Gastronomía Navarra

Los espárragos frescos

21.04.12 | 10:00. Archivado en de verdura
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Los espárragos frescos están constituidos sobre todo por agua.
Su contenido en azúcares y en grasas es muy bajo, mientras que son hortalizas ricas tanto en proteínas como en fibra.

BLANCOS o verdes, trigueros o blancos. Los espárragos presentan cantidades importantes de potasio, hierro, fósforo y yodo, además de calcio y magnesio, aunque en menor proporción.

El potasio es necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, además de intervenir en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos. Además forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.

Por su parte, los espárragos blancos contienen menor cantidad de vitaminas que los verdes, sobre todo si se toma como referencia su aporte de folatos y de vitamina C. También poseen menos asparragina, sustancia que forma parte de su aceite esencial volátil y responsable de su particular sabor.

El bajo contenido calórico de esta hortaliza, debido a su alta proporción de agua y a la baja presencia de nutrientes energéticos, convierte al espárrago en un alimento idóneo para incluir en dietas bajas en calorías. Además, su elevado contenido en fibra aporta sensación de saciedad, lo que contribuye a reducir el apetito.

"Es un alimento muy refrescante. Resulta perfecto para contribuir a la hidratación del organismo" indica Jose Miguel Muñoz, endocrino.

Algún truco

Cuando se adquieren espárragos frescos se deben seleccionar los ejemplares con puntas cerradas y compactas, de tallo recto y firme y sin cambios de coloración. De igual modo, se aconseja no adquirir ejemplares con tierra entre las escamas del tallo porque requerirán un excesivo lavado que provocará pérdidas de nutrientes.

Para conservar estas verduras frescas de manera adecuada y así conseguir que estas mantengan sus cualidades, se deben envolver con un paño húmedo y conservar en el frigorífico hasta tres semanas. Si por el contrario se introducen en una bolsa de plástico, sólo se mantendrán dos o tres días.
Asimismo, admiten la congelación, aunque una vez descongelados pierden firmeza. Para congelarlos hay que lavarlos y ordenarlos según su tamaño.
A continuación, se corta la base y se escaldan durante dos minutos los ejemplares de menor tamaño y cuatro minutos los mayores.
Justo después de haberlos escaldado se sumergen en agua muy fría durante cinco minutos y se introducen en bolsas de plástico aptas para congelar o en recipientes herméticos.


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