Son frutos de color rojo intenso y tamaño de uva, con un sabor entre arándano y cereza y crecen en los valles entre las montañas tibetanas del Himalaya.

Ya se utilizaban desde el año 1.590 antes de N.E. por los médicos de Oriente y modernamente se han puesto de moda en Occidente porque se ha descubierto que refuerzan el sistema inmune y mantienen la juventud, mejoran la vista y regulan el apetito y el sueño.
Con razón los habitantes de aquellos valles gozan de salud y longevidad, sin cáncer, diabetes, artritis ni enfermedades del corazón.
Claro que además de consumir estos frutos viven a 4.000 metros de altitud y sin contaminación.

La riqueza en nutrientes de estas bayas es muy alta, además su consumo ayuda a reducir el peso, regular el colesterol y la glucosa en sangre.
Actualmente llegan al mercado de los herbolarios en forma de pasas, en bolsas que se venden a unos 15€.
Algunas personas han sembrado las pequeñas simientes y se aclimata con facilidad, aunque no se sabe aún si los resultados serán los mismos que con los frutos del Himalaya.
Sábado, 18 de febrero
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Ángel Sáez García
Padre Fortea
Atticus-444
Juan Luis Recio
Juan Fernandez Krohn
Paulino Toribio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Periodista Digital
Ángel Gutiérrez Sanz