Bilingüismo pacífico versus imposición coactiva
10.10.07 @ 21:38:35. Archivado en Nacionalismo coactivo
La Xunta muestra al español como un idioma opresor
Periodista Digital, 09.10.2007
El anuncio de las galescolas que acaba de sacar la Xunta muestra a los galegofalantes como víctimas de la opresión del castellano. Aunque en Galicia siempre ha existido un bilingüismo pacífico, la Xunta pinta un paisaje donde gracias a sus galescolas los gallegos tienen mayor libertad y autonomía.
La primera imagen, en sepia para recordar al franquismo y la vetustez de los opresores de antaño, es la de un hombre mayor regañando a los niños por hablar el idioma “paleto”. El castellano, nos da a entender la Vicepresidencia que coordina el nacionalista Anxo Quintana, es un idioma opresor hablado por déspotas que no permitían hablar en gallego. Ahora, con las galescolas y sus mandilones se respira "libertad e igualdad".
Galescolas, guarderías en gallego
"Escolas galegas e en galego do século XXI". Así definió el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, la nueva red de escuelas infantiles que supondrá la puesta en marcha, durante este año y el que viene, de 99 nuevas guarderías públicas en Galicia. Con un presupuetso de 29 millones de euros, las galescolas serán reductos donde los niños "desarrollen su identidad" haciendo hincapié en el uso de la lengua, ya que se cumplirá el plan de normalización lingüística aprobado por unanimidad en el Parlamento. Este documento establece que haya una oferta educativa en gallego para los niños gallegohablantes durante la etapa preescolar -de cero a tres años-, y que los castellanohablantes reciban al menos un tercio de los contenidos de su horario semanal en lengua gallega.
Sea cual fuere ese ADN gallego que el BNG dice conocer y preservar como nadie, el departamento que dirige el nacionalista Quintana quiere que no haya ni rastros de españolidad en las galescolas. Para ello convocó un concurso público para que los diseñadores interesados diseñen un mandilón para los niños y un chándal para los educadores que encaje con el logo de las galescolas y que ofrezca una imagen vinculada a estos centros como red institucional gallega «con identidad propia».
Roberto Blanco Valdés, una de las pocas voces constitucionalistas que quedan en la prensa gallega, comentaba con fina ironía en la Voz de Galicia:
A fin de cuentas, el auténtico objetivo de la norma es que los profesores, los cuidadores y los niños vayan vestidos de gallegos. ¿Y como se viste uno de gallego?, se dirán ustedes llenos de estupor. El asunto es de importancia, pues dado que de gallegos vamos vestidos por definición todos los que vivimos en Galicia, sólo existen tres posibles respuestas a la exigencia de la Vicepresidencia: que niños y personal vayan de calle, vayan de traje regional o vayan, no de gallegos, sino de galleguistas. [...] Sólo nos queda, por tanto, la opción del galleguismo. ¿Es eso –que el uniforme de las galescolas sea acorde con la que, según el BNG, es la identidad propia de Galicia– lo que va a exigir la Vicepresidencia? Todo parece indicarlo, lo que nos lleva a un escenario, entre cómico y lunático, que soy incapaz de imaginar. O casi sí: basta con recordar a los niños vestidos con mono gris de la China popular. Todos iguales. Todos con la misma identidad. Es lo que tiene el patriotismo: que se empieza recitando El dos de mayo («Oigo patria tu aflicción...») y se acaba controlando la ¡identidad gallega! de un modesto mandilón.
Imposición del gallego
La red de galescolas que impulsó el BNG sin reparar en gastos forma parte de un plan de choque para imponer el gallego en la educación. Al igual que la Rusia de los Soviets, la Xunta ha llegado al extremo de contratar personal para establecer controles sobre los profesores que enseñen en castellano materias que deberían ser inculcadas en gallego.
Así lo establece el Artículo 17 del Decreto que aprobó Educación en el que habla de "equipos de normalización lingüísticas" en sintonía con el Artículo 20 que habla de "servicios de inspección". Es evidente que la Xunta no está interpretando bien la Carta Europea para las Lenguas Minoritarias y Regionales ya que supone que todas las familias gallegohablantes van a preferir una inmersión lingüística al gallego en la enseñanza, lo cual es desmentido por los indicadores sociológicos de la comunidad que datan que el uso de gallego continúa, a pesar de todas las campañas y los millones de euros invertidos en su promoción, en franco retroceso.
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Por otra parte la dictadura de Franco duró 36 años, ni 30 ni 40, y usted cuando habla de 30 años no dice a qué período de la historia reciente de España se refiere. Lo de "obviamente" será para usted, no para sus lectores que no tenemos el poder de adivinar el pensamiento del prójimo.
Por último, yo no me pongo histérico. Le aseguro que soy una persona muy tranquila. Hablo el gallego a diario con los galegofalantes y mi problema no es con los ciudadanos, con quienes me relaciono estupendamente, sino con la administración que utiliza el idioma como medio de crear una élite política nacionalista discriminatoria y sectaria.
Por hablar en gallego, durante la dictadura de Franco, te metían en el calabozo, ahora vivimos en democracia... asi que me temo que ciertas comparaciones hacen que uno pierda totalmente la credibilidad.
Aviso a navegantes.
Me temo, estimado compañero forista, que no ha entendido absolutamente nada de lo que dije: no fueron 30, que fueron 40 años de dictadura.... que es distinto, pero si me referia a 30 años, me referia, obviamente, a 30 años de la actual democracia... en donde hasta que las ultimas cesiones competenciales fueron efectivas, en España, que se sepa, la educación era integramente en español, asi que, repito la pregunta una vez más, ¿donde estuvieron, durante 30 años, todos aquellos que se ponen histéricos ahora porque la educación sea en gallego, cuando se daba integramente en español?, y por otro lado; si durante 30 años no fue considerado una imposición, ¿por qué ahora si?.
Durante 30 años vivimos en España bajo una dictadura autoritaria contra la que muchos luchamos. En ese tiempo muchos gallegos hispanohablantes aprendimos a hablar y escribir en gallego e hicimos lo posible por difundirlo, pero nunca de una manera coactiva como la que se está practicando ahora bajo un sistema político de dictadura "democrática" (¡qué contradicción!).
Un saludo.
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Xoán Xulio Alfaya
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