellos utilizando los medios que cada vez más empresas están poniendo a su alcance.

Lo último de lo último es, precisamente, la celebración de su patrón, bautizado por los dioses del Resort Mare Nostrum como San Solterius con la intención de que sus feligreses vayan a ofrendarle flores y a hacerle promesas unos cuantos fines de semana al año. Aprovechando que el sur de Tenerife, donde se enclavan los 4 hoteles del mencionado resort, disfruta casi siempre de un sol y unas temperaturas que invitan bastante al destape y al cachondeo.

Y eso es lo que la gente pretende, al menos en principio, en estas escapadas. Se tengan 35 ó 60 años, se sea una muy bien conservada soltera de oro o un cincuentón tímido que vive aún con mamá, se trabaje como entrenador de fútbol sala o como funcionaria, se vista con clase o con camisolas tipo mesa camilla, se tenga una conversación interesante o se lea el Marca como libro de cabecera, se sea una fashion victim o haga años que no se visita una peluquería... todo el mundo desea lo mismo: pasárselo bien, conocer gente, hacer amigos con los que repetir, quizás, en otro evento para solteros, y, a ser posible, ligar.

Ligar, ¿para qué?
Para lo que surja. Si bien todos necesitamos amor, el precio no incluye la garantía de encontrarlo justo entre las personas que han coincidido en el viaje. Con lo cual, si se queda en una amistad o en un buen intercambio, eso que se lleva el cuerpo. Es así de sencillo. A veces a la vida no hay que darle más vueltas. Y tal es lo que propicia la organización de la web Solteros de Viaje y el entregado equipo del Mare Nostrum Resort con un programa estudiado al milímetro para que todos los asistentes se relacionen entre sí, se lleven un constante goteo de sorpresas que los unan y el buen royo fluya a raudales.

Desde la llegada al hotel, todo es un misterio, porque apenas nadie se conoce y da un poco de vergüenza colgarse al cuello el tarjetón identificativo del grupo San Solterius para bajar a la piscina a darse el primer chapuzón. De tal modo que hasta la cita para acudir a cenar, las chicas por un lado y los chicos por otro, cualquier huésped del hotel resulta un potencial candidato. En la primera toma de contacto con los congéneres, las presentaciones surgen de forma natural incluso antes de que llegue Borja, el coordinador, que, en comidilla y con arte de sobra para romper el hielo, guía a las mujeres hacia el restaurante Atlantis Chill Out, donde esperan ya los hombres con los ojos tapados.

En cuanto todas quedan cegadas por el antifaz, las van distribuyendo entre las mesas intentando que haya una proporción más o menos equiparable de ambos géneros, si bien, hay que decir, y esto debería funcionar de reclamo para los hombres, en estos viajes siempre hay mayoría de mujeres, y su objetivo prioritario no parece ser aumentar su círculo de amigas.

Con respecto a la cena a ciegas, no se debe desvelar más que el hecho de que, una vez en las mesas, nombres y procedencias son las primeras preguntas, y no parece haber prejuicios ni malas caras por nacionalismos ni chorradas de ésas. Dicen que de la cornisa norte se apunta muy poca gente porque si no salen en cuadrilla, se quedan en sus tierras. Predomina la de Barcelona y Madrid. Y el resto es un picoteo de todas las comunidades, incluidas las islas Canarias, que renuevan con sangre nueva el grupo a lo largo del fin de semana, generando de paso expectación entre los ya “veteranos”.

Tras la cena a ciegas, con los motores calientes, se suceden varios eventos que favorecen que todo el personal acabe yéndose hasta las tantas de la madrugada a intimar y bailar lo que sea, y lo que sea quiere decir lo que sea, porque desde la pachanga hasta el reggaeton pasando por el remember de grandes éxitos la gente, con tal de bailar, lo baila todo cada noche después de cada cena en los diversos restaurantes del hotel.

Y, movidos por esa energía que sólo proporciona la ilusión de relacionarse y “amar”, en todo el amplio sentido de la palabra, a la mañana siguiente se levantan animadísimos para desayunar juntos, subirse el Teide en chanclas o bien nadar a mar abierto en un catamarán que se acerca a metros de unas preciosas ballenas que siguen poblando en Atlántico canario, por suerte. Todavía.

Por la tarde, después de comer como viejos amigos con bromas comunes, continúan con las actividades organizadas en el resort. Léase por ejemplo el masaje relajante en el Spa, que también tiene piscina de agua salada, jacuzzi donde hacer piececitos... y, por si fuera poco, se atreve a organizar una clase de masaje sensual por parejas para que quien triunfe haga un alarde de sus renovadas artes amatorias. Las clases de Salsa y de Tai Chi sirven asimismo a los devotos de San Solterius para mejorar sus dotes seductoras o, cuando menos, para relajarse en si el intento resulta frustrado.

Risoterapia hasta el final
Lo que es seguro es que en cuanto a la necesidad humana de echarse unas risas, ninguno se queda decepcionado. Pareciera que están en clase de risoterapia durante las reuniones espontáneas en la piscina o la cena de gala en honor de su patrón, celebrada en el precioso Beach Club a pie de playa para ver el atardecer. El ambiente es tan distendido que cuando uno no cuenta un chiste en vez del piropo que le han pedido para el Concurso oficial de Piropos, la otra se une a la orquesta para marcarse esas canciones que en casa ensaya en la ducha. Y hasta el gato sale a la pista, una se agarran aunque sea a un camarero, otra baila con el que le acaba de regalar una flor... Llegando la fiesta a tal grado de ebullición que ni el más pintado se plantea perderse la continuación en la discoteca Magic, de la Pirámide de Arona.
Bueno sí, alguno es tan decente que, ante el temor de haber bebido más de lo previsto y ponerse tonto, decide elegantemente marchar a dormir y continuar siendo un señor al día siguiente, que será el de las despedidas, más o menos apenadas, con promesas de seguir en contacto en bastantes casos, de juntarse para el próximo viaje de solteros entre aquellas personas más afines, de quedar entre paisanos...

O sea, lo típico que ocurre en cualquier viaje organizado, sólo que con muchos más candidatos a compartir intereses comunes como son el amor y la amistad.
http://www.expogrupo.com/sansolterius/

http://sansolterius.blogspot.com/

Somos todos bisexuales?

Permalink 27.04.08 @ 15:31:18. Archivado en Al que no le guste...

Ser bisexual significa tener la capacidad de amar a personas del mismo sexo y del otro. ¿La tenemos todos? ¿Nos han educado para obviarla?

Algunas encuestas realizadas en culturas occidentales modernas sitúan el porcentaje de bisexuales entre un 20% a un 50%. Sin embargo, el psicólogo y terapeuta de pareja Antonio Bolinches lo acota en 1% de la población mundial. Si bien, en cuanto a teorías, reconoce que “la tendencia actual más extendida considera que la inclinación sexual no es dicotómica, sino que existe una gama de opciones intermedias en las que no se excluiría la posibilidad, en ciertas ocasiones, de que una determinada circunstancia y tipo de vinculación pudiera sexualizarse, sin que eso implique un cuestionamiento de la tendencia sexual”. Esta corriente, auspiciada por los estudios de Alfred Kinsey, es la que más convence a la sexóloga especialista en género Flavia Limone, y a Alicia Gallotti, escritora experta en sexología, dado que “sostiene que existe un completo y cromático espectro que va desde la heterosexualidad exclusiva hasta la homosexualidad exclusiva. Aunque en realidad la mayoría de las personas se encuentran en los estratos intermedios entre ambas orientaciones: la bisexualidad. De esta forma, Kinsey demuestra que la homosexualidad y la heterosexualidad no son definitivas, absolutas e independientes una de otra, ni tampoco excluyentes”.
Múltiples probabilidades
En la misma línea, arguye el antropólogo y sexólogo Alfonso Antona, “no podemos juntar churras con merinas. En un primer sentido, porque una cosa es la identidad sexual y de género y otra es la orientación del deseo afectiva o sexual. En la identidad sexual, las personas pueden autoetiquetarse como lesbiana, gay, bisexual, indeterminado, heterosexual, transexual, asexual... Pero además una vez adquirida la etiqueta, las personas pueden tener diferentes objetos/sujetos de deseo. Así podemos identificarnos como una de las categorías y sentirnos atraídos por personas que no coincidan con nuestra etiqueta”.
Las combinaciones son infinitas, enumera José Antonio Hernández Reyes en su artículo ¿Soy Bisexual?: “’Me he enamorado de hombres y mujeres, pero de mí solo se han enamorado hombres’; ‘he cogido con hombres y mujeres, en frecuencia mucho más con hombres que con mujeres, pero en calidad las pocas relaciones con mujeres me han gustado mucho más,’ puede contestar alguien. O ‘no he cogido con nadie, cuando me masturbo siempre pienso en hombres y cuando despierto excitado por lo que soñaba, era porque me soñaba teniendo relaciones con mujeres’, ‘me he enamorado y se han enamorado de mí tanto hombres como mujeres y tengo un compromiso político con todas las mujeres’ o ‘me enamorado solo de hombres y he cogido solo con hombres y he fantaseado sólo con hombres y me encantaría continuar así’.”
Factores determinantes de la orientación sexual
Mas, entonces, ¿qué determina nuestra tendencia sexual hacia un género u otro? Para Bolinches, tres factores: “una teoría de origen psicoanalítico, basada en cómo tenemos asumidas las figuras parentales. La sexológica, de origen cognitivo conductual, en función del tipo de los primeros estímulos satisfactorios. Y la biológica: todos tenemos andrógenos y estrógenos en distinta proporción, hormonas que determinan caracteres femeninos o masculinos”.
Paloma Aznar, periodista experta en sexología, resume: “Influyen factores biológicos, pero la orientación sexual también está marcada por lo psicológico (las experiencias vividas, el aprendizaje, lo emocional...), por la cultura, la educación y el ambiente”. Antona apunta que “desde la antropología se entiende la orientación del deseo como una construcción cultural”. Mientras en Occidente lo hegemónico es ser hetero u homosexual, “existe evidencia antropológica en otros contextos históricos y culturales donde la dicotomía sexo/género se re-construye en intersexualidades, como los Hijras de la India, Sambia en Papua-Nueva Guinea o algunas culturas amerindias”. Y prosigue: “No existe, o por lo menos no se ha descubierto, el gen de la bisexualidad, por lo que aseveramos que la bisexualidad es una construcción social”. Gallotti está de acuerdo: “En muchos casos el modelo social existente lleva a que las personas se sientan atraídas por un género o por el otro. Las pautas sociales marchan lo que es considerado normal y lo que no. Y es bastante frecuente que las personas ni siquiera se planteen luchar contra esas pautas sociales”.
En consecuencia, siente Limone, “hemos de calificarnos como homo, hetero o en su defecto (así se ve, como un defecto de menor definición y determinación personal) bisexuales”. Y apostilla: “La fuerza de esa imposición de nuestra cultura de definirse es tan profunda que otros hetero, bi u homosexuales (según te hayas definido como miembro de uno u otro de estos grupos), sentirán, muchas veces, como una “traición” el “desliz” de tener sexo con alguien fuera de la categoría que “te corresponde”. Para evitar el rechazo, por ambiguos o por viciosos, muchos bisexuales se ocultan. Ahora bien, recuerda Aznar, “existen personas emparejadas que viven su sexualidad practicando intercambios o creando redes, a través de Internet o de clubes, para relacionarse entre sí”.
Despieces:
Fidelidad vs. promiscuidad
A Limone algunos bisexuales emparejados le han confesado: ‘A veces necesito sentirme atractiv@ para un hombre/mujer; necesito la forma “masculina/femenina” de amarme (y/o de darme placer)’ “Quizás, simplemente, como a mucha gente, lo que faltaba era la novedad y el cambio”. Por su parte, Alicia Gallotti aclara que “un bisexual no necesita tener relaciones simultáneamente con un hombre y una mujer, en cada época, surgirá o no la atracción”. Bolinches cree que “el bisexual, tiene una coartada social para la infidelidad porque puede vivir en clave heterosexual y mantener sin sospecha relaciones homosexuales”. Si bien, coincide con Aznar y Antona en que “cuando cualquier persona está bajo el influjo del enamoramiento pasional (estado de enajenación mental transitoria), no caben otras personas”. Se tiende a la monogamia.
Atracciones esporádicas bisexuales
Para Aznar, “uno puede ser heterosexual y sentirse alguna vez atraído por alguien de su mismo género. Eso no lo transformaría en homosexual o bisexual, pues nuestra orientación marca lo que nos atrae preferentemente, no las experiencias que son excepciones -o anécdotas- en la trayectoria vital”. Bolinches cree que esta homosexualidad situacional o transitoria entre heterosexuales depende de que se den circunstancias facilitadoras como altas dosis “de fusión afectiva, de calidad afectiva, de necesidad sexual, y de capacidad de seducción por parte del otr@, ya que es muy fácil que si toma una iniciativa sexual directa, sea rechazad@”. Quizás porque, según Limone, “quienes nunca nos hemos sentido atraídos por alguien del otro sexo jamás nos hemos permitido interpretar lo que sentimos por esa persona como “atracción física”.

¿Seremos todos bisexuales en un futuro no muy lejano?
Asegura el científico Umberto Veronesi que en un futuro el sexo no será relevante para reproducirse por lo que aumentará el "modelo único" de la bisexualidad, que "será el precio a pagar por la evolución natural de la especie humana". Gallotti concuerda: “Si esto llegara a suceder, estaríamos realmente ante una nueva civilización. La reproducción ha condicionado y ha hecho mucho daño durante siglos a la sexualidad, sobre todo nos ha alejado del placer y la libertad”. Para Antona, el planteamiento de Veronesi, “como estrategia retórica, es muy sugerente”, pero duda “que la bisexualidad se convierta en el nuevo referente normalizador ni normatizador de las conductas y comportamiento eróticos, sino en una expresión más”. Igualmente, Bolinches prevé que “el 90% de hombres y de las mujeres seguirán siendo heterosexuales”.

2 o 3 libros recomendados y alguna web:
Cucchiari, S. “La revolución del género y la transición de la horda bisexual a la banda patrilocal: los orígenes de la jerarquía de género”. En Lamas, Marta, comp.. (2003) “El género. La construcción cultural de la diferencia sexual”. UNAM, PUEG. México, D.F.)
Cantarella, Eva, Según natura, la bisexualidad en el mundo antiguo, Akal,
www.opcionbi.com/

artículo publicado en la revista Aqua (grupo zeta)

A cuestas con el conflicto diplomático España-Marruecos

Permalink 02.04.08 @ 15:26:22. Archivado en Al que no le guste...

7 de la mañana. El fotógrafo y la arriba firmante subimos en el buque de Euroferrys que lleva de Algeciras a Ceuta en menos de una hora, tiempo en que se recorren los 14 kilómetros del Estrecho de Gibraltar que separan la península del continente africano. Del parking del barco suben unas cuantas decenas de policías nacionales a la planta de pasajeros, y vuelven a bajar en cuanto avistamos el puerto de Ceuta. Cogemos un taxi hasta la frontera de El Tarajal, aduana legal por donde pasan coches y personas, a las que la policía nacional pide su documentación mientras que la Guardia Civil controla las mercancías que intenten pasar.

En un lateral, un pasillo lleva al polígono comercial donde están los almacenes de ropa, comida, ferretería, etc. de los comerciantes, la mayoría musulmanes, afincados en Ceuta. Estos, hace dos años, pidieron a la Delegación del Gobierno (que, por cierto, no ha habido manera de que hiciera declaraciones para este reportaje) que abriera un paso alternativo a la frontera del Tarajal, cerca de sus negocios, para pasar la mercancía. Si bien, paradójicamente, está prohibido pasar mercancías de la forma lógica y cómoda, esto es, con carretillas o similares. En cambio, si las personas llevan las mercancías encima, atadas al cuerpo, se les deja pasar sin pedirles el pasaporte siquiera.

Al parecer, es la ley marroquí la que estipula que una persona puede pasar por la frontera todo lo que aguante su cuerpo mientras no toque el suelo; de hecho, en la frontera de Melilla ocurre lo mismo. Por todo ello, ahora la concesión del puente del Biutz (una especie de túnel enrejado bastante estrecho que conecta Ceuta con Marruecos), se les ha vuelto en contra debido a que ciertas organizaciones mafiosas de marroquíes han aprovechado el conflicto diplomático sobre la soberanía de Ceuta para hacer su agosto. A costa de un miles de perjudicados. Sobre todo, perjudicadas.

La raíz del problema es que España y Marruecos no llegan a un acuerdo para legalizar el paso del Biutz porque instituirlo como paso fronterizo de tráfico de mercancías con su correspondiente control aduanero supondría reconocer que Ceuta es española. Y eso a Marruecos no le apetece nada. Ni le conviene, porque, como advierte un policía, “hay una mafia a todos los niveles de la administración, policías, aduaneros... desde el más chico hasta el más grande”. Marruecos marca la pauta hasta tal punto que los policías españoles de la Unidad de Intervención Policial destinados a la zona por turnos rotativos se quejan: “Estamos a merced de lo que diga Marruecos, tenemos que dirigir esto según nos den órdenes de que ahora pasen comida, luego textil o artículos de limpieza, o bien les dé por parar todo el tráfico en función de sus intereses, y entonces nos echan el marrón a nosotros, porque tenemos que bregar con todas las porteadoras que se nos acumulan aquí”.

En efecto, mujeres y hombres de todas las edades acuden desde sus aldeas en Marruecos para cruzar la frontera legal del Tarajal, y a continuación dirigirse al polígono comercial a contactar con los organizadores de las mafias marroquíes, que ya tienen preparados, desde las 7 de la mañana, unos bultos enormes de hasta 150 kilos. Los porteadores, 90% porteadoras, se los cargan a las espaldas, atados con una soga que agarran a la altura del cuello, con el consiguiente riesgo de ahorcarse si se caen al suelo por la mismísima ley de la gravedad. Tras la conversión en caracol gigante, se encaminan por las calles del polígono hacia la verja que representa la entrada del paso del Biutz.

A partir de aquí, empieza la película: Manolo Galán, secretario de la comunidad de propietarios de los almacenes, protesta: “Hay unos colapsos tremendos de porteadoras que bloquean las calles por lo que todos los comercios están vacíos, todas las calles están colapsadas y cerradas al paso de cualquiera que quiera venir a comprar se asusta y no viene”. El presidente de la comunidad, Mohammed Ahmed, agrega: “Esto cada día está peor, se están beneficiando personas ajenas al polígono y nosotros con las manos cruzadas, sin poder vender, estamos teniendo pérdidas del 85% y aquí nadie nos da soluciones. Esperemos que en la reunión con el delegado del gobierno nos dé una solución definitiva porque no podemos aguantar más. Y si no nos las dan, lo mismo que pedimos la apertura del Biutz, vamos a pedir el cierre. La gente que viene a comprar aquí se queda extrañada de la cantidad de mercancías que se mueven aquí y se piensa que son del polígono, pero en realidad las traen en camiones desde fuera: hay gente de Marruecos que pide un visado, va a comprarles a los chinos en cantidades industriales, los reparten por casas particulares y almacenes en los que los empaquetan en volumen grandísimos de 120 kilos y luego les pagan a estas criaturas 5 euros por pasarlos a Marruecos”. Agrega: “Son una mafia grandísima, para hacerse una idea: nosotros hemos puesto una puerta con un vigilante para que impida el paso de las vespas, los motocarros y las furgonetas cargadas de mercancía, pero cada día a las 7 de la mañana amenazan al vigilante para que las dejen entrar. Al pobre no le queda más remedio porque se la juega”. Ante las pérdidas, “algunos nos estamos planteando cerrar”.

Otros han optado por “guardar bultos a los porteadores de un día para otro y así se sacan un dinero”, denuncia un policía: “Lo que hay que tener claro es que por mucho que se deje cerrada y vigilada la puerta del polígono, a las 8 de la mañana hay aquí cientos de bultos, que salen de las naves; algunas cobran un euro por cada uno”. Mohammed le contesta: “Hay consignas, pero eso tienen que ser las instituciones las que lo regulen...” Y Manolo Galán se excusa: “Ya, pero es que eso no es ilegal, contra eso no se puede actuar. Claro que hay naves que guardan bultos, montones de ellas. En las circunstancias que estamos, si pagan 1 euro por guardar 10 bultos, son 100 euros al día, y no le puedes decir a un comerciante que no guarde bultos, porque no es ilegal”. Otro comerciante también llamado Manolo, admite: “Algunos están guardando los bultos para sobrevivir, pero sabemos todos, incluida la Delegación del Gobierno, quienes son”.

Entonces, pregunta lógica: ¿Esos almacenes están ayudando a guardar los bultos a esos comerciantes ilegales que son su competencia? Respuesta: “Exactamente, sí”.
Conclusión: Ergo, están retroalimentando el problema del que se quejan... Confirmación: “Sí, en verdad, se está cooperando, pero bueno, es la única manera de sobrevivir aquí y suplir nuestros gastos. Si no vendemos, algo tenemos que hacer.” Los dos policías consultados concuerdan: “A los comerciantes les interesa esto, es mentira que no vendan, venden muchísimo; cuanto más se pasa, más venden”.

Andrés Carrera, portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP) apunta: “Los comerciantes son muy hipócritas porque presionaron para abrir y ahora para cerrar, vendían al público y querían que se cerrase el paso, pero muchos días sacan su propio beneficio de todo esto. Cada cual vende su historia como le conviene.” Y un comerciante que también se llama Mohammed reconoce: “Vendemos poco, sólo les vendemos a los porteadores, estos paquetes que están cargando nos los han comprado a nosotros, pero ganan más las mafias marroquíes”. Hasta aquí, el capítulo de los comerciantes.

El siguiente le toca a la Policía Nacional. En cuanto entramos en el polígono, vemos a varios agentes de los que venían en el mismo barco gritando “fuera, ahí atrás” al tiempo que dan con sus porras a las mulas, perdón, a las mujeres porteadoras, que se hacinan nerviosas en colas para esperar a que les permitan el paso a la frontera. Unos cuantos marroquíes, los intermediarios o chulos, las organizan, les ayudan a colocar las cargas, y, de alguna manera, colaboran con la Policía para que no se descontrolen. La UIP rota cada varias semanas, de manera que el trato hacia las porteadoras puede variar según los grupos desplazados. Un porteador de 16 años comenta que “unos equipos son más buenos que otros”, es decir, que unos les atizan más que otros. Por lo general, hay que reconocer que las porras recaen una y otra vez sobre los bultos de las mujeres (mucho más que sobre los de los hombres), aunque algún porrazo se puede escapar hacia la carne y el hueso de las mismas.

No obstante, el fotógrafo de este reportaje presenció cómo en el equipo anterior destacaba “una mujer policía, del tamaño de un armario empotrado, que era la peor, la que más caña les daba”. Casual y tristemente, esta redactora también tuvo ocasión de comprobar, en el siguiente equipo, el especial ensañamiento de una mujer policía para con sus congéneres marroquíes. A una en concreto la tiró al suelo de tal forma que quedó como una cucaracha patas arriba con la carga que le impedía levantarse y la soga con la que se atan la caja atenazándole el cuello, cogió otra caja más pequeña que se le había caído y la empezó a rajar con el cúter, sacando de su interior latas de conservas que le iba tirando mientras le gritaba: “¿Esto qué es, guarra?” Cuando se cansó de esta tarea, se dirigió a ella con el cúter y la amenazó: “Yo te mato, me oyes, te mato”. Mientras tanto, la mujer chillaba medio ahogada y las compañeras intentaban ayudarla. Como ni por esas la policía paraba de ensañarse, todos los marroquíes empezaron a silbarle y a gritarle para que dejara de pegarles y de rajarles los bultos con el fin de tirarles la carga al suelo a las porteadoras.
Entrevista a la agente en cuestión: “¿Me puedes decir por qué les pegas? ¿te importa explicarme por qué les pegas? Yo voy a describir en el reportaje lo que has hecho y me gustaría saber tu versión del asunto”. Ella resoplaba, hiperventilando como si estuviera conteniendo los nervios para no pegarme. No respondió. Uno de los jóvenes mediadores me inquirió a continuación: “¿Has visto cómo les pega a esas pobrecitas? ¿Tú te crees que es justo, como trata a la gente? ¿Eso se hace en la península?”

Hasta el presidente de los comerciantes lo confirma: “Esa les zumba, sí, sí”. Andrés Carrera, portavoz del SUP, no sabe muy bien qué decir cuando se le plantean los malos tratos de algunos efectivos: “No lo he observado cuando he estado allí y si lo hubiera visto, lo habría denunciado. Si me lo dices tú, me lo tengo que creer, y sólo puedo decir que habrá algunos que, como en todos los gremios, pierden los nervios”. Un policía da un argumento más práctico y comprensible: “Esto es impresionante, todos los días igual, y como no estemos muy organizados, arrasan, a algunos compañeros los han arrollado, sin problemas, no ven nada. Lo llevamos con mucha paciencia e intentando organizar esto lo mejor posible”. ¿Cómo? “Antes solamente había dos colas, una para bultos y otra para comida, pero se daba la ley del más fuerte y a las pobres porteadoras las pisoteaban sus propios compañeros, así que hemos tenido que disgregarles en cuatro colas, para hombres y mujeres y, a su vez, para comida y para bultos, porque si no, se montaban unas avalanchas impresionantes. La verdad es que como no empieces a rajar las cuerdas de los bultos para que les caigan al suelo, no paran y se llevan por delante lo que haga falta, sea un anciano o un policía. La única forma de pararlos es formando una barrera con los propios bultos. Esto es inhumano”. Y lo es para todos: “Nosotros seguimos instrucciones de Delegación del Gobierno, y lo único que sé es que tenemos el uniforme chorreando en sudor y cada día nos tenemos que poner un nuevo, y más con el tiempo que hace aquí”.

Mohammed Ahmed se preocupa por ellos: “El estrés que aguantan estos hombres desde las 7 de la mañana que están aquí peleándose hasta las 13 horas... Cuando lleguen al hotel tienen que estar destrozados”. Lo más triste de todo el capítulo policial es que, por lo visto, los malos tratos son infinitamente peores y generalizados, en absoluto excepcionales, en el lado marroquí. Cabe explicar que al otro lado del túnel del Biutz, se encuentra la aduana de Marruecos, donde sí hay que pagar aranceles, en concreto, de 10 a 15 euros por paquete. Dentro del túnel se sitúan algunos policías marroquíes, en teoría para encauzar y controlar a los porteadores/as. Quienes, para eludir la frontera y evitar perder tanto dinero, aceptan el soborno al que les someten a cambio de que les dejen salir antes del túnel para llevar la mercancía monte a través, hasta el mercado más cercano, donde sueltan el bulto en manos de los organizadores, que los trasladarán a los zocos de Tetuán, Castillejos, Casablanca, Tánger, etc. para vender la mercancía más cara.

El Medhi, basurero del polígono, explica: “De una caja de Red Bull, las porteadoras tienen que dar un euro de sus ganancias, que va incluido en lo que les paga el comerciante, para sobornar a la policía marroquí. Le dicen: toma. Y ellos les dejan pasar”. El fotógrafo de este artículo ha podido comprobar, al ser arrollado por una avalancha hasta el túnel, que “no sólo se trata de que les exijan dinero, sino que también se cobran en carnes: a poco que las chavalas sean jovencitas, se arriesgan a ser llevadas a la garita de la policía marroquí con la excusa de registrarlas. Allí no hay matronas como aquí en la Guardia Civil que se encarguen de registrar a las mujeres, son los policías varones los que las tocan. No te puedes ni imaginar los “bimbazos” que pegan , esos sí que no se cortan nada de nada, les dan lo mismo los derechos humanos y todo”.

Ante esto, las víctimas muestran una sumisión absoluta, tanto que si te dan un golpe con el bulto en plena avalancha te piden perdón. Lo cierto es que en las calles del polígono se forman unos tapones impresionantes ante la verja porque todas quieren entrar las primeras, para descargar y volver a pasar de nuevo, pues cuantas más veces vayan y vuelvan, más dinero ganan. Así que después de descargar vuelven sobre sus pasos hasta la frontera del Tarajal y se cargan de nuevo cajas de ropa o de: ruedas de camión, patatas Pringles a mansalva, latas de gasolina o de aceite, aerosoles, detergente, papel higiénico, galletas, anacardos, palillos para las orejas, Cheetos, tisúes, cervezas, Nesquick, atún Isabel... O de piezas robadas de motos que luego serán recompuestas en algún taller mecánico marroquí. O de 10 antenas parabólicas grandes, lo que, a 10kg. cada una, supone 100kg sobre sus espaldas que las obligan a ir totalmente inclinadas. En esa posición, se ve a mujeres de 90 años e incluso a embarazadas como la que el otro día dio a luz en plena frontera. Literalmente, se le cayó el niño y lo tuvo que recoger un agente.

Contra lo que cabría esperar, la mayoría aguanta con resignación y buena cara, algunas hasta con dignidad y buen humor. Con sus chilabas y pañuelos de colores, sus taconcitos en ciertos casos. La elegancia que transmite Nadia a sus 30 años no se corresponde con las palizas que se pega a lo largo del día, pero quizás si que le haya procurado algún trato de favor por parte de los policías marroquíes porque se le ve en las colas con mucha más frecuencia que a las demás. Probablemente, tiene contactos dentro del túnel enrejado y en la puerta giratoria que le permiten volver por allí mismo en lugar de tener que ir hasta la frontera del Tarajal y recorrer todo el camino. Chapurrea en castellano: “He dado la vuelta ya una vez a las 9 y me quedan cuatro más, si puedo. En un día me pagan 20 euros, que en mi país ya es un buen dinerito. Cuando se le pregunta si es duro, se encoge de hombros sonriendo: “Esto es la vida. Tengo tres niños que alimentar”. Lleva bultos muy grandes, de 80 kilos en adelante, con ropa, a 5 euros el paquete. Unos intermediarios jóvenes se acercan a curiosear y bromean entre ellos, pero niegan mantener nada íntimo. “Cada uno en su casa, sólo somos amigos”, aclara Nadia. En cuanto a la policía española, cuando se le insinúa que les pegan duro, ella confirma, sin perder la sonrisa: “Claro”. Pues no sería lo correcto... “Ya, pero...” y encoge los hombros resignada, tal vez agradecida con respecto a lo que les hacen sus paisanos de la gendarmería. En ningún momento pierde la sonrisa, y, además, intenta cuidarse un poco: Entre viaje y viaje, a media mañana hace un descanso en el bar para tomarse un té con menta y luego vuelve a la faena.

Fátima chilla asustada al acercarle la grabadora porque no quiere hablar, pero al menos contesta con monosílabos y asiente cuando le pregunto si es duro. Está concentrada en pasar lo antes posible para volver a cruzar la frontera y sólo sabe decirme que no habla español. Cuando se va, sonríe tímida. Su edad, 20 años, me la traduce un compañero intermediario, a la vez que cuenta: “Con la policía todo bien, no hay más remedio. No hay mejor trabajo allí, es mejor trabajar así que en Marruecos, no sólo porque se cobra mejor, sino porque allí no hay nada. Además, si no pasamos mercancía, allí no llega para todos. Nos tenemos que buscar la vida”.

En la misma línea apunta Yalah. A sus 16 años ya está porteando, aunque no para de jugar y de bromear con sus compañeros, como si estuviera en el recreo del instituto en lugar de ganándose el pan en una tierra fronteriza. Con sorprendente madurez, explica: “Tenemos que hacer esto porque en Marruecos mucha gente no tiene trabajo, y porque muchas de las cosas que venden en España allí no las venden. El zoco está fatal, no hay demasiadas cosas”. Y lo malo es que, según otro intermediario llamado Ahmed, de 28 años, “la mercancía no se vende muy bien allí; si pasamos mucha, pierde valor. Ahora se vende mal, se vendía mejor cuando el paso estaba cerrado, porque se cotizaba más. En realidad, esto no es una frontera, es de mentira, un paripé, ni siquiera se pide el pasaporte. En cuanto a la policía, si nos deja pasar, todo bien, porque no hacen nada malo por ayudar a los pobres”. Un agente, por su parte, opina de ellos lo siguiente: “Los que nos ayudan son de confianza pero tienen ciertos intereses, cuando pueden, sin que nos demos cuenta, permiten pasar bultos a algún allegado suyo”.

O los pasan ellos mismos de extranjis al primer despiste o incluso pidiéndoles trato de favor zalameramente a los policías. Así lo hace Yunes (31 años), aprovechándose de su condición de intermediario para convencer a algún agente de que le deje pasar empujando un bulto de vez en cuando. Llega hasta la puerta giratoria, le entrega el paquete a alguien para que lo transporte a través del puente, y se vuelve sobre sus pasos a seguir organizando la fila de mujeres. Justifica que necesita sacarse un sobresueldo: “Somos 5 y mi padre es muy mayor, hay que ayudar en casa porque él no puede trabajar. Los que ganan el dinero son los chinos y los comerciantes de Marruecos; nosotros, muy poquito. Si hubiera otro trabajo sería mejor, pero es lo que hay”.

Más esfuerzo le cuesta, como a todas las mujeres, a Falika, una moza recia y de cara saludable de 31 años que lleva 13 porteando y lo considera “un trabajo normal, mejor que cualquiera que pudiera conseguir en Marruecos, porque me pagan mejor y porque soy pobrecita”. Le duele la espalda “lo normal”, con los 100 kilos que le echa encima, ya que, como la describe Yalah, “está fuerte, es que es del campo”. Ella matiza: “Duermo bien, como bien, intento cuidarme...” ¿De dónde sacará el tiempo? No se sabe, pues cuando llega a casa tiene que ocuparse de su marido y sus tres niños, número que, a su juicio, “es lo habitual en mi país”. Lo corrobora Nadia, que tiene los mismos mochuelos a sus 28 años. A pesar de su juventud, le faltan unos cuantos dientes y le sobran arrugas, se le ve la cara bastante afectada por el sol. Quizás por haberlo sufrido sobre su cabeza durante los últimos 6 años que ha trabajado pasando mercancías. Ambas, por lo general, llevan ropa en sus inmensos paquetes. También le duele la espalda, por descontado, y cuando su amigo bromea diciendo que eso se cura con un masaje, tanto ella como Falika se ríen ante la inverosímil ocurrencia: “¡A ver cuándo es verdad que nos dan un masaje!”.

Lo máximo que consiguen es que algún intermediario dadivoso como Redha, de 20 años, les ayude con mucha generosidad arrastrándoles los bultos hasta el torno para que no hagan tanto esfuerzo. Pero lo más curioso de estas porteadoras es que en sus rostros no se trasluce el sufrimiento. Tal vez son demasiado jóvenes. “Aquí hay mujeres que se están partiendo literalmente la espalda y dejándose la salud. No tienen ni un derecho, son un bulto con un bulto en la espalda, ¿dónde están las ongs?”, pregunta Paco, un ciudadano ceutí consciente del problema. Tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch reconocen que no pueden valorar el problema porque no han investigado sobre el terreno. Pero deberían, por lo que denuncia El Medhi: “La vida es muy difícil en Marruecos, allí no tenemos derechos”.

Por suerte, él sí los disfruta al estar contratado oficialmente para el servicio de limpieza del polígono. Suma 22 años, mujer y 2 hijos de los que muestra orgullosísimo sus fotos, de dos años y medio, y de uno y pico. “Lo mejor en la vida es casarse”, asegura. Es guapo y dulce, aparte de servicial e inteligente, como demuestra el hecho de que esté becado por el Instituto Cervantes: "Quiero aprender español porque me gusta mucho, pero los verbos son muy difíciles”. Conjuga unos cuantos como demostración. Y practica: “Hoy lunes hay demasiada gente, muchas mercancías y muchas mujeres. El jueves también es muy bestia porque es el último día antes del fin de semana, ya que el viernes está cerrada la verja. “Es muy popular, le gusta tomarle el pelo a todo el mundo”, le califica Ahmed. Él no se queda corto. De hecho, todos parecen haberse hecho amigos, a fuerza de verse cada día, igualito que en una fábrica. Por ejemplo, aprovechan para compartir gastos, como Hassan: “Vivo en Tetuán, voy y vuelvo en casa cada día en taxi con otros compañeros, por 1,50 euros, de los 12 a 20 euros que gano al día, trabajando de 7 a 13h. cuatro días a la semana”. La rutina es tal que, de vez en cuando, pasa un paisano vendiéndoles café, té, agua... y tampoco es raro ver a una abuela despidiéndose del policía: “Hasta mañana ya, ¿eh?”. Dicen que el ser humano se acostumbra a todo. Tal vez por eso soportan semejante tipo de vida. Ahí, en Ceuta, a 14 kilómetros de Europa.

Podéis ver las fotos de este reportaje que ningún medio más que Woman se atrevió a publicar en el blog de mi compañero fotógrafo Paco Guerrero, una maravilla:
http://elpreciodelpoder65.blogspot.com/2007/04/la-frontera-de-los-sueos-rotos.html

presentación del libro

Permalink 18.02.08 @ 16:21:53. Archivado en Al que no le guste...

Para aquellos que estén interesados o tengan curiosidad por saber más del libro, quiero invitaros a la presentación del libro de Anécdotas de enfermeras este jueves 21 a las 18 h en el ámbit cultural del corte inglés de portal del angel de Barcelona. Será un placer veros las caras a esos cuatro generosos que me leéis!!

Para los que no les ha gustado el libro, la verdad es que ya lo siento, pero supongo que nunca lo que hacemos le puede gustar a todo el mundo y que cada uno juzga en función de sus expectativas y preferencias. Así que sólo puedo agradecerles que lo hayan comprado, y espero que con el próximo haya más suerte porque yo al menos intento hacerlo lo mejor posible.

Sin tetas no hay paraíso, pero, ¿con tetas sí?

Permalink 24.01.08 @ 18:14:11. Archivado en Hoy estoy de humor

Estoy siguiendo la serie de Sin tetas no hay paraíso. Esto ya de por sí es un notición porque soy de esas pseudo intelectuales que se jacta de no ver la tele. Primero, porque me da la sensación de que no va a aportar nada a mi vida más que temas para criticar con mis amigos también pseudo intelectuales anti tele. Y como tenemos otros asuntos sobre los que tratar, no nos es necesario sacarlos del monitor.

Segundo, porque, cuando no estoy trabajando, estoy haciendo mi vida fuera de casa, comunicándome, yendo al cine o al teatro, esos típicos hobbies de intelectualoide. Lo bueno es que para ver esta serie tampoco me tengo que sentar ante la pantalla y tragarme toda la publicidad, pues la estoy viendo por Internet, por subcapítulos, cuando tengo un rato entre reportaje y reportaje.

La gran ventaja es que me puedo saltar también las partes de la serie que me parecen un mero relleno de la trama principal, que es la historia de amor entre un traficante y una adolescente. Y aquí llega lo más gracioso, porque con todo lo intelectual que me creo, he de reconocer que si veo esta serie y no otra o ninguna es porque el actor, Miguel Ángel Silvestre, está buenísimo. Pero tan bueno que me he puesto a investigar su currículo y me he bajado del Emule la última peli en la que apareció y donde está, si cabe, aún más tremendo. Se llama La Distancia y, embobamientos aparte, es muy recomendable.

Pero ya que estamos, voy a echarle un poco de intelecto a este post y hablaré del polémico título elegido ya en el formato original en Latinoamérica para atraer a la audiencia. Que viene a decir que si no tienes unas buenas tetas, no tienes nada que hacer en la vida. O que unas tetas en condiciones te la facilitan sobremanera.

Pues miren, yo discrepo. A veces unas buenas tetas te pueden hacer la vida imposible: porque en el trabajo los jefes te valoren por las mismas y no por tu preparación; las jefas y tus compañeras te tengan envidia; tus receptores suban de vez en cuando la mirada hacia tu cara... O porque cuando te relaciones con hombres sólo vean unas tetas que agarrar e ignoren todo lo que las rodea, por no hablar del cerebro, con lo oculto que está ahí adentro del cráneo.

Es decir, con tetas hay paraíso... en función de lo que sea para cada mujer el paraíso y de lo astutamente que sepa manejarse con ellas e impedir que se las conviertan en una metonimia de su entera persona.

No olvidemos que TODOS tenemos ese punto superficial por el cual la apariencia física nos aboca a hacer cosas que en principio rechazamos. Que yo a Silvestre soy capaz hasta de pedirle un autógrafo en una teta, como la más vulgar de las gruppies.

PD: Silvestre, si lees esto no tienes más que dejar un comentario, e iré a enseñarte lo que es de verdad el paraíso.

Trueque de favores electorales

Permalink 18.01.08 @ 14:09:03. Archivado en Al que no le guste...

Lo que más me gusta de la política de este país es que parecen hacerse la campaña un partido a otro, entre los dos con posibilidades de gobernar, me refiero. Si el PSOE estaba diciendo burradas que propiciaban que los del PP se frotaran las manos, ahora Rajoy les devuelve el favor quitándose al único político de su partido que tiene el suficiente talante democrático y negociador como para caer bien incluso a los de izquierdas de toda la vida y a los indecisos que podrían haberse decantado por el PP si hubieran visto en sus carteles a Gallardón.

Yo lo siento por Gallardón, creo que tendrá que esperar al siguiente batacazo de su partido, o simplemente, cambiarse o fundar otro. Con Rosa Díez no le veo, pero lo que es seguro es que, después de tantas hostias como le llevan dando Aguirre & Co., lo que no puede hacer este hombre es seguir en esas filas. A lo mejor acaba haciendo como Manuel Pimentel, retirándose a hacer su vida y a trabajar en lugares donde su inteligencia sea más valorada. Y pegue más.

En fin, que estoy muy contenta por la parte que le toca al PSOE teniendo en cuenta que aquí votamos al menos malo. Ahora la gracia estaría en que éste no vuelva a pifiarla de nuevo y se gane los votos por ser el partido más coherente y progresista, no por intentar arrancarle el centro al PP, estrategia que le va a quitar votos por la izquierda sin ninguna duda porque ya estamos hartos de ambigüedades. Parece que les avergüenza ser progres, joder.

Estreno libro de anécdotas de enfermeras

Permalink 11.01.08 @ 15:30:02. Archivado en Al que no le guste...

Hoy voy a hacer un poco de autobombo, que para eso éste es mi blog y se supone que quien entra a él lo hace porque le interesa lo que escribo. Os informo de que ya está a la venta mi tercer libro, titulado simple y llanamente Anécdotas de enfermeras, de la editorial Styria. Veréis que la recopilación de entrevistas que he realizado viene a demostrar que las leyendas urbanas, en enfermería, se quedan muy cortas con respecto a la realidad.

La imaginación de la mente colectiva no llega a la altura de las anécdotas que las enfermeras de este país viven a diario en los centros sanitarios a los que los enfermos y sus familiares parecen ir en un estado de nerviosismo y despiste que les lleva a protagonizar hazañas verdaderamente surrealistas.

La capacidad de sorpresa de estos profesionales es infinita, el ser humano nunca dejará de asombrarles (ni a mí tampoco), por lo que creo que el lector tendrá la misma impresión: cuando crea que eso es lo más increíble que ha leído jamás, enseguida se topará con una suceso aún más hilarante, desternillante, curiosa, escatológica, bestia, alucinante, inaudita, impensable...

Si piensa que nada puede superar que a alguien se le caigan 4 metros de intestino al suelo, todavía alucinará más al leer los extravagantes objetos que la gente se introduce en sus partes íntimas. Historias inverosímiles pero confirmadas por decenas de enfermeras de distintas comunidades que no se han conocido nunca entre sí y, sin embargo, reiteran idénticas experiencias reales.

Si decidís comprarlo, espero que os guste, y que lo recomendéis por ahí!
GRACIAS

LOS PERIODISTAS TAMBIÉN QUEREMOS

Permalink 07.01.08 @ 14:52:05. Archivado en Al que no le guste...

Me encanta, por un lado, la precampaña electoral porque ahora todos los partidos se apresuran a enarbolar promesas con las que poder rellenar los segundos de conexión en prime time de los telediaros y, por tanto, intentar atraer el voto de todos esos segmentos de población que, o bien están indecisos, o mal están cabreadísimos con las estupideces de las que han hecho gala durante la presente legislatura, ya sea en el gobierno o desde la oposición.

Hoy le ha tocado el turno a los becarios, que al parecer, van a ocupar un huequito en el programa electoral del PSOE para convencerles de que se creará un estatuto especial en su honor a fin de que su formación sirva para algo más que adornar la pared de casa de su abuela con el título enmarcado. Para que en las empresas les enseñen a trabajar en lugar de, únicamente, exprimirlos como naranjas de zumo de tetra brick, con cáscara incluida.

A mí esto me parece fenomenal. Pero ya que están tan preocupados por lo que se cuece en el mercado laboral para los jóvenes, podrían mirar un poquito más allá y tener en cuenta a todos esos a los que nos quitan los puestos de trabajo los becarios. No por su gran valía ni por su culpa, sino porque a muchas empresas les da igual la experiencia y la calidad con tal de que el salario les salga lo más barato posible y el empleado sea de lo más dócil y manipulable.

Así es como tienen tanto a becarios como a trabajadores ya bregados acojonaditos y agarrados de allá mismo, pues el que proteste por sus malas condiciones profesionales ya sabe lo que le espera: despido fulminante, incluso por mail o por sms, que queda muy moderno y no cuesta ningún mal trago a los de recursos humanos.

Por la parte que me toca, exijo ya un Estatuto del Periodista que está parado en el Parlamento desde hace años y nos mantiene a todos los periodistas en una indefensión absoluta ante el abuso de los medios de comunicación, que no dejan de ser grandes grupos con intereses económicos y, por lo tanto, no dudan en echar a periodistas válidos para sustituirlos con los susodichos becarios, o, en todo caso, para recurrir a freelance como yo misma, que sobrevivimos en la más absoluta incertidumbre económica y sin derecho laboral alguno.

Una medida muy eficiente (por coacción) sería ejercer el contrapoder. Ya que no lo hacemos por ética profesional, como debería cualquier periodista que se precie, juzgando objetivamente al gobierno de turno, podríamos dedicarnos durante estos tres meses pre-electorales a criticar sin piedad todos los errores de los partidos hasta que no puedan evitar aprobar el Estatuto del Periodista.

El problema es que la actual coyuntura nos impide ser independientes, por eso no quieren mejorarla, porque así nos mantienen calladitos, con la connivencia de los empresarios mediáticos que los aupan al poder según sus intereses políticos, en lugar de ejercer el cuarto poder como se presupone que es su obligación.

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