El gran matemático Pascal discutía con un ateo sobre la existencia de Dios:

-Lleguemos a un acuerdo -le decía- Yo no puedo probar en un laboratorio la existencia de Dios. Pero Ud. tampoco puede probar lo contrario.
Tomamos una postura u otra según las evidencias.
Estudiemos las posibilidades: "Dios existe" o "Dios no existe".
Yo le doy a Ud. la oportunidad de tener un 50 % de posibilidades de tener razón y Ud. me concede a mí que tengo razón en otro porcentaje igual.
¿Cuál nos ofrece mayores garantías de acertar? Después de una vida más o menos prolongada ambos morimos y somos enterrados en el mismo cementerio.
Supongamos que el día de la resurrección se descubre que Dios es real.
Yo he ganado y Ud. ha perdido nada menos que la eternidad feliz.
Supongamos que no hay resurrección y Dios no existe.
Ud. ha ganado, pero no le sirve de nada, porque nos espera la nada: en esta opción Ud. también lo ha perdido todo y yo no he perdido nada.
Por este sencillo cálculo de probabilidades, si apuestas por Dios lo ganas todo y si apuestas por la no existencia de Dios no ganas nada.
¡Dios existe! Es no sólo una probabilidad matemática, sino una vivencia que hace feliz a quien la tiene.
Martes, 29 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora