El laurel, especialmente, si se quiere secar se corta pequeñas ramitas o las hojas, principalmente en otoño.
Para secar las hojas, simplemente basta con colgarlas en ramos en un lugar cálido y seco.
Las hojas adquieren un sabor y aroma más pronunciado si se ponen a secar en la oscuridad, sin que se vuelvan pardas.
Las bayas de laurel se hacen secar al horno a baja temperatura y se mantienen dentro de botes de vidrio y tienen un sabor mucho más fuerte y robusto que las hojas.
Miércoles, 30 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora