Los "sindicatos de clase"… de gallego
23.06.09 @ 22:00:00. Archivado en 01 Gallegos Hispanohablantes
En mis tiempos mozos los sindicatos, mejor o peor, defendían a la "clase trabajadora". Era lo que se llamaban "sindicatos de clase", pues todos compartían una misma seña de identidad: tenían "conciencia de clase". Hoy los sindicalistas prefieren el sueldo, el sillón y el suave automasaje testicular durante el tiempo que permanecen sentados en sus cómodos despachos a la siempre molesta "conciencia de clase".
Antes un sindicato era una organización integrada por trabajadores para la defensa y promoción de sus propios intereses sociales, económicos y profesionales relacionados con su actividad laboral o con respecto al centro de producción (fábrica, taller o empresa) o al empleador con el que estaban relacionados contractualmente.
Los sindicatos negociaban en nombre de sus afiliados los salarios y las condiciones de trabajo (jornada, descansos, vacaciones, licencias, capacitación profesional, etc.) dando lugar al contrato colectivo de trabajo.
Su dogma más sagrado e intocable era la lucha de clases. Los trabajadores pertenecían a una clase social explotada y, por supuesto, distinta a la de sus patronos. Para mejorar su situación, el método era la de la lucha de clases. Digamos que la lucha de clases era el medio y la dictadura del proletariado, el fin. Ya vimos lo que pasó en los países donde la dictadura del proletariado se llevó a cabo. Los primeros en sufrir la represión de la nueva clase social dominante fueron los mismos proletarios, la "clase traballadora", los "obreiros, labregos e mariñeiros" que dicen en la CIG.
Pero eso era antes. Hace tiempo que los sindicatos dejaron de defender a los trabajadores para defenderse a sí mismos, es decir, para defender los intereses de la clase política que les paga y les permite conservar sus privilegios, entre ellos el del suave automasaje testicular durante el tiempo que permanecen sentados en sus cómodos despachos leyendo el periódico, hablando de fútbol o de sexo en sus múltiples variantes: hombre con mujer (o viceversa), hombre con hombre, mujer con mujer, hombre o mujer con los sofisticados artilugios de venta en los "sex shops", hombre o mujer con animal de compañía, etcétera.
En Galicia somos diferentes, tenemos sindicatos de clase, sí, pero de clase de gallego.
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Delegados de UGT, CIG y CCOO se concentran en defensa del gallego en la función pública
Unos doscientos delegados de UGT, CIG y CCOO se concentraron hoy frente a las puertas del Parlamento de Galicia para mostrar su oposición a la modificación del artículo de la Ley de Función Pública que obliga a una realizar una prueba en gallego en las oposiciones.
El secretario general de la CIG, Suso Seixo, manifestó a Efe que «la eliminación de la prueba de gallego es un paso más en la escalada contra el idioma» del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, quien puntualizó que «no conozco ningún país en que sus dirigentes no defiendan su propio idioma».
También estuvieron presentes en la manifestación miembros de la Mesa por la Normalización Lingüística, cuyo presidente, Carlos Callón, resaltó que «estamos aquí para reconocer la labor de convocatoria de las tres centrales sindicales mayoritarias gallegas, que se reúnen para defender el derecho de los trabajadores de la administración».
Por su parte, la responsable de la federación de Enseñanza de CCOO, María Jesús Fernández, en declaraciones a Efe, consideró que con la eliminación del artículo 35 de dicha ley «está en juego el derecho de los ciudadanos a ser atendidos en cualquiera de los dos idiomas de Galicia».
Las centrales firmaron un manifiesto conjunto en el que exigen que no se modifique el artículo 35 de la Ley de Función Pública y «se mantenga la obligatoriedad» de realizar una prueba en gallego en los procesos selectivos.
http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2009/06/23/00031245750172070386745.htm
Comentarios:
El enfoque de Marx está hoy en día totalmente desfasado. Los llamados "sindicatos de clase" están al servicio de ciertos partidos políticos de inspiración marxista, aunque en la práctica estén totalmente aburguesados.
Las agrupaciones meramente profesionales son las más eficientes para alcanzar sus logros reivindicativos. Los llamados sindicatos de clase han dejado de serlo y están llamados a desaparecer.
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JUAN JULIO ALFAYA
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