Antes nacionalistas que sacerdotes
28.02.08 @ 02:33:41. Archivado en Pseudoiglesia progre
La comisión permanente del Consejo Pastoral de la diócesis de Bilbao ha dimitido en protesta por el nombramiento de D. Mario Iceta como obispo auxiliar. ¿Qué nos jugamos a que, de seguir así, no tardará mucho en pasar lo mismo en Galicia? Los curas y los laicos vascos son los más católicos del “Estado Español”, la quintaesencia del catolicismo, meapilas a más no poder, orinan agua bendita y, sin embargo, rechazan una decisión del Papa. Curioso, ¿no?
Es que el nacionalismo no es una ideología, sino una mitología, una especie de religión alternativa. Verlo como ideología es un error, pues las ideologías suelen ser racionalistas y, al menos en teoría, no hacen demasiadas concesiones al pensamiento mágico ni a la mitología; si al nacionalismo le quitamos el pensamiento mágico y la mitología, se queda en nada. Menos que una mierda pinchada en un palo. Sin embargo, las ideologías y las mitologías tienen una cosa en común: ambas son herramientas de control social.
D. Mario Iceta Gavicagogeascoa es un sacerdote culto y preparado, nació en Guernica y es eskaldún, además tiene un segundo apellido que no deja lugar a dudas sobre sus orígenes, pero, ay dolor, no es nacionalista. Por si fuera poco, como sus libros están publicados en EUNSA (EDICIONES UNIVERSIDAD DE NAVARRA, S.A.) supongo que será del Opus Dei, pues EUNSA no suele publicar libros de teologuillos de la liberación ni de curitas que coquetean con Izquierda Unida.
Los seminarios del País Vasco fueron un semillero de nacionalistas, digo “fueron” porque allí ya no debe quedar ni la muestra. Los pocos seminaristas que quedaban se los comió el nacionalismo como a tiernos panecillos recién salidos del horno. La mayoría de los curas vascos prefieren la ikurriña a Cristo, crucificar a morir crucificados, servir a una Patria mitificada que a Dios, al prójimo y a la Verdad. Así les luce el pelo. Iglesias vacías, seminarios vacíos, fanatismo nacionalista desplazando al catolicismo del que tanto hacían gala, deterioro de la convivencia, falta de valores, insolidaridad, violencia y, como consecuencia de todo ello, una sociedad sumergida en el miedo en la que el amor es un cáncer maligno que debe ser extirpado con urgencia y sin contemplaciones. O sea, un infierno en la tierra.
Benedicto XVI es inteligente, muy inteligente, y además los tiene bien puestos. No se deja engañar por la retórica plañidera del nacionalismo ni coaccionar por los aspavientos histéricos de quienes disfrazan su nacionalismo de falso catolicismo ultramontano. Como buen Papa, Benedicto XVI decide con libertad y con autoridad. No es un Papa timorato y acomplejado y las histerias abertzales se las pasa por la entrepierna.
Lo tiene crudo la comisión permanente del Consejo Pastoral de la diócesis de Bilbao si se creen que lo van a coaccionar montando el numerito victimista. Si dimiten, estupendo, mejor que en la calle, en ningún sitio.
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Y la otra es que los sacerdotes pasasen a decir la misa en latín... no por otra cosa sino porque quien dispuso que se dijese en lenguas maternas no actúo como estadista, esto es, no vio -Y ESTO ES UN GRAVE ERROR- que iba a ser un motivo de separación entre las distintas partes de ESPAÑA.
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Xoán Xulio Alfaya
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