
Me estoy poniendo malita. Por no decir de muy mala leche. Estoy pensando en seguir los pasos de Gauguin hasta Papua Nueva Guinea a vivir en pelotas con una tribu más parecida a los bonobos que a los humanos, que follen mucho y dén poco por el culo en el sentido metafórico.
Estoy harta de dos cosas: una, este sistema apisonadora que cada vez nos aplasta más exprimiéndonos hasta el oxígeno para que no nos llegue al cerebro y así no podamos reparar en el absoluto abuso con el que nos tratan los poderes públicos y privados. Dos, la maldita estupidez y acomodamiento de esta sociedad manipulada que no se molesta en salir a protestar la azoten cuanto la azoten.
No nos bastaba con lo que nos triplicó los precios la entrada del euro, que vamos encadenando sumas y sigues: Crisis de alimentos a nivel mundial con la consiguiente subida de precios, aumento del precio del petróleo y consecuente subida de todo lo que ha de ser transportado a través del petróleo, es decir, de todo lo que consumimos; huelga de transportes que provoca una estampida en masa a los hipermercados para abastecerse como si fuéramos a entrar en guerra, con la susodicha subida de precios como efecto colateral que no ha remitido al acabar la huelga.
A eso le podemos añadir el todavía desorbitado precio de las hipotecas, el alza continuado de los tipos de interés, el aumento de los alquileres, aprovechando que ahora nadie compra pisos y que el Gobierno da caritativas ayudas que luego sin duda nos quitará por otro lado... Por ejemplo, echando a los inmigrantes con permiso de residencia a cambio de que acepten cobrar el paro de dos años en una sola paga, y de que no vuelvan (el colmo del absurdo y del malgasto).
Y ahora nos vienen con que nos van a cobrar por recibir llamadas al móvil argumentando que va en nuestro propio beneficio. Se puede ser cínico pero por lo menos no tratarnos como si fuéramos todos gilipollas. Sabemos que lo intentan comiéndonos la cabeza a través de una programación recién defecada por un colosal caballo, o desviando la atención con superficiales serpientes noticiosas, pero nos minusvaloran a todos si piensan que ninguno nos damos cuenta de que nos están atacando constantemente y sin dejar flanco despejado.
El problema es que ni siquiera los que nos percatamos de la tomadura de pelo generalizada salimos a quemar montañas de móviles a la calle para protestar por impedirnos vivir dignamente. Aquí ya no hay maradona que saque una cacerola. Como mínimo podríamos denunciar al Estado por incumplir la Constitución española. Y, por supuesto, a la UE, que a fuerza de directivas nos está jodiendo la vida, y es perfectamente demandable ante el Tribunal Internacional de La Haya por no respetar los Derechos Humanos (¿Teníamos derecho a tener cubiertas las necesidades básicas de la comida, la vivienda, el trabajo, etc, verdad?)
En fin, que me quiero pirar de aquí. Que todo esto ha dejado de interesarme. Que tiene que haber otras formas de vivir donde no necesite estar mirándome las espaldas para protegerme de los sablazos.
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Un Resort de Tenerife organiza escapadas para que aquellos que desean pareja y/o amistad puedan honrar en comunidad a su recién “canonizado” patrón
Por Elisabeth G. Iborra
Ser soltero ya no es sinónimo de bicho raro ni de excluido socialmente. Más bien al contrario: solteros y solteras se han convertido en una multitud que sobrepasa con creces los 7 millones en España, sin contar a separados, divorciados y viudos, que aumentarían considerablemente la cifra de desparejados. La notoriedad del fenómeno ha ayudado a que salgan de sus particulares armarios y se lancen a buscarse entre ellos utilizando los medios que cada vez más empresas están poniendo a su alcance.
Lo último de lo último es, precisamente, la celebración de su patrón, bautizado por los dioses del Resort Mare Nostrum como San Solterius con la intención de que sus feligreses vayan a ofrendarle flores y a hacerle promesas unos cuantos fines de semana al año. Aprovechando que el sur de Tenerife, donde se enclavan los 4 hoteles del mencionado resort, disfruta casi siempre de un sol y unas temperaturas que invitan bastante al destape y al cachondeo.
Y eso es lo que la gente pretende, al menos en principio, en estas escapadas. Se tengan 35 ó 60 años, se sea una muy bien conservada soltera de oro o un cincuentón tímido que vive aún con mamá, se trabaje como entrenador de fútbol sala o como funcionaria, se vista con clase o con camisolas tipo mesa camilla, se tenga una conversación interesante o se lea el Marca como libro de cabecera, se sea una fashion victim o haga años que no se visita una peluquería... todo el mundo desea lo mismo: pasárselo bien, conocer gente, hacer amigos con los que repetir, quizás, en otro evento para solteros, y, a ser posible, ligar.
Ligar, ¿para qué?
Para lo que surja. Si bien todos necesitamos amor, el precio no incluye la garantía de encontrarlo justo entre las personas que han coincidido en el viaje. Con lo cual, si se queda en una amistad o en un buen intercambio, eso que se lleva el cuerpo. Es así de sencillo. A veces a la vida no hay que darle más vueltas. Y tal es lo que propicia la organización de la web Solteros de Viaje y el entregado equipo del Mare Nostrum Resort con un programa estudiado al milímetro para que todos los asistentes se relacionen entre sí, se lleven un constante goteo de sorpresas que los unan y el buen royo fluya a raudales.
Desde la llegada al hotel, todo es un misterio, porque apenas nadie se conoce y da un poco de vergüenza colgarse al cuello el tarjetón identificativo del grupo San Solterius para bajar a la piscina a darse el primer chapuzón. De tal modo que hasta la cita para acudir a cenar, las chicas por un lado y los chicos por otro, cualquier huésped del hotel resulta un potencial candidato. En la primera toma de contacto con los congéneres, las presentaciones surgen de forma natural incluso antes de que llegue Borja, el coordinador, que, en comidilla y con arte de sobra para romper el hielo, guía a las mujeres hacia el restaurante Atlantis Chill Out, donde esperan ya los hombres con los ojos tapados.
En cuanto todas quedan cegadas por el antifaz, las van distribuyendo entre las mesas intentando que haya una proporción más o menos equiparable de ambos géneros, si bien, hay que decir, y esto debería funcionar de reclamo para los hombres, en estos viajes siempre hay mayoría de mujeres, y su objetivo prioritario no parece ser aumentar su círculo de amigas.
Con respecto a la cena a ciegas, no se debe desvelar más que el hecho de que, una vez en las mesas, nombres y procedencias son las primeras preguntas, y no parece haber prejuicios ni malas caras por nacionalismos ni chorradas de ésas. Dicen que de la cornisa norte se apunta muy poca gente porque si no salen en cuadrilla, se quedan en sus tierras. Predomina la de Barcelona y Madrid. Y el resto es un picoteo de todas las comunidades, incluidas las islas Canarias, que renuevan con sangre nueva el grupo a lo largo del fin de semana, generando de paso expectación entre los ya “veteranos”.
Tras la cena a ciegas, con los motores calientes, se suceden varios eventos que favorecen que todo el personal acabe yéndose hasta las tantas de la madrugada a intimar y bailar lo que sea, y lo que sea quiere decir lo que sea, porque desde la pachanga hasta el reggaeton pasando por el remember de grandes éxitos la gente, con tal de bailar, lo baila todo cada noche después de cada cena en los diversos restaurantes del hotel.
Y, movidos por esa energía que sólo proporciona la ilusión de relacionarse y “amar”, en todo el amplio sentido de la palabra, a la mañana siguiente se levantan animadísimos para desayunar juntos, subirse el Teide en chanclas o bien nadar a mar abierto en un catamarán que se acerca a metros de unas preciosas ballenas que siguen poblando en Atlántico canario, por suerte. Todavía.
Por la tarde, después de comer como viejos amigos con bromas comunes, continúan con las actividades organizadas en el resort. Léase por ejemplo el masaje relajante en el Spa, que también tiene piscina de agua salada, jacuzzi donde hacer piececitos... y, por si fuera poco, se atreve a organizar una clase de masaje sensual por parejas para que quien triunfe haga un alarde de sus renovadas artes amatorias. Las clases de Salsa y de Tai Chi sirven asimismo a los devotos de San Solterius para mejorar sus dotes seductoras o, cuando menos, para relajarse en si el intento resulta frustrado.
Risoterapia hasta el final
Lo que es seguro es que en cuanto a la necesidad humana de echarse unas risas, ninguno se queda decepcionado. Pareciera que están en clase de risoterapia durante las reuniones espontáneas en la piscina o la cena de gala en honor de su patrón, celebrada en el precioso Beach Club a pie de playa para ver el atardecer. El ambiente es tan distendido que cuando uno no cuenta un chiste en vez del piropo que le han pedido para el Concurso oficial de Piropos, la otra se une a la orquesta para marcarse esas canciones que en casa ensaya en la ducha. Y hasta el gato sale a la pista, una se agarran aunque sea a un camarero, otra baila con el que le acaba de regalar una flor... Llegando la fiesta a tal grado de ebullición que ni el más pintado se plantea perderse la continuación en la discoteca Magic, de la Pirámide de Arona.
Bueno sí, alguno es tan decente que, ante el temor de haber bebido más de lo previsto y ponerse tonto, decide elegantemente marchar a dormir y continuar siendo un señor al día siguiente, que será el de las despedidas, más o menos apenadas, con promesas de seguir en contacto en bastantes casos, de juntarse para el próximo viaje de solteros entre aquellas personas más afines, de quedar entre paisanos...
O sea, lo típico que ocurre en cualquier viaje organizado, sólo que con muchos más candidatos a compartir intereses comunes como son el amor y la amistad.
http://www.expogrupo.com/sansolterius/
http://sansolterius.blogspot.com/
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Ser bisexual significa tener la capacidad de amar a personas del mismo sexo y del otro. ¿La tenemos todos? ¿Nos han educado para obviarla?
Algunas encuestas realizadas en culturas occidentales modernas sitúan el porcentaje de bisexuales entre un 20% a un 50%. Sin embargo, el psicólogo y terapeuta de pareja Antonio Bolinches lo acota en 1% de la población mundial. Si bien, en cuanto a teorías, reconoce que “la tendencia actual más extendida considera que la inclinación sexual no es dicotómica, sino que existe una gama de opciones intermedias en las que no se excluiría la posibilidad, en ciertas ocasiones, de que una determinada circunstancia y tipo de vinculación pudiera sexualizarse, sin que eso implique un cuestionamiento de la tendencia sexual”. Esta corriente, auspiciada por los estudios de Alfred Kinsey, es la que más convence a la sexóloga especialista en género Flavia Limone, y a Alicia Gallotti, escritora experta en sexología, dado que “sostiene que existe un completo y cromático espectro que va desde la heterosexualidad exclusiva hasta la homosexualidad exclusiva. Aunque en realidad la mayoría de las personas se encuentran en los estratos intermedios entre ambas orientaciones: la bisexualidad. De esta forma, Kinsey demuestra que la homosexualidad y la heterosexualidad no son definitivas, absolutas e independientes una de otra, ni tampoco excluyentes”.
Múltiples probabilidades
En la misma línea, arguye el antropólogo y sexólogo Alfonso Antona, “no podemos juntar churras con merinas. En un primer sentido, porque una cosa es la identidad sexual y de género y otra es la orientación del deseo afectiva o sexual. En la identidad sexual, las personas pueden autoetiquetarse como lesbiana, gay, bisexual, indeterminado, heterosexual, transexual, asexual... Pero además una vez adquirida la etiqueta, las personas pueden tener diferentes objetos/sujetos de deseo. Así podemos identificarnos como una de las categorías y sentirnos atraídos por personas que no coincidan con nuestra etiqueta”.
Las combinaciones son infinitas, enumera José Antonio Hernández Reyes en su artículo ¿Soy Bisexual?: “’Me he enamorado de hombres y mujeres, pero de mí solo se han enamorado hombres’; ‘he cogido con hombres y mujeres, en frecuencia mucho más con hombres que con mujeres, pero en calidad las pocas relaciones con mujeres me han gustado mucho más,’ puede contestar alguien. O ‘no he cogido con nadie, cuando me masturbo siempre pienso en hombres y cuando despierto excitado por lo que soñaba, era porque me soñaba teniendo relaciones con mujeres’, ‘me he enamorado y se han enamorado de mí tanto hombres como mujeres y tengo un compromiso político con todas las mujeres’ o ‘me enamorado solo de hombres y he cogido solo con hombres y he fantaseado sólo con hombres y me encantaría continuar así’.”
Factores determinantes de la orientación sexual
Mas, entonces, ¿qué determina nuestra tendencia sexual hacia un género u otro? Para Bolinches, tres factores: “una teoría de origen psicoanalítico, basada en cómo tenemos asumidas las figuras parentales. La sexológica, de origen cognitivo conductual, en función del tipo de los primeros estímulos satisfactorios. Y la biológica: todos tenemos andrógenos y estrógenos en distinta proporción, hormonas que determinan caracteres femeninos o masculinos”.
Paloma Aznar, periodista experta en sexología, resume: “Influyen factores biológicos, pero la orientación sexual también está marcada por lo psicológico (las experiencias vividas, el aprendizaje, lo emocional...), por la cultura, la educación y el ambiente”. Antona apunta que “desde la antropología se entiende la orientación del deseo como una construcción cultural”. Mientras en Occidente lo hegemónico es ser hetero u homosexual, “existe evidencia antropológica en otros contextos históricos y culturales donde la dicotomía sexo/género se re-construye en intersexualidades, como los Hijras de la India, Sambia en Papua-Nueva Guinea o algunas culturas amerindias”. Y prosigue: “No existe, o por lo menos no se ha descubierto, el gen de la bisexualidad, por lo que aseveramos que la bisexualidad es una construcción social”. Gallotti está de acuerdo: “En muchos casos el modelo social existente lleva a que las personas se sientan atraídas por un género o por el otro. Las pautas sociales marchan lo que es considerado normal y lo que no. Y es bastante frecuente que las personas ni siquiera se planteen luchar contra esas pautas sociales”.
En consecuencia, siente Limone, “hemos de calificarnos como homo, hetero o en su defecto (así se ve, como un defecto de menor definición y determinación personal) bisexuales”. Y apostilla: “La fuerza de esa imposición de nuestra cultura de definirse es tan profunda que otros hetero, bi u homosexuales (según te hayas definido como miembro de uno u otro de estos grupos), sentirán, muchas veces, como una “traición” el “desliz” de tener sexo con alguien fuera de la categoría que “te corresponde”. Para evitar el rechazo, por ambiguos o por viciosos, muchos bisexuales se ocultan. Ahora bien, recuerda Aznar, “existen personas emparejadas que viven su sexualidad practicando intercambios o creando redes, a través de Internet o de clubes, para relacionarse entre sí”.
Despieces:
Fidelidad vs. promiscuidad
A Limone algunos bisexuales emparejados le han confesado: ‘A veces necesito sentirme atractiv@ para un hombre/mujer; necesito la forma “masculina/femenina” de amarme (y/o de darme placer)’ “Quizás, simplemente, como a mucha gente, lo que faltaba era la novedad y el cambio”. Por su parte, Alicia Gallotti aclara que “un bisexual no necesita tener relaciones simultáneamente con un hombre y una mujer, en cada época, surgirá o no la atracción”. Bolinches cree que “el bisexual, tiene una coartada social para la infidelidad porque puede vivir en clave heterosexual y mantener sin sospecha relaciones homosexuales”. Si bien, coincide con Aznar y Antona en que “cuando cualquier persona está bajo el influjo del enamoramiento pasional (estado de enajenación mental transitoria), no caben otras personas”. Se tiende a la monogamia.
Atracciones esporádicas bisexuales
Para Aznar, “uno puede ser heterosexual y sentirse alguna vez atraído por alguien de su mismo género. Eso no lo transformaría en homosexual o bisexual, pues nuestra orientación marca lo que nos atrae preferentemente, no las experiencias que son excepciones -o anécdotas- en la trayectoria vital”. Bolinches cree que esta homosexualidad situacional o transitoria entre heterosexuales depende de que se den circunstancias facilitadoras como altas dosis “de fusión afectiva, de calidad afectiva, de necesidad sexual, y de capacidad de seducción por parte del otr@, ya que es muy fácil que si toma una iniciativa sexual directa, sea rechazad@”. Quizás porque, según Limone, “quienes nunca nos hemos sentido atraídos por alguien del otro sexo jamás nos hemos permitido interpretar lo que sentimos por esa persona como “atracción física”.
¿Seremos todos bisexuales en un futuro no muy lejano?
Asegura el científico Umberto Veronesi que en un futuro el sexo no será relevante para reproducirse por lo que aumentará el "modelo único" de la bisexualidad, que "será el precio a pagar por la evolución natural de la especie humana". Gallotti concuerda: “Si esto llegara a suceder, estaríamos realmente ante una nueva civilización. La reproducción ha condicionado y ha hecho mucho daño durante siglos a la sexualidad, sobre todo nos ha alejado del placer y la libertad”. Para Antona, el planteamiento de Veronesi, “como estrategia retórica, es muy sugerente”, pero duda “que la bisexualidad se convierta en el nuevo referente normalizador ni normatizador de las conductas y comportamiento eróticos, sino en una expresión más”. Igualmente, Bolinches prevé que “el 90% de hombres y de las mujeres seguirán siendo heterosexuales”.
2 o 3 libros recomendados y alguna web:
Cucchiari, S. “La revolución del género y la transición de la horda bisexual a la banda patrilocal: los orígenes de la jerarquía de género”. En Lamas, Marta, comp.. (2003) “El género. La construcción cultural de la diferencia sexual”. UNAM, PUEG. México, D.F.)
Cantarella, Eva, Según natura, la bisexualidad en el mundo antiguo, Akal,
www.opcionbi.com/
artículo publicado en la revista Aqua (grupo zeta)
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7 de la mañana. El fotógrafo y la arriba firmante subimos en el buque de Euroferrys que lleva de Algeciras a Ceuta en menos de una hora, tiempo en que se recorren los 14 kilómetros del Estrecho de Gibraltar que separan la península del continente africano. Del parking del barco suben unas cuantas decenas de policías nacionales a la planta de pasajeros, y vuelven a bajar en cuanto avistamos el puerto de Ceuta. Cogemos un taxi hasta la frontera de El Tarajal, aduana legal por donde pasan coches y personas, a las que la policía nacional pide su documentación mientras que la Guardia Civil controla las mercancías que intenten pasar.
En un lateral, un pasillo lleva al polígono comercial donde están los almacenes de ropa, comida, ferretería, etc. de los comerciantes, la mayoría musulmanes, afincados en Ceuta. Estos, hace dos años, pidieron a la Delegación del Gobierno (que, por cierto, no ha habido manera de que hiciera declaraciones para este reportaje) que abriera un paso alternativo a la frontera del Tarajal, cerca de sus negocios, para pasar la mercancía. Si bien, paradójicamente, está prohibido pasar mercancías de la forma lógica y cómoda, esto es, con carretillas o similares. En cambio, si las personas llevan las mercancías encima, atadas al cuerpo, se les deja pasar sin pedirles el pasaporte siquiera.
Al parecer, es la ley marroquí la que estipula que una persona puede pasar por la frontera todo lo que aguante su cuerpo mientras no toque el suelo; de hecho, en la frontera de Melilla ocurre lo mismo. Por todo ello, ahora la concesión del puente del Biutz (una especie de túnel enrejado bastante estrecho que conecta Ceuta con Marruecos), se les ha vuelto en contra debido a que ciertas organizaciones mafiosas de marroquíes han aprovechado el conflicto diplomático sobre la soberanía de Ceuta para hacer su agosto. A costa de un miles de perjudicados. Sobre todo, perjudicadas.
La raíz del problema es que España y Marruecos no llegan a un acuerdo para legalizar el paso del Biutz porque instituirlo como paso fronterizo de tráfico de mercancías con su correspondiente control aduanero supondría reconocer que Ceuta es española. Y eso a Marruecos no le apetece nada. Ni le conviene, porque, como advierte un policía, “hay una mafia a todos los niveles de la administración, policías, aduaneros... desde el más chico hasta el más grande”. Marruecos marca la pauta hasta tal punto que los policías españoles de la Unidad de Intervención Policial destinados a la zona por turnos rotativos se quejan: “Estamos a merced de lo que diga Marruecos, tenemos que dirigir esto según nos den órdenes de que ahora pasen comida, luego textil o artículos de limpieza, o bien les dé por parar todo el tráfico en función de sus intereses, y entonces nos echan el marrón a nosotros, porque tenemos que bregar con todas las porteadoras que se nos acumulan aquí”.
En efecto, mujeres y hombres de todas las edades acuden desde sus aldeas en Marruecos para cruzar la frontera legal del Tarajal, y a continuación dirigirse al polígono comercial a contactar con los organizadores de las mafias marroquíes, que ya tienen preparados, desde las 7 de la mañana, unos bultos enormes de hasta 150 kilos. Los porteadores, 90% porteadoras, se los cargan a las espaldas, atados con una soga que agarran a la altura del cuello, con el consiguiente riesgo de ahorcarse si se caen al suelo por la mismísima ley de la gravedad. Tras la conversión en caracol gigante, se encaminan por las calles del polígono hacia la verja que representa la entrada del paso del Biutz.
A partir de aquí, empieza la película: Manolo Galán, secretario de la comunidad de propietarios de los almacenes, protesta: “Hay unos colapsos tremendos de porteadoras que bloquean las calles por lo que todos los comercios están vacíos, todas las calles están colapsadas y cerradas al paso de cualquiera que quiera venir a comprar se asusta y no viene”. El presidente de la comunidad, Mohammed Ahmed, agrega: “Esto cada día está peor, se están beneficiando personas ajenas al polígono y nosotros con las manos cruzadas, sin poder vender, estamos teniendo pérdidas del 85% y aquí nadie nos da soluciones. Esperemos que en la reunión con el delegado del gobierno nos dé una solución definitiva porque no podemos aguantar más. Y si no nos las dan, lo mismo que pedimos la apertura del Biutz, vamos a pedir el cierre. La gente que viene a comprar aquí se queda extrañada de la cantidad de mercancías que se mueven aquí y se piensa que son del polígono, pero en realidad las traen en camiones desde fuera: hay gente de Marruecos que pide un visado, va a comprarles a los chinos en cantidades industriales, los reparten por casas particulares y almacenes en los que los empaquetan en volumen grandísimos de 120 kilos y luego les pagan a estas criaturas 5 euros por pasarlos a Marruecos”. Agrega: “Son una mafia grandísima, para hacerse una idea: nosotros hemos puesto una puerta con un vigilante para que impida el paso de las vespas, los motocarros y las furgonetas cargadas de mercancía, pero cada día a las 7 de la mañana amenazan al vigilante para que las dejen entrar. Al pobre no le queda más remedio porque se la juega”. Ante las pérdidas, “algunos nos estamos planteando cerrar”.
Otros han optado por “guardar bultos a los porteadores de un día para otro y así se sacan un dinero”, denuncia un policía: “Lo que hay que tener claro es que por mucho que se deje cerrada y vigilada la puerta del polígono, a las 8 de la mañana hay aquí cientos de bultos, que salen de las naves; algunas cobran un euro por cada uno”. Mohammed le contesta: “Hay consignas, pero eso tienen que ser las instituciones las que lo regulen...” Y Manolo Galán se excusa: “Ya, pero es que eso no es ilegal, contra eso no se puede actuar. Claro que hay naves que guardan bultos, montones de ellas. En las circunstancias que estamos, si pagan 1 euro por guardar 10 bultos, son 100 euros al día, y no le puedes decir a un comerciante que no guarde bultos, porque no es ilegal”. Otro comerciante también llamado Manolo, admite: “Algunos están guardando los bultos para sobrevivir, pero sabemos todos, incluida la Delegación del Gobierno, quienes son”.
Entonces, pregunta lógica: ¿Esos almacenes están ayudando a guardar los bultos a esos comerciantes ilegales que son su competencia? Respuesta: “Exactamente, sí”.
Conclusión: Ergo, están retroalimentando el problema del que se quejan... Confirmación: “Sí, en verdad, se está cooperando, pero bueno, es la única manera de sobrevivir aquí y suplir nuestros gastos. Si no vendemos, algo tenemos que hacer.” Los dos policías consultados concuerdan: “A los comerciantes les interesa esto, es mentira que no vendan, venden muchísimo; cuanto más se pasa, más venden”.
Andrés Carrera, portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP) apunta: “Los comerciantes son muy hipócritas porque presionaron para abrir y ahora para cerrar, vendían al público y querían que se cerrase el paso, pero muchos días sacan su propio beneficio de todo esto. Cada cual vende su historia como le conviene.” Y un comerciante que también se llama Mohammed reconoce: “Vendemos poco, sólo les vendemos a los porteadores, estos paquetes que están cargando nos los han comprado a nosotros, pero ganan más las mafias marroquíes”. Hasta aquí, el capítulo de los comerciantes.
El siguiente le toca a la Policía Nacional. En cuanto entramos en el polígono, vemos a varios agentes de los que venían en el mismo barco gritando “fuera, ahí atrás” al tiempo que dan con sus porras a las mulas, perdón, a las mujeres porteadoras, que se hacinan nerviosas en colas para esperar a que les permitan el paso a la frontera. Unos cuantos marroquíes, los intermediarios o chulos, las organizan, les ayudan a colocar las cargas, y, de alguna manera, colaboran con la Policía para que no se descontrolen. La UIP rota cada varias semanas, de manera que el trato hacia las porteadoras puede variar según los grupos desplazados. Un porteador de 16 años comenta que “unos equipos son más buenos que otros”, es decir, que unos les atizan más que otros. Por lo general, hay que reconocer que las porras recaen una y otra vez sobre los bultos de las mujeres (mucho más que sobre los de los hombres), aunque algún porrazo se puede escapar hacia la carne y el hueso de las mismas.
No obstante, el fotógrafo de este reportaje presenció cómo en el equipo anterior destacaba “una mujer policía, del tamaño de un armario empotrado, que era la peor, la que más caña les daba”. Casual y tristemente, esta redactora también tuvo ocasión de comprobar, en el siguiente equipo, el especial ensañamiento de una mujer policía para con sus congéneres marroquíes. A una en concreto la tiró al suelo de tal forma que quedó como una cucaracha patas arriba con la carga que le impedía levantarse y la soga con la que se atan la caja atenazándole el cuello, cogió otra caja más pequeña que se le había caído y la empezó a rajar con el cúter, sacando de su interior latas de conservas que le iba tirando mientras le gritaba: “¿Esto qué es, guarra?” Cuando se cansó de esta tarea, se dirigió a ella con el cúter y la amenazó: “Yo te mato, me oyes, te mato”. Mientras tanto, la mujer chillaba medio ahogada y las compañeras intentaban ayudarla. Como ni por esas la policía paraba de ensañarse, todos los marroquíes empezaron a silbarle y a gritarle para que dejara de pegarles y de rajarles los bultos con el fin de tirarles la carga al suelo a las porteadoras.
Entrevista a la agente en cuestión: “¿Me puedes decir por qué les pegas? ¿te importa explicarme por qué les pegas? Yo voy a describir en el reportaje lo que has hecho y me gustaría saber tu versión del asunto”. Ella resoplaba, hiperventilando como si estuviera conteniendo los nervios para no pegarme. No respondió. Uno de los jóvenes mediadores me inquirió a continuación: “¿Has visto cómo les pega a esas pobrecitas? ¿Tú te crees que es justo, como trata a la gente? ¿Eso se hace en la península?”
Hasta el presidente de los comerciantes lo confirma: “Esa les zumba, sí, sí”. Andrés Carrera, portavoz del SUP, no sabe muy bien qué decir cuando se le plantean los malos tratos de algunos efectivos: “No lo he observado cuando he estado allí y si lo hubiera visto, lo habría denunciado. Si me lo dices tú, me lo tengo que creer, y sólo puedo decir que habrá algunos que, como en todos los gremios, pierden los nervios”. Un policía da un argumento más práctico y comprensible: “Esto es impresionante, todos los días igual, y como no estemos muy organizados, arrasan, a algunos compañeros los han arrollado, sin problemas, no ven nada. Lo llevamos con mucha paciencia e intentando organizar esto lo mejor posible”. ¿Cómo? “Antes solamente había dos colas, una para bultos y otra para comida, pero se daba la ley del más fuerte y a las pobres porteadoras las pisoteaban sus propios compañeros, así que hemos tenido que disgregarles en cuatro colas, para hombres y mujeres y, a su vez, para comida y para bultos, porque si no, se montaban unas avalanchas impresionantes. La verdad es que como no empieces a rajar las cuerdas de los bultos para que les caigan al suelo, no paran y se llevan por delante lo que haga falta, sea un anciano o un policía. La única forma de pararlos es formando una barrera con los propios bultos. Esto es inhumano”. Y lo es para todos: “Nosotros seguimos instrucciones de Delegación del Gobierno, y lo único que sé es que tenemos el uniforme chorreando en sudor y cada día nos tenemos que poner un nuevo, y más con el tiempo que hace aquí”.
Mohammed Ahmed se preocupa por ellos: “El estrés que aguantan estos hombres desde las 7 de la mañana que están aquí peleándose hasta las 13 horas... Cuando lleguen al hotel tienen que estar destrozados”. Lo más triste de todo el capítulo policial es que, por lo visto, los malos tratos son infinitamente peores y generalizados, en absoluto excepcionales, en el lado marroquí. Cabe explicar que al otro lado del túnel del Biutz, se encuentra la aduana de Marruecos, donde sí hay que pagar aranceles, en concreto, de 10 a 15 euros por paquete. Dentro del túnel se sitúan algunos policías marroquíes, en teoría para encauzar y controlar a los porteadores/as. Quienes, para eludir la frontera y evitar perder tanto dinero, aceptan el soborno al que les someten a cambio de que les dejen salir antes del túnel para llevar la mercancía monte a través, hasta el mercado más cercano, donde sueltan el bulto en manos de los organizadores, que los trasladarán a los zocos de Tetuán, Castillejos, Casablanca, Tánger, etc. para vender la mercancía más cara.
El Medhi, basurero del polígono, explica: “De una caja de Red Bull, las porteadoras tienen que dar un euro de sus ganancias, que va incluido en lo que les paga el comerciante, para sobornar a la policía marroquí. Le dicen: toma. Y ellos les dejan pasar”. El fotógrafo de este artículo ha podido comprobar, al ser arrollado por una avalancha hasta el túnel, que “no sólo se trata de que les exijan dinero, sino que también se cobran en carnes: a poco que las chavalas sean jovencitas, se arriesgan a ser llevadas a la garita de la policía marroquí con la excusa de registrarlas. Allí no hay matronas como aquí en la Guardia Civil que se encarguen de registrar a las mujeres, son los policías varones los que las tocan. No te puedes ni imaginar los “bimbazos” que pegan , esos sí que no se cortan nada de nada, les dan lo mismo los derechos humanos y todo”.
Ante esto, las víctimas muestran una sumisión absoluta, tanto que si te dan un golpe con el bulto en plena avalancha te piden perdón. Lo cierto es que en las calles del polígono se forman unos tapones impresionantes ante la verja porque todas quieren entrar las primeras, para descargar y volver a pasar de nuevo, pues cuantas más veces vayan y vuelvan, más dinero ganan. Así que después de descargar vuelven sobre sus pasos hasta la frontera del Tarajal y se cargan de nuevo cajas de ropa o de: ruedas de camión, patatas Pringles a mansalva, latas de gasolina o de aceite, aerosoles, detergente, papel higiénico, galletas, anacardos, palillos para las orejas, Cheetos, tisúes, cervezas, Nesquick, atún Isabel... O de piezas robadas de motos que luego serán recompuestas en algún taller mecánico marroquí. O de 10 antenas parabólicas grandes, lo que, a 10kg. cada una, supone 100kg sobre sus espaldas que las obligan a ir totalmente inclinadas. En esa posición, se ve a mujeres de 90 años e incluso a embarazadas como la que el otro día dio a luz en plena frontera. Literalmente, se le cayó el niño y lo tuvo que recoger un agente.
Contra lo que cabría esperar, la mayoría aguanta con resignación y buena cara, algunas hasta con dignidad y buen humor. Con sus chilabas y pañuelos de colores, sus taconcitos en ciertos casos. La elegancia que transmite Nadia a sus 30 años no se corresponde con las palizas que se pega a lo largo del día, pero quizás si que le haya procurado algún trato de favor por parte de los policías marroquíes porque se le ve en las colas con mucha más frecuencia que a las demás. Probablemente, tiene contactos dentro del túnel enrejado y en la puerta giratoria que le permiten volver por allí mismo en lugar de tener que ir hasta la frontera del Tarajal y recorrer todo el camino. Chapurrea en castellano: “He dado la vuelta ya una vez a las 9 y me quedan cuatro más, si puedo. En un día me pagan 20 euros, que en mi país ya es un buen dinerito. Cuando se le pregunta si es duro, se encoge de hombros sonriendo: “Esto es la vida. Tengo tres niños que alimentar”. Lleva bultos muy grandes, de 80 kilos en adelante, con ropa, a 5 euros el paquete. Unos intermediarios jóvenes se acercan a curiosear y bromean entre ellos, pero niegan mantener nada íntimo. “Cada uno en su casa, sólo somos amigos”, aclara Nadia. En cuanto a la policía española, cuando se le insinúa que les pegan duro, ella confirma, sin perder la sonrisa: “Claro”. Pues no sería lo correcto... “Ya, pero...” y encoge los hombros resignada, tal vez agradecida con respecto a lo que les hacen sus paisanos de la gendarmería. En ningún momento pierde la sonrisa, y, además, intenta cuidarse un poco: Entre viaje y viaje, a media mañana hace un descanso en el bar para tomarse un té con menta y luego vuelve a la faena.
Fátima chilla asustada al acercarle la grabadora porque no quiere hablar, pero al menos contesta con monosílabos y asiente cuando le pregunto si es duro. Está concentrada en pasar lo antes posible para volver a cruzar la frontera y sólo sabe decirme que no habla español. Cuando se va, sonríe tímida. Su edad, 20 años, me la traduce un compañero intermediario, a la vez que cuenta: “Con la policía todo bien, no hay más remedio. No hay mejor trabajo allí, es mejor trabajar así que en Marruecos, no sólo porque se cobra mejor, sino porque allí no hay nada. Además, si no pasamos mercancía, allí no llega para todos. Nos tenemos que buscar la vida”.
En la misma línea apunta Yalah. A sus 16 años ya está porteando, aunque no para de jugar y de bromear con sus compañeros, como si estuviera en el recreo del instituto en lugar de ganándose el pan en una tierra fronteriza. Con sorprendente madurez, explica: “Tenemos que hacer esto porque en Marruecos mucha gente no tiene trabajo, y porque muchas de las cosas que venden en España allí no las venden. El zoco está fatal, no hay demasiadas cosas”. Y lo malo es que, según otro intermediario llamado Ahmed, de 28 años, “la mercancía no se vende muy bien allí; si pasamos mucha, pierde valor. Ahora se vende mal, se vendía mejor cuando el paso estaba cerrado, porque se cotizaba más. En realidad, esto no es una frontera, es de mentira, un paripé, ni siquiera se pide el pasaporte. En cuanto a la policía, si nos deja pasar, todo bien, porque no hacen nada malo por ayudar a los pobres”. Un agente, por su parte, opina de ellos lo siguiente: “Los que nos ayudan son de confianza pero tienen ciertos intereses, cuando pueden, sin que nos demos cuenta, permiten pasar bultos a algún allegado suyo”.
O los pasan ellos mismos de extranjis al primer despiste o incluso pidiéndoles trato de favor zalameramente a los policías. Así lo hace Yunes (31 años), aprovechándose de su condición de intermediario para convencer a algún agente de que le deje pasar empujando un bulto de vez en cuando. Llega hasta la puerta giratoria, le entrega el paquete a alguien para que lo transporte a través del puente, y se vuelve sobre sus pasos a seguir organizando la fila de mujeres. Justifica que necesita sacarse un sobresueldo: “Somos 5 y mi padre es muy mayor, hay que ayudar en casa porque él no puede trabajar. Los que ganan el dinero son los chinos y los comerciantes de Marruecos; nosotros, muy poquito. Si hubiera otro trabajo sería mejor, pero es lo que hay”.
Más esfuerzo le cuesta, como a todas las mujeres, a Falika, una moza recia y de cara saludable de 31 años que lleva 13 porteando y lo considera “un trabajo normal, mejor que cualquiera que pudiera conseguir en Marruecos, porque me pagan mejor y porque soy pobrecita”. Le duele la espalda “lo normal”, con los 100 kilos que le echa encima, ya que, como la describe Yalah, “está fuerte, es que es del campo”. Ella matiza: “Duermo bien, como bien, intento cuidarme...” ¿De dónde sacará el tiempo? No se sabe, pues cuando llega a casa tiene que ocuparse de su marido y sus tres niños, número que, a su juicio, “es lo habitual en mi país”. Lo corrobora Nadia, que tiene los mismos mochuelos a sus 28 años. A pesar de su juventud, le faltan unos cuantos dientes y le sobran arrugas, se le ve la cara bastante afectada por el sol. Quizás por haberlo sufrido sobre su cabeza durante los últimos 6 años que ha trabajado pasando mercancías. Ambas, por lo general, llevan ropa en sus inmensos paquetes. También le duele la espalda, por descontado, y cuando su amigo bromea diciendo que eso se cura con un masaje, tanto ella como Falika se ríen ante la inverosímil ocurrencia: “¡A ver cuándo es verdad que nos dan un masaje!”.
Lo máximo que consiguen es que algún intermediario dadivoso como Redha, de 20 años, les ayude con mucha generosidad arrastrándoles los bultos hasta el torno para que no hagan tanto esfuerzo. Pero lo más curioso de estas porteadoras es que en sus rostros no se trasluce el sufrimiento. Tal vez son demasiado jóvenes. “Aquí hay mujeres que se están partiendo literalmente la espalda y dejándose la salud. No tienen ni un derecho, son un bulto con un bulto en la espalda, ¿dónde están las ongs?”, pregunta Paco, un ciudadano ceutí consciente del problema. Tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch reconocen que no pueden valorar el problema porque no han investigado sobre el terreno. Pero deberían, por lo que denuncia El Medhi: “La vida es muy difícil en Marruecos, allí no tenemos derechos”.
Por suerte, él sí los disfruta al estar contratado oficialmente para el servicio de limpieza del polígono. Suma 22 años, mujer y 2 hijos de los que muestra orgullosísimo sus fotos, de dos años y medio, y de uno y pico. “Lo mejor en la vida es casarse”, asegura. Es guapo y dulce, aparte de servicial e inteligente, como demuestra el hecho de que esté becado por el Instituto Cervantes: "Quiero aprender español porque me gusta mucho, pero los verbos son muy difíciles”. Conjuga unos cuantos como demostración. Y practica: “Hoy lunes hay demasiada gente, muchas mercancías y muchas mujeres. El jueves también es muy bestia porque es el último día antes del fin de semana, ya que el viernes está cerrada la verja. “Es muy popular, le gusta tomarle el pelo a todo el mundo”, le califica Ahmed. Él no se queda corto. De hecho, todos parecen haberse hecho amigos, a fuerza de verse cada día, igualito que en una fábrica. Por ejemplo, aprovechan para compartir gastos, como Hassan: “Vivo en Tetuán, voy y vuelvo en casa cada día en taxi con otros compañeros, por 1,50 euros, de los 12 a 20 euros que gano al día, trabajando de 7 a 13h. cuatro días a la semana”. La rutina es tal que, de vez en cuando, pasa un paisano vendiéndoles café, té, agua... y tampoco es raro ver a una abuela despidiéndose del policía: “Hasta mañana ya, ¿eh?”. Dicen que el ser humano se acostumbra a todo. Tal vez por eso soportan semejante tipo de vida. Ahí, en Ceuta, a 14 kilómetros de Europa.
Podéis ver las fotos de este reportaje que ningún medio más que Woman se atrevió a publicar en el blog de mi compañero fotógrafo Paco Guerrero, una maravilla:
http://elpreciodelpoder65.blogspot.com/2007/04/la-frontera-de-los-sueos-rotos.html
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Para aquellos que estén interesados o tengan curiosidad por saber más del libro, quiero invitaros a la presentación del libro de Anécdotas de enfermeras este jueves 21 a las 18 h en el ámbit cultural del corte inglés de portal del angel de Barcelona. Será un placer veros las caras a esos cuatro generosos que me leéis!!
Para los que no les ha gustado el libro, la verdad es que ya lo siento, pero supongo que nunca lo que hacemos le puede gustar a todo el mundo y que cada uno juzga en función de sus expectativas y preferencias. Así que sólo puedo agradecerles que lo hayan comprado, y espero que con el próximo haya más suerte porque yo al menos intento hacerlo lo mejor posible.
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Estoy siguiendo la serie de Sin tetas no hay paraíso. Esto ya de por sí es un notición porque soy de esas pseudo intelectuales que se jacta de no ver la tele. Primero, porque me da la sensación de que no va a aportar nada a mi vida más que temas para criticar con mis amigos también pseudo intelectuales anti tele. Y como tenemos otros asuntos sobre los que tratar, no nos es necesario sacarlos del monitor.
Segundo, porque, cuando no estoy trabajando, estoy haciendo mi vida fuera de casa, comunicándome, yendo al cine o al teatro, esos típicos hobbies de intelectualoide. Lo bueno es que para ver esta serie tampoco me tengo que sentar ante la pantalla y tragarme toda la publicidad, pues la estoy viendo por Internet, por subcapítulos, cuando tengo un rato entre reportaje y reportaje.
La gran ventaja es que me puedo saltar también las partes de la serie que me parecen un mero relleno de la trama principal, que es la historia de amor entre un traficante y una adolescente. Y aquí llega lo más gracioso, porque con todo lo intelectual que me creo, he de reconocer que si veo esta serie y no otra o ninguna es porque el actor, Miguel Ángel Silvestre, está buenísimo. Pero tan bueno que me he puesto a investigar su currículo y me he bajado del Emule la última peli en la que apareció y donde está, si cabe, aún más tremendo. Se llama La Distancia y, embobamientos aparte, es muy recomendable.
Pero ya que estamos, voy a echarle un poco de intelecto a este post y hablaré del polémico título elegido ya en el formato original en Latinoamérica para atraer a la audiencia. Que viene a decir que si no tienes unas buenas tetas, no tienes nada que hacer en la vida. O que unas tetas en condiciones te la facilitan sobremanera.
Pues miren, yo discrepo. A veces unas buenas tetas te pueden hacer la vida imposible: porque en el trabajo los jefes te valoren por las mismas y no por tu preparación; las jefas y tus compañeras te tengan envidia; tus receptores suban de vez en cuando la mirada hacia tu cara... O porque cuando te relaciones con hombres sólo vean unas tetas que agarrar e ignoren todo lo que las rodea, por no hablar del cerebro, con lo oculto que está ahí adentro del cráneo.
Es decir, con tetas hay paraíso... en función de lo que sea para cada mujer el paraíso y de lo astutamente que sepa manejarse con ellas e impedir que se las conviertan en una metonimia de su entera persona.
No olvidemos que TODOS tenemos ese punto superficial por el cual la apariencia física nos aboca a hacer cosas que en principio rechazamos. Que yo a Silvestre soy capaz hasta de pedirle un autógrafo en una teta, como la más vulgar de las gruppies.
PD: Silvestre, si lees esto no tienes más que dejar un comentario, e iré a enseñarte lo que es de verdad el paraíso.
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Lo que más me gusta de la política de este país es que parecen hacerse la campaña un partido a otro, entre los dos con posibilidades de gobernar, me refiero. Si el PSOE estaba diciendo burradas que propiciaban que los del PP se frotaran las manos, ahora Rajoy les devuelve el favor quitándose al único político de su partido que tiene el suficiente talante democrático y negociador como para caer bien incluso a los de izquierdas de toda la vida y a los indecisos que podrían haberse decantado por el PP si hubieran visto en sus carteles a Gallardón.
Yo lo siento por Gallardón, creo que tendrá que esperar al siguiente batacazo de su partido, o simplemente, cambiarse o fundar otro. Con Rosa Díez no le veo, pero lo que es seguro es que, después de tantas hostias como le llevan dando Aguirre & Co., lo que no puede hacer este hombre es seguir en esas filas. A lo mejor acaba haciendo como Manuel Pimentel, retirándose a hacer su vida y a trabajar en lugares donde su inteligencia sea más valorada. Y pegue más.
En fin, que estoy muy contenta por la parte que le toca al PSOE teniendo en cuenta que aquí votamos al menos malo. Ahora la gracia estaría en que éste no vuelva a pifiarla de nuevo y se gane los votos por ser el partido más coherente y progresista, no por intentar arrancarle el centro al PP, estrategia que le va a quitar votos por la izquierda sin ninguna duda porque ya estamos hartos de ambigüedades. Parece que les avergüenza ser progres, joder.
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Hoy voy a hacer un poco de autobombo, que para eso éste es mi blog y se supone que quien entra a él lo hace porque le interesa lo que escribo. Os informo de que ya está a la venta mi tercer libro, titulado simple y llanamente Anécdotas de enfermeras, de la editorial Styria. Veréis que la recopilación de entrevistas que he realizado viene a demostrar que las leyendas urbanas, en enfermería, se quedan muy cortas con respecto a la realidad.
La imaginación de la mente colectiva no llega a la altura de las anécdotas que las enfermeras de este país viven a diario en los centros sanitarios a los que los enfermos y sus familiares parecen ir en un estado de nerviosismo y despiste que les lleva a protagonizar hazañas verdaderamente surrealistas.
La capacidad de sorpresa de estos profesionales es infinita, el ser humano nunca dejará de asombrarles (ni a mí tampoco), por lo que creo que el lector tendrá la misma impresión: cuando crea que eso es lo más increíble que ha leído jamás, enseguida se topará con una suceso aún más hilarante, desternillante, curiosa, escatológica, bestia, alucinante, inaudita, impensable...
Si piensa que nada puede superar que a alguien se le caigan 4 metros de intestino al suelo, todavía alucinará más al leer los extravagantes objetos que la gente se introduce en sus partes íntimas. Historias inverosímiles pero confirmadas por decenas de enfermeras de distintas comunidades que no se han conocido nunca entre sí y, sin embargo, reiteran idénticas experiencias reales.
Si decidís comprarlo, espero que os guste, y que lo recomendéis por ahí!
GRACIAS
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Me encanta, por un lado, la precampaña electoral porque ahora todos los partidos se apresuran a enarbolar promesas con las que poder rellenar los segundos de conexión en prime time de los telediaros y, por tanto, intentar atraer el voto de todos esos segmentos de población que, o bien están indecisos, o mal están cabreadísimos con las estupideces de las que han hecho gala durante la presente legislatura, ya sea en el gobierno o desde la oposición.
Hoy le ha tocado el turno a los becarios, que al parecer, van a ocupar un huequito en el programa electoral del PSOE para convencerles de que se creará un estatuto especial en su honor a fin de que su formación sirva para algo más que adornar la pared de casa de su abuela con el título enmarcado. Para que en las empresas les enseñen a trabajar en lugar de, únicamente, exprimirlos como naranjas de zumo de tetra brick, con cáscara incluida.
A mí esto me parece fenomenal. Pero ya que están tan preocupados por lo que se cuece en el mercado laboral para los jóvenes, podrían mirar un poquito más allá y tener en cuenta a todos esos a los que nos quitan los puestos de trabajo los becarios. No por su gran valía ni por su culpa, sino porque a muchas empresas les da igual la experiencia y la calidad con tal de que el salario les salga lo más barato posible y el empleado sea de lo más dócil y manipulable.
Así es como tienen tanto a becarios como a trabajadores ya bregados acojonaditos y agarrados de allá mismo, pues el que proteste por sus malas condiciones profesionales ya sabe lo que le espera: despido fulminante, incluso por mail o por sms, que queda muy moderno y no cuesta ningún mal trago a los de recursos humanos.
Por la parte que me toca, exijo ya un Estatuto del Periodista que está parado en el Parlamento desde hace años y nos mantiene a todos los periodistas en una indefensión absoluta ante el abuso de los medios de comunicación, que no dejan de ser grandes grupos con intereses económicos y, por lo tanto, no dudan en echar a periodistas válidos para sustituirlos con los susodichos becarios, o, en todo caso, para recurrir a freelance como yo misma, que sobrevivimos en la más absoluta incertidumbre económica y sin derecho laboral alguno.
Una medida muy eficiente (por coacción) sería ejercer el contrapoder. Ya que no lo hacemos por ética profesional, como debería cualquier periodista que se precie, juzgando objetivamente al gobierno de turno, podríamos dedicarnos durante estos tres meses pre-electorales a criticar sin piedad todos los errores de los partidos hasta que no puedan evitar aprobar el Estatuto del Periodista.
El problema es que la actual coyuntura nos impide ser independientes, por eso no quieren mejorarla, porque así nos mantienen calladitos, con la connivencia de los empresarios mediáticos que los aupan al poder según sus intereses políticos, en lugar de ejercer el cuarto poder como se presupone que es su obligación.
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Más allá de las declas de Caldera de PProni, en las últimas semanas la secuencia de sandeces por parte de miembros del PSOE ha sido alarmante. Para mí al menos, y ello a pesar de que ideológicamente me encuentro dentro del espectro de izquierdas, y, ante la posibilidad de que gane el PP, no veo más remedio que votar a los socialistas para contrarrestar a los militantes inamovibles de derechas.
Es decir: no me quiero imaginar cómo ha determinado a un ciudadano indeciso o dubitativo la aprobación del canón digital propuesto por la dichosa SGAE cargando ci tasas todos nuestros intentos de culturizarnos por medios asequibles, a la vista de que los precios de los productos culturales son inaccesibles incluso para muchos que sí viven en pareja.
Aquí hay que tener en cuenta un dato: la mayoría de los miembros de la SGAE son progres de antaño que, al haber adquirido un estatus superior, desean conservarlo y, por tanto, se han vuelto conservadores, olvidándose al tiempo de lo que cuesta triunfar cuando eres joven y desconocido. Estos ex-modernillos son todavia el principal apoyo cultureta del PSOE, razón por la cual éste se empeña en aprobar un canon que hasta Rajoy se niega a apoyar, aprovechando que de momento está en la oposición y no tiene que enfrentarse a los empresarios de discográficas, editoriales, etc. (Me juego el cuello a que si algún día llega al Gobierno se lo montará para gravarnos sin aprobar el canon.)
También resultaron disuasorias las irresponsables declaraciones de Solbes, que, con lo serio que parece, se ha atrevido a apuntar que en realidad la subida de precios está en nuestra mente, que no es consciente del valor de euro y cuando nos cobran un kilo de kiwis a 3,55 (lo he visto hoy), dejamos un euro de propina al frutero. No por su simpatía, sino por absoluta gilipollez.
Por no hablar de la sabia recomendación de que en las fiestas comamos conejo, que es más barato. Pues no señor. En mi familia, como en todas, no somos idiotas, y nos gusta el marisco como a las propias familias de sus señorías e incluso más. Y no nos da la santa gana de comer conejo (o gato, que a los vendedores les daría más ganancias) por que lo diga un político que no va a seguir su propio consejo ni harto de vino.
Es que es muy fácil detentar el poder responsabilizando y soltando sobre la espalda de los gobernados el peso de la economía que desde el Ejecutivo no saben dirigir. Desde luego, echarle la culpa a los demás de lo que nos ocurre se nos da muy bien a todos, pero por eso escogemos a ciertos representantes que supuestamente destacan por su capacidad para resolver problemas, y no por la de escurrir el bulto
¡Y digo todo esto porque no quiero que gane el PP!
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Pues a mí ya es lo que me faltaba, escuchar al ministro Jesús Caldera diciendo que cobrar mil euros es poco pero viviendo en pareja no es lo mismo. Evidentemente, no: son 2000 euros, pero divididos para dos. o sea: 1000 euros cada uno. Si a lo que se refiere es a que sale más caro vivir solo que con pareja, estoy de acuerdo con él, porque de hecho a mí me sale más caro vivir sola que a mis padres vivir juntos y mantener a mi hermana viviendo fuera de casa, pagando dos coches y todo lo que conllevan. Yo nunca he conseguido explicarme cómo lo consiguen.
Pero en cualquier caso, ¿qué quiere decir con eso? ¿Que la solución para todos los mileuristas o inframileuristas es buscarse pareja a toda costa con tal de poder permitirse una vida digna con todos los derechos fundamentales que la Constitución supuestamente garantiza? ¿Quiere decir ahora que si no tenemos esa vivienda en condiciones que nos pertenece por derecho se debe a que no somos suficientemente avispados como para juntarnos con alguien? ¿O que el hecho de no tener un trabajo o un salario dignos no sería un problema si estuviéramos emparejados? ¿Que nuestra infelicidad e insatisfacción, en definitiva, es culpa nuestra por no casarnos?
Si quiere decir todo eso, le voy a pedir por favor que se cambie de bando y empiece a ir a las manifas del PP y la plataforma esa de la familia porque le pega mucho más que estar en un gobierno que aprueba el matrimonio homosexual y la ley de dependencia y ayudas para cada hijo, etc.
Con lo que nos ha costado conseguir, por todos los santos, llegar a aceptar que más vale solos que mal acompañados, que no es cuestión de conformarse con el primero que llegue, por cafre que sea, con tal de tener a alguien que nos mantenga o que nos cuide; que las parejas por interés (sí, siempre han sido por interés más allá de que hubiera amor o no) son un nido de infelicidades y están abocadas al divorcio o, en los casos más machistas, al asesinato de la mujer que se rebela... Con lo que ha luchado tantísima gente por concienciar a la sociedad de todo esto y viene un señor ministro hoy con sentencias tan desafortunadas. Parece que se entrenan para perder las elecciones, de verdad.
Por qué no dice el rey más a menudo el mítico ¿por qué no te callas?
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Quería informar a todos los periodistas que aún pretendan hacer algo más que quejarse por las indignas condiciones en las que desarrollamos la profesión de que mañana jueves, 13 de diciembre de 2007, a la 1 del mediodía, el decano del Col·legi de Periodistes de Catalunya, Josep Carles Rius, y Maria Eugènia Ibañez (como a representant de la Comisión de Precariedad) presentarán el documento de Tarifas Mínimas orientativas para el ejercicio de la profesión periodística en el propio CPC (Rambla de Cataluña 10). Para quienes no puedan venir, el documento se colgará en la web del colegio
El documento se dirige sobre todo a regular la situación de los freelance o colaboradores, que carecemos en España de unas tarifas estandart y de unos mínimos derechos para cobrar justamente por nuestro trabajo. La idea es que el documento sirva como referencia para los medios en los que colaboramos y que no permitamos que se nos pague por debajo de esos precios, para no reventar el mercado laboral fastidiando así no sólo a nosotros mismos sino también a aquellos compañeros que sí han conseguido ser pagados con cierta dignidad.
Si aún os atrevéis a reivindicar algo fuera de las comidas y cenas con vuestros amigos, podréis conocer el proyecto de la comisión de la precariedad para salvar nuestro oficio del desprestigio en el que ya está inmerso y llevaros las tarifas impresas para colgarlas con un imán en la nevera. Pare que no se os olvide que sois personas.
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