Padres disidentes
15.05.07 @ 01:31:07. Archivado en Gallego normativo
Somos muchos los padres que estamos en total desacuerdo con la política lingüística de la Xunta de Galicia por considerar que no se ajusta a la realidad social y lingüística de los gallegos. Ésta nos es impuesta antidemocráticamente por motivos políticos e ideológicos. Los poderes públicos no cuentan con nuestra opinión ni respetan nuestra voluntad de que nuestros hijos estudien en su lengua materna, aunque no conozco a ningún padre que se niegue a que sus hijos tengan una asignatura de lengua gallega, pues es lógico conocer las dos lenguas mayoritarias de nuestra comunidad. No lo es tanto el imponer una de ellas por motivos ideológicos totalmente ajenos al pensar y el sentir de la mayoría de los gallegos.
Ni estuvo bien la marginación del gallego en tiempos de Franco ni tiene sentido el actual proceso de inmersión lingüística en gallego, copiado al milímetro del modelo catalán, que se nos quiere aplicar con la aquiescencia de los tres partidos mayoritarios: PP, PSOE y BNG.
El despilfarro económico que supone la actual política lingüística, del que nunca se nos darán a conocer las cifras exactas, está basado en desviar fondos de otras áreas mucho más importantes y de primerísima necesidad, tales como la sanidad, la vivienda o las infraestructuras, hacia el mal llamado proceso de "normalización" lingüística. Galicia no tiene el nivel de vida ni la privilegiada situación geográfica de Cataluña y el País Vasco. Por el contrario, nuestro problema secular ha sido siempre el aislamiento del resto de la península y del continente europeo, aislamiento que las barreras idiomáticas no harán más que agravar.
No olvidemos que los salarios y las pensiones de los gallegos están entre los más bajos de España y de Europa y no me parece de recibo que la clase política se dedique a jugar con las necesidades básicas de los ciudadanos para satisfacer sus propias aspiraciones de poder. Es evidente que ni ellos ni quienes les apoyan padecen el problema. La clase política pretendidamente democrática no pasa de ser una nueva aristocracia que controla a sus súbditos mediante el inmenso poder de la propaganda y los medios de comunicación de masas: radio, televisión y prensa. El abismo entre los gallegos que se ganan el pan con el sudor de su frente y la clase política parasitaria es cada vez mayor.
Una plataforma cívica de ciudadanos vigueses y profesores está recogiendo firmas para exigir la "libertad para los padres a la hora de escoger la lengua en la que serán formados sus hijos". No defienden nada terrible ni antidemocrático, sino algo tan normal y tan simple como el derecho a que cada familia pueda decidir en qué lengua se formarán y educarán sus hijos, teniendo en cuenta que la realidad lingüística gallega no es monolingüe, sino bilingüe, y los hispanohablantes somos mayoría en las ciudades mientras que los galegofalantes lo son en un medio rural cada vez más despoblado o en pequeños círculos de docentes, editores e intelectuales que se benefician directamente de la discriminación positiva y las subvenciones a favor del gallego.
Dicha plataforma recién nacida y, por supuesto, sin apoyos ni subvenciones oficiales, ha recogido ya cerca de cinco mil firmas, tres mil en papel y mil quinientas a través de su página web www.tangallegocomoelgallego.es. Según explica el profesor José Manuel Pousada, del instituto vigués Santo Tomé, la modificación legal para extender el uso del gallego es en realidad "un decreto de mínimos, que dice que el 50% de las clases se impartirán en gallego, pero que en realidad lo que hace es eliminar el castellano de las materias troncales". Pousada añade: "Defendemos el derecho a la enseñanza en gallego para quien la demande, pero igualmente defendemos el derecho a la enseñanza en castellano para quien quiera educar en esa lengua a sus hijos". Gloria, otra profesora y miembro de la plataforma cívica, afirma: "Al final el castellano se queda arrinconado, limitado a las clases de Gimnasia, Tecnología, Música y Plástica".
Es evidente es que estamos inmersos en un proceso totalmente absurdo y antidemocrático de progresivo arrinconamiento del castellano promovido por la clase política gallega, con la Xunta de Galicia como columna vertebral, y apoyada por instituciones con grandes intereses económicos como la Iglesia católica, importantes entidades bancarias (Caixanova y CaixaGalicia), empresas subvencionadas como "R", editoriales subvencionadas que además se benefician de los continuos cambios de normativa, escritores, docentes, funcionarios y demás parásitos sociales que viven a expensas de privar al pueblo de los servicios de primera necesidad para constituirse ellos en élite privilegiada y, para más INRI, creerse la vanguardia del progreso, la libertad y la democracia en Galicia.
© Xoán Xulio Alfaya, 2007
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/94119
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
Estamos dominados por unha banda de antidemócratas que levan anos tentando impor o monolingüísmo e cando as enquisas amosan un retroceso do número de falantes de galego, nos se lles ocorre considerar que os cidadáns, facendo uso da súa liberdade individual son os que elixen a lingua que falan, senón que adoitan medidas coercitivas, coma bos antidemócratas que son.
Saúdos
Saúdos
No dicionario da Real Academia Galega (coa normativa de 1985) a palabra "tonto" figura como un castelanismo. No dicionario de edicións Ir Indo, de 2004, a palabra "tonto" non figura. No libro Galego século XXI, da editorial Galaxia, sobre dúbidas, "tonto" figura como castelanismo.
En canto á retórica da función social ou as tendencias excluíntes impórtanme ben pouco. O que si me importa é a negación do dereito a que os nenos sexan educados na súa lingua nai, o dereito a que as dúas linguas oficiais figuren nos letreiros oficiais e o dereito que ten cada lingua a elixir os seus topónimos. Neste momento, gracias a supostos demócratas, estes dereitos non se cumpren, o que supón que unha gran parte dos cidadáns somos desposuidos dos nosos dereitos a diario.
Segundo, respecto al artículo no puedo estar más de acuerdo. La desaparición del español de la vida pública es un hecho. Comenzaron imponiéndonos la toponimia (en español hay que decir A Coruña y Ourense, pero en gallego se dice Os Ánxeles, Bos Aires o Casabranca, en el resto de los idiomas se aplican los topónimos en español), después los carteles e impresos oficiales y ahora quieren imponer la educación monolingüe. Y estos son hechos. La existencia de diferentes lenguas es una maldición divina (Torre de Babel). Cuando la tendencia es a tener una lengua franca, aquí vamos al revés y estos políticos próceres de la intelectualidad quieren imponer una lengua que hasta 1981 no había sido oficial nunca.
- Anatole France
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Xoán Xulio Alfaya
autor
Contacto








