El arte de prometer y no cumplir
20.09.07 @ 22:53:32. Archivado en Partitocracia
No considero, ni de lejos, que Zapatero sea un buen político si entendemos por político al encargado de gestionar bien la cosa pública, no al que domina el arte de trepar, manipular a sus súbditos y no apearse del sillón.
Zapatero domina el arte de trepar porque, a su vez, domina el fundamento de éste: prometer, no cumplir y lograr que nadie le rechiste. A mí me resulta muy difícil comprender la sumisión de las masas bien sea a una persona, a una ideología, a un partido o a un conjunto de símbolos.
Es evidente que a nuestro cerebro le cuesta mucho menos esfuerzo someterse que analizar, poner en tela de juicio, cuestionarse las cosas y decidir con coherencia.
Someterse es fácil, nadar contra corriente es duro, difícil y a veces desesperanzador. La diferencia es que el camino de la sumisión no tiene más salida que la deshumanización del sumiso, su cosificación. El análisis, la crítica y la decisión coherente, por el contrario, nos hacen más y mejores personas.
Los malos políticos, como Zapatero, manipulan y dominan a sus súbditos con las peores artes a su alcance; los buenos políticos gobiernan a sus ciudadanos, se dejan interpelar por ellos y son capaces de cambiar de rumbo cuando se equivocan.
O sea, son inteligentes y humildes.
…
El plan de Chacón nace herido de muerte entre el desconcierto del PSOE
ABC, 20/09/2007
Zapatero y Chacón se desayunaron ayer con un aluvión de críticas por su plan de vivienda, que anunciaron el martes a bombo y platillo en la escalinata de La Moncloa, y que no es más que un remedo del «Plan Trujillo», aprobado en 2005. ¿Las medidas son nuevas o son una copia de las antiguas que fracasaron? El desconcierto entre los socialistas era evidente. No tenían más que comparar los dos planes para ver que, efectivamente, el contenido era muy parecido. Fuentes socialistas hablaron incluso de «ridículo». Mientras, las carcajadas de los populares casi podían oírse fuera de los despachos. El PP pidió la dimisión de Chacón por «copiar» a su antecesora «y no decirlo».
Por si era poca la confusión en el PSOE, el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Diego López Garrido, contribuyó al estupor generalizado al minimizar por completo el plan presentado por Zapatero y Chacón.
En su opinión, las iniciativas anunciadas por el presidente del Gobierno y la ministra de Vivienda suponen «reajustes mínimos» respecto del Plan patrocinado por la ex ministra María Antonia Trujillo. Luego intentó arreglarlo y añadió que es un plan «muy ambicioso, que no destruye lo que se ha hecho, sino que lo amplía de manera muy beneficiosa para los ciudadanos».
Entre las medidas aprobadas en 2005, se incluyen ayudas directas por alquiler de 240 euros a los jóvenes menores de 35 años, mientras que la propuesta de Chacón se limita a 210 euros mensuales para jóvenes entre 22 y 29 años (al cumplir 30 se interrumpe la prestación). Como dice López Garrido, se ha producido un «reajuste», al pagar 30 euros menos por mes y sólo para los menores de 30 años. Es cierto que ahora la prestación puede durar un máximo de cuatro años, y con el Plan Trujillo eran dos. No está claro que eso convenza a un joven de 30 ó 31 años o de 20 ó 21, que se quedan fuera de las medidas de Chacón.
La jugada no le ha podido salir peor a Zapatero, que quiso dar la máxima solemnidad a las propuestas de su ministra de Vivienda, Carme Chacón, y no ha recibido más que críticas mordaces, incluso de los medios de comunicación más inclinados a loar su gestión.
Cuando se le preguntó ayer en otra rueda de prensa, Zapatero respondió airado y demostró que la reacción unánime en su contra le ha puesto de mal humor. En una comparecencia conjunta con el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, aseguró que las ayudas anunciadas el martes corresponden a una «medida nueva». «Es bastante evidente -dijo visiblemente molesto- que si hay una financiación nueva es que hay una política nueva». Zapatero, que afirmó que «cualquier otra evaluación no se ajusta a la verdad», insistió en que «no se trata de medidas aisladas, ni coyunturales, ni movidas por otra razón», en referencia a las acusaciones de electoralismo.
El jefe del Ejecutivo dejó sin responder una pregunta sobre por qué esperaba que estas medidas tuvieran aceptación, cuando las adoptadas anteriormente con la ministra Trujillo habían pasado desapercibidas.
Sí se refirió a la llamada a la prudencia hecha por el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, para mantener el superávit presupuestario. La consideró «ponderada y sensata» y sacó pecho para afirmar que su Gobierno es el único de la democracia que ha tenido superávit en todos los presupuestos gestionados. Quien en 2003 se pronunció en contra de que hubiera superávit en las cuentas, dijo ayer: «Este Gobierno es un firme defensor del equilibrio presupuestario y del superávit y lo demuestra con hechos».
Al coro de críticas contra Zapatero y Chacón se unió el presidente de CiU, Artur Mas, quien consideró que el presidente del Gobierno «se está travistiendo en mercader persa, en este clima preelectoral». Mas cree que esta medida es un «tejemaneje» que busca «dar aire» a la ministra Chacón.
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Xoán Xulio Alfaya
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