El falso pacifismo de ZP
26.06.07 @ 12:14:23. Archivado en Partitocracia
Periodista Digital, 26.06.2007
El Gobierno ZP es muy libre de hacer pacifismo de salón, retórica buenista, alianza de civilizaciones y esgrimir su "ansia infinita de paz", pero todo eso es suicida irresponsabilidad cuando se adoptan decisiones que afectan a Fuerzas Armadas, porque en ellas hay gente que se juega la vida, y a veces la pierde por España.
Una cosa es engañarse a uno mismo, o intentarlo, y otra engañar a los demás. Cuando para El reclutar soldados se ponen en la tele anuncios en los que no sale ni un fusil, todo sonrisas y ejercicios de boy scouts en la tirolina, se está tratando de engatusar al personal con una falacia que oculta y trivializa la verdadera condición de la milicia, sus riesgos, sus deberes y su compromiso de combate.
Escribe Ignacio Camacho en ABC, que como estrategia publicitaria puede valer, pero como estrategia política es deshonesta:
"Y lo malo es que esa barata filosofía de abrazafarolas se aplica luego a la política real, obviando la responsabilidad de las decisiones bajo la cobertura fantástica del «pensamiento Alicia». Y se manda gente a guerras de verdad, donde se mata y se muere, bajo un discurso de buen rollito solidario, sonrisas contra las bombas y al paso alegre de la paz. Como si fueran misioneros combonianos, con el clavel en la punta del fusil y cajas de tiritas en vez de munición. Legionarios sin fronteras".
"El resultado es que de vez en cuando vuelven en una caja cubierta con la bandera unos muchachos casi adolescentes reventados por unos cabrones muy aviesos a los que la alianza de civilizaciones les resbala por salva sea la parte, y entonces el discurso de las misiones de paz cruje por todas las costuras porque ha faltado coraje para explicar y aceptar que estaban en una guerra que el Gobierno ZP no quiere admitir porque le estropea el discurso".
"Una misión digna, solidaria y constructiva, pero en una guerra a la que vamos como monjas de la madre Teresa, a pecho descubierto y con el talante como chaleco antibalas".
El emplazamiento hecho por el PP al Gobierno para que dote a las tropas españolas en el Líbano de las medidas de autoprotección necesarias se vio reforzado ayer, después de que el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, reconociera que el blindado atacado por los terroristas no disponía de un dispositivo de inhibición de frecuencias.
Esta revelación resulta alarmante porque el despliegue de la misión de Naciones Unidas (Finul) en la zona pretendía poner fin a un brutal período de enfrentamientos entre la organización terrorista Hizbolá e Israel.
Por tanto, era una misión militar con muy alto riesgo desde su comienzo y mucho más intenso desde que Al Qaida amenazara directamente a las tropas españolas y comenzara su infiltración en Beirut, a través de Fatah al Islam, el grupo terrorista que se ha enfrentado en las últimas semanas al ejército libanés. A esta organización terrorista se le atribuye el atentado contra los militares españoles.
Ha habido, sin duda, un error de percepción en el nivel de peligrosidad de la misión, que coincide con el empeño ya pueril del Gobierno en presentar todos los despliegues internacionales de nuestras tropas como campañas humanitarias, exentas del más mínimo rasgo bélico.
Ahora hay que poner medallas sobre los féretros, que son muy merecidas pero que los chicos habrían cambiado sin duda por algún inhibidor de frecuencias en su carro blindado. Lo que pasa es que eso cuesta dinero, muchos euros, y sobre todo cuesta el coraje político de pedir pasta en el Congreso para pertrechar a unas Fuerzas Armadas a las que se pretende aliviar conceptualmente de su propia, intrínseca y honorable condición de organización militar para transformarlas en una especie de socorro de afligidos, como la Cruz Roja.
No es pintar como querer, dice la copla. Y no se puede gobernar sin un ejercicio de responsabilidad que empieza por aceptar las realidades sin disfrazarlas. Y entender que los terroristas son terroristas, no pacifistas; que los enemigos son enemigos, no hermanos separados; que las bombas son bombas, no accidentes; que los soldados son soldados, no enfermeros, y que la paz no es una flor que se riega con brindis de sonriente voluntarismo demagógico.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/102897
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Aún no hay Comentarios/Trackbacks/Pingbacks para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Xoán Xulio Alfaya
autor
Contacto








