NO soy una fashion victim
18.01.07 @ 15:55:55. Archivado en Hoy estoy de humor
He de reconocer que soy una adicta a la ropa y a los zapatos, una superficialidad que me permito como cualquiera de las locas de Sexo en NY, y, aunque ello no me excuse, como la mayoría de las mujeres europeas de entre 50 y 15 años.
Tiendo a observar lo que se lleva en la calle, me encantan los jóvenes diseñadores que se están saliendo de las colecciones masivas de H&M, voy como loca buscando pequeñas boutiques independientes por todo el mundo para encontrar joyitas que nadie más tendrá, invierto una buena parte de lo que gano en regalarme un modelito para una ocasión especial...
Dejando aparte lo culpable que me siento por estar malgastando un dinero que muchas familias necesitan para sobrevivir, tema por el que ya entoné el mea culpa en este mismo blog, confieso que ir bien vestida, "creerme" original e irrepetible, haber creado mi propio estilo y ser, a veces, halagada o criticada por ello, me compensa bastante. Así que entiendo a todos aquellos que se preocupan por la moda, que viven inmersos en ese mundo, que intentan renovarse y trasmitir lo que son a través de su apariencia.
Dicho todo lo anterior, ayer fui al Bread&Butter. Nada más entrar, aluciné con la fauna que se movía por los stands de las grandes marcas. La mayoría posaban. No eran modelos pero los emulaban rozando casi el rídiculo. Iban vestidos todos según las últimas tendencias. Todos quiere decir todos, iguales: pantalón pitillo por debajo del culo, all star, jerseicito de colegio con cuello de pico y camisa debajo, alguna cadena colgando, piercing, pelo despuntado con flequillo a un lado... Muy rollo The Cure. Como si The Cure fuera una fuente de belleza impagable.
Y yo me pregunto: ¿qué gracia tiene ser un plagio de tu mejor amigo? ¿es necesario seguir al pie de la letra todas las recomendaciones de las revistas vanguardistas y colgárselas encima a la vez? ¿A alguien le resulta cómodo quedarse todo el rato de pie con unos tacones de 10 cm. (con calcetin de media por la rodilla y bermudas, por supuesto) y la cabeza ladeada para no despeinarse? ¿No es peor ir enseñando el culo con tal de llevar un pantalón bajo que ponerte uno de campana aunque esté más pasado de moda que la música de los caballitos si te sienta mejor? ¿Tienen más personalidad los modernillos calcados que las marujas que llenan el armario en las rebajas del Carrefour? ¿Son más bellos por ir tostados por los rayos UVA o pintadas como coches? ¿Por qué tenemos que llamar cool a lo que es, llanamente, cojonudo?
¿No es compatible ir actual con el sentido de la medida?
Al próximo que me tilde de fashion victim lo mando a Los Angeles con la spice girl de Beckham. Qué daño hacen algunos al amplio concepto de buen gusto.
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Elisabeth G. Iborra
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