Orgasmos identitarios
09.05.08 @ 17:10:23. Archivado en Nazionalismo coactivo

En la sanidad vasca se valora más el saber euskera que ser un buen médico. Normal en un régimen totalitario. Lo primero es la parafernalia doctrinal que lo sustenta, el resto ¡qué más da! Es probable que el euskera tenga propiedades curativas para los nacionalistas, pues el orgasmo identitario que debe producir el ser atendido en “lengua propia” debe ser algo así como un terremoto hormonal de magnitud 10 en la escala de Richter.
Para mí, que soy más bien de pueblo, pues nací en Randufe (Tuy) y allí pasé gran parte de mi infancia y adolescencia, lo importante en un médico es que sea a la vez amable y competente profesionalmente. Si me habla en lengua propia o impropia, me importa un bledo siempre y cuando yo entienda lo que me dice y pueda seguir el tratamiento correctamente.
Si es un cirujano, ya me puede hablar en chino o en swahili, que con la anestesia los que se las tienen que apañar con él son sus ayudantes, no el paciente. La sobrepuntuación por dominar el catalán, el gallego o el vascuence me parece una solemne estupidez, pero es evidente que a un nacionalista se le puede pedir cualquier cosa, menos inteligencia, pues si la tuvieran y la usaran, dejarían la milonga identitaria y se convertirían en ciudadanos honrados y decentes que no utilizan la “lengua propia” como escalera hacia el poder y aprenderían a ganarse el pan con el sudor de su frente, como hace todo quisque.
Afirma el doctor Michael Kahn, del Centro Médico Beth Israel y la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston: "Creo que la educación médica y el entrenamiento de posgrado deberían poner más énfasis en estos aspectos de la relación médico-paciente". La relación médico-enfermo siempre se consideró de un valor terapéutico fundamental. No me quiero ni imaginar la relación de un enfermo corriente y normal con un médico que sea, a la vez, un fanático nacionalista para quien todo aquel que no se exprese en “lengua propia” es porque, además de su patología médica oficial, padece como peligros sobreañadidos el síndrome del autoodio y el de la dependencia psicológica del colonizado.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/164542
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Ahora que es impuesto, no tengo el menor interés ni en hablarlo y mucho menos en escribirlo. Cuando lo hablo es por cortesía y respeto hacia mi interlocutor, pero nada más.
No me gusta que me impongan nada: creencias, ideologías, utopías identitarias, necesidades de consumo compulsivo, modas, gustos, etc. Me gusta "vivir en libertad".
Me alegra saber que los jóvenes que han sido obligados a estudiar en gallego, a pesar de ser "competentes" en él a la hora de hablarlo y escribirlo, prefieren expresarse habitualmente en su lengua materna. Muchos dominan mejor el gallego leído y escrito que el español, pero no lo hablan en su vida cotidiana.
Es una pena que nuestros "policías lingüísticos" ignoren algo tan básico como que la coacción genera rechazo, cosa que tu explicas con una brevedad y una claridad alucinantes.
Un saludo.
Por la misma razón, me rebelo contra las políticas que pretenden imponerme dicho uso. Estas obligaciones inventadas por los políticos pueden ocasionar problemas puntuales y reales a gente que no domine el gallego, porque procedan de otras comunidades, sean inmigrantes, etc.
Yo, desde luego, no tengo esos inconvenientes. En mi caso, el problema es más bien filosófico (o cómico, según se mire): están tratando de imponerme mi propia lengua y, cada vez que lo pienso, me hierve la sangre.
- la afirmación de que la separación de los alumnos en escuelas en castellano y en gallego produciría fractura social es una tontería. ¿Acaso la gente va a dejar de relacionarse? En Escocia e Irlanda hay escuelas en gaélico pero a nadie se le ocurre "inmersionar" toda la enseñanza en dicha lengua. En Quebec los anglófonos tienen derecho a recibir la enseñanza en inglés. ¿Son sociedades fracturadas?
- que el conocimiento de una lengua regional minoritaria prime sobre la experiencia profesional o méritos académicos sólo conduce al empobrecimiento así como a la mediocridad de los elegidos. Fíjense en el ejemplo de EE.UU, un país que ha labrando su desarrollo importando talento de todas partes sin importar el origen.
- el concepto de "lengua propia" es una aberración que nunca debió aceptarse en los estatutos de autonomía. De aquellos polvos vienen estos lodos. ¿Acaso escribían en lengua impropia Benito Jerónimo Feijoo, Emilia Pardo Bazán, Ramón del Valle-Inclán, Wenceslao Fernández Flórez, Gonzalo Torrente Ballester, Camilo José Cela, y tantos otros?
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Xoán Xulio Alfaya
autor
Contacto








