Muy práctico siempre, muy socorrido, rico y más en fiestas, hasta para bocadillos.
Un trozo de lomo de cerdo, limpio de su grasa y desprovisto de los nervios, se frota fuerte con las manos, durante unos minutos con cuatro dientes de ajo muy molidos en el mortero con una cucharada de sal gorda.
Un día, un hombre sabio y piadoso clamó al cielo por una respuesta. El hombre aquel encabezaba un grupo de misioneros que oraban por la paz del mundo, para lograr que las fronteras no existieran y que toda la gente
viviera feliz. La pregunta que hacían era: ¿Cuál es la clave, Señor, para que el mundo viva en armonía?
Entonces, los cielos se abrieron y después de un magnifico estruendo, la voz de Dios les dijo:
Miércoles, 30 de mayo
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Juan Luis Recio
Patricio Peñalver
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Julián Moreno Mestre
Julio César Izquierdo
Carlos Juan Gómez Martín
Paulino Toribio
Peio Sánchez Rodríguez
José Donís Català
Chris Gonzalez -Mora