Derecho a ir desnudo en la playa o por la calle
29.01.07 @ 19:01:40. Archivado en Al que no le guste...
A pesar de que el frío nos disuade a muchos a día de hoy de desnudarnos incluso para ponernos el pijama, la Asociación de playas familiares ya está pensando en el destape del próximo verano. Supongo que un grupo que se reúne con un propósito tan concreto y delimitado por las propias estaciones del año, no encuentra muchas más reivindicaciones en común por las que luchar durante el crudo invierno.
Así que ahí están ellos, en la Comunidad Valenciana, todo costa, reclamando que las mozas no se exhiban en tanga ni mucho menos en top less. Por recato y por respeto a los niños, alegan. Siempre tiene que haber niños. Los niños no tienen un concepto de la maldad o la bondad del desnudo al nacer, le conferirán la connotación que le transmitan sus padres.
Si el padre babea cada vez que ve a una mujer con los pechos al sol y la madre le tapa los ojos mientras le dice que no mire porque es pecado y que no debe hacer cochinadas, el hijo o la hija crecerá con un montón de reparos y tabúes sobre su cuerpo y la sexualidad que podrían evitarse si le explicaran las cosas con más sinceridad y menos hipocresía.
Argumentan, asímismo, que se está priorizando mucho más la habilitación de playas nudistas que de playas familiares, hay que ver a lo que está llegando este país desde que se instauró la democracia. Porque al principio eran sólo las guiris que se ponían en bikini, pero ahora es que todo el mundo ha cogido la mala costumbre de ir en bolas.
La mala costumbre de ir en bolas es quizás la más antigua del mundo, tanto como el primer homínido del que procedemos. Otra cuestión es que por evolución, por comodidad, protección de la piel ante las inclemencias externas; o sobre todo, por pudor, por las implicaciones sociológicas y religiosas que se le han ido añadiendo al desnudo, para controlar los instintos sexuales que se desatan de un sólo vistazo y muchos no saben reprimir cuando toca.
Ahí radica el problema, a mi juicio: En los ojos del receptor de la imagen de ese cuerpo desnudo, cuando es incapaz de razonar que la otra persona no está luciéndose con ninguna intención provocadora sino aprovechando que está en plena naturaleza para volver a su estado natural, al más cómodo, sin prendas que lo rocen ni lo limiten.
Es más, cualquiera que pretenda seducir en la actualidad sabe que la mejor manera de provocar deseo es la insinuación, el hecho de ir medio desnudo por la playa o por la calle ya no altera más que a los reprimidos. A los que, por cierto, habría que recordarles que ir desnudo es un derecho de todos los ciudadanos recogido por el Código penal español. El límite, por supuesto, está en no realizar actos obscenos ni insinuaciones ante menores, espero que la APF no insinúe que todas las que hacemos top less estamos pervirtiendo a sus tiernos hijitos.
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Elisabeth García Iborra
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