Pese a las bombas, no quiero aislarme
04.01.07 @ 20:28:56. Archivado en Hoy estoy de humor
Intento empezar el 2007 con más optimismo del que tenía al acabar 2006, pero, sinceramente, la realidad me lo pone bastante difícil. Reconozco que yo misma me lo busco. Podría abstraerme de la información externa, meterme en mi micromundo, dedicarme a comer, beber y dormir; mantener relaciones sexuales conmigo misma para no alterar tampoco mis emociones a causa de la interacción con hombres que al final compruebo que no me convienen; olvidar a los amigos y contárselo todo únicamente a mi diario para no sufrir por los desengaños, las decepciones, las desapariciones...
Hay una canción de Ismael Serrano que describe la vida de un hombre que lo dejó todo, así, de a poco, por puro miedo a sentir, sobre todo a sufrir la pérdida de todas aquellas cosas y personas que estimaba. Es la vida de un prototipo humano que se rinde ante el miedo, que se deja vencer por la ansiedad y se encierra entre sus cuatro paredes para minimizar las exposiciones a esas causas externas que tanto le atemorizan.
Por suerte, creo yo, no es mi caso. Voy a cumplir treinta años y lo voy a empezar a celebrar hoy mismo, por si acaso. A pesar de, o gracias a, todo lo que he vivido, que no es ni demasiado ni escaso, sigo tirándome a las trincheras de las emociones cada día. Me parece una maravilla seguir ilusionándome cada vez que conozco a un tipo que me seduce después de todas las veces en las que esa ilusión se esfumó en menos tiempo del que tardé en fumarme un paquete de tabaco.
Me siento orgullosa de continuar queriendo a mis amigos y confiando en las nuevas gentes que voy conociendo por el mundo pese a las frustraciones que me causaron los que me hicieron daño por el camino. Estoy contentísima de no ir por la vida con un escudo y una lanza, a la defensiva por lo que me puedan hacer, porque me siento lo suficientemente fuerte para superar eso y mucho más. Y porque sé que los amigos que gane valdrán de sobras el riesgo corrido hasta encontrarlos.
Y persisto en mi empeño de abrir los ojos a la realidad sin negarme a ver y aceptar lo que no me gusta, lo que me revuelve las tripas, lo que está lejos pero afecta a seres humanos como yo, y, por lo tanto, me podría estar sucediendo a mí. No me da la gana de ponerme la venda, por mucho que los medios insistan en vendernos verdades a medias, productos innecesarios y chorradas edulcoradas porque creo necesaria la denuncia, la rebeldía. Porque pienso que mi profesión debe servir para algo a esta sociedad que juega a la gallinita ciega.
Veo el vídeo que reproduce la caída de la bomba atómica sobre Hiroshima ( http://www.youtube.com/watch?v=sF1Tm9m6eUo&NR) y me vienen a la mente imágenes de otras explosiones recientes, de gente herida, muerta, desmembrada, en todos los países del mundo. Y me pregunto cuántas bombas más tendrán que caer para que el ser humano comprenda que la única forma de evitar que maten hasta a los que se aislan en casa por miedo es dejar de fabricarlas. Mira que es sencillo y cómo nos complicamos la existencia.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Elisabeth G. Iborra
autor
Contacto


