La clase media se hunde
19.07.07 @ 12:51:06. Archivado en Crisis económica
Los ricos son cada vez más ricos y los pobres, más pobres. La clase media se hunde. El número de personas que viven en España por debajo del umbral de la pobreza supera los ocho millones en un país con 45 millones de habitantes, o sea el 18% de la población. Los jóvenes sin futuro prefieren el botellón a una rebeldía inteligente, sana y civilizada. Su futuro está en juego, pero el sistema les ha acostumbrado a evadirse en vez de hacer frente a los problemas. Cuando despierten de su sueño de calimocho, si tienen suerte se encontrarán con un futuro de mileurismo y si no, pues ni eso. El acceso a una vivienda digna es ya un sueño imposible para la mayoría. En Europa se está imponiendo la cultura de la vivienda compartida entre profesionales adultos, pero ¿es ésa la solución para una pareja que desee crear una familia? ¿Qué le importa la familia a un Estado que pretende invadirla y suplantarla como en los mejores tiempos de los totalitarismos que sacudieron Europa de cabo a rabo?
En fin, que no cunda el pánico, pero tampoco se me crucen de brazos. Aquí tienen algunos datos para la reflexión.
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La proletarización de la clase media
Eres Poderoso
Francisco González, presidente del BBVA, cobró 9,77 millones de euros en 2006, además aumentó en 10 millones su fondo de pensiones que asciende a 53 millones de euros. Él declara que su situación no es muy distinta a la de otros altos directivos.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, casi el 20% de la población española se sitúa por debajo del umbral de pobreza y el salario medio de los españoles es el mismo que hace 9 años, de hecho en 2006 ha bajado un 0,5% en términos reales (descontada la inflación).
2006 ha finalizado con un incremento del valor de las empresas españolas que cotizan en bolsa del 32%. Sólo el Banco de Santander ha obtenido unas ganancias de 7.596 millones de euros, un 22% más que en 2005.
Durante la última década, y pese al prodigioso lanzamiento de nuestra economía, los trabajos fijos han ido siendo sustituidos por temporales, que actualmente suponen el 34,59% del total (tenemos más eventuales que Reino Unido, Italia, Bélgica y Suecia juntos). Para agravar las cosas la reciente reforma laboral ha abaratado el despido de los nuevos contratos fijos.
España es, junto a Portugal, el país de Europa de los 15 con menor salario mínimo. Países como Irlanda, Bélgica, Reino Unido, Francia, Holanda o Luxemburgo lo duplican.
El Banco Merrill Lynch, en su Informe sobre la Riqueza Mundial, afirma que en España hay 148.000 millonarios, sin embargo a la Agencia Tributaria sólo le consta que haya 28.000. Quizá por eso los billetes de 500 euros suponen ya el 67% del dinero en efectivo.
Según la ONU, España de 1999 a 2002 ha pasado de ser el país de la UE con una menor diferencia entre ricos y pobres a ocupar el tercer peor lugar de la UE en desigualdad social. La ONU dice que el auge económico de los últimos años sólo ha beneficiado a los ricos.
Sin embargo, la política fiscal durante esos años, incluyendo las últimas reformas, ha beneficiado enormemente a las rentas superiores.
Según la ONU, España sufre una “especulación desenfrenada” en materia de vivienda y un nivel “extremo” de corrupción que impiden que entre el 20% y el 25% de la población acceda a una casa digna. “Se ha creado una situación única en la UE, con más de 3 millones de viviendas vacías y las medidas puestas en marcha son insuficientes”.
Pese a ello, el pasado mes de junio el Gobierno decidió congelar la opción que permite la Ley de Haciendas Locales de incrementar en un 50% el tipo impositivo de las casas vacías.
El gasto social en España ha bajado del 24% al 19% del PIB en una década y es el país con el gasto público social mas bajo de la UE tras Irlanda.
Los españoles trabajan más y cobran menos que la media de la UE.
A pesar de todo eso, el poder económico aún no está satisfecho y personas como Alfredo Sáez, consejero delegado del Santander, considera imprescindible desmontar el Estado de bienestar, bajar los impuestos y liberalizar los mercados y el sistema laboral, especialmente en lo referente a la seguridad social, subsidios, horas trabajadas, movilidad, y protección de desempleo, ya que no se puede ignorar la posibilidad de trasladar la producción o los servicios a los países emergentes.
La clase media está en caída libre, y la característica del sistema político actual es que no sirve para resolver ese problema ni casi ninguna otra de las graves amenazas que ya tenemos encima.
Los intereses del poder económico priman, y éstos son unos intereses miopes en los que sólo cuenta lo inmediato, porque los directivos de las grandes empresas, con sus sueldos de varios millones de euros, saben que para mantener su posición social e increíble ritmo de vida sólo han de preocuparse por maximizar beneficios empresariales en el plazo más breve posible. Y también saben que para ello siempre viene bien utilizar una parte de sus enormes presupuestos, financiando a los partidos políticos para conseguir nuevas concesiones en fiscalidad, protección de los trabajadores, medio ambiente o cualquier aspecto que les permita seguir aumentando cada año los beneficios.
Nuestros derechos políticos han sido limitados a emitir un voto cada 4 años, y cada día es más evidente que votemos a quien votemos en esa mínima ocasión que se nos concede, no podemos hacer nada para evitar que la situación continúe empeorando.
No obstante, esto no sería así si los ciudadanos tuviésemos que ser consultados en referéndum cada vez que una decisión política pudiese perjudicar a la mayoría. Pocas cosas parecen más razonables que nuestros representantes nos pidan permiso cuando quieran imponernos un sacrificio, y seguro que así, por ejemplo, sería más difícil que las condiciones de trabajo siguiesen empeorando, los sueldos continuasen bajando, y los impuestos subiesen, salvo para quienes más tienen.
Si de la voluntad de la mayoría dependiese, las viviendas volverían a ser accesibles, el medio ambiente no se esquilmaría ni el Estado de bienestar continuaría desmantelándose.
No estamos desarmados y ni siquiera hace falta mucho esfuerzo para que podamos recuperar el papel que nos corresponde como centro de interés en torno al cual debe girar la política. Lo nuevo es que hoy en día, gracias a Internet, todo puede hacerse de forma fácil y cómoda, no es necesario ni tan siquiera salir a la calle a manifestarse, sólo hace falta que seamos muchos los que participemos en el proyecto, porque en democracia, incluso aunque las instituciones estén corrompidas, el número siempre manda.
Si lo piensas, te darás cuenta que no tienes otra alternativa que dedicar una parte de tu tiempo a informarte y decidir cuales son las soluciones quieres que se apliquen a nuestros graves problemas. En otro caso, nos estaremos quedando sin futuro.
Gregorio Planchuelo
04/04/2007
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