¿Por qué vincular lengua y nación?
09.05.07 @ 02:04:48. Archivado en Libertad de idioma
El idioma francés, además de en Francia, se habla también en Mónaco, en Luxemburgo (donde es cooficial con el alemán), en Bélgica (cooficial con el neerlandés), en parte de Suiza, en el valle de Aosta (Italia), en las Islas del Canal de la Mancha, en algunas zonas fronterizas del norte de España, en la región de Quebec (Canadá), en Acadia (estado de Luisiana, EE.UU.), en Haití, en la zona fronteriza entre la República Dominicana y Haití, en la Guayana francesa, en la República Democrática del Congo, capital Kinshasa, antes conocido como Zaire y, en su época colonial, como Congo Belga; en la República del Congo, capital Brazzaville, conocido en la época colonial como Congo Francés; en Burkina Faso, Senegal, Guinea, Malí, Níger, Burundi, Ruanda, Togo, Benín, República Centroafricana, Gabón, Costa de Marfil, Madagascar, Yibuti, islas Seychelles, Camerún, islas Comoras, las islas de la Reunión y Mayotte, que siguen siendo francesas, y una parte de la población de la Guinea Ecuatorial, que es bilingüe (francés y español), Marruecos, Argelia, Mauritania y Túnez, donde se habla junto con el árabe, los dialectos bereberes y el español. En Asia se utiliza en forma minoritaria en Camboya, Tailandia, Laos, Vietnam, India (especialmente en Pondichery, Yanaon y Mae). En Oceanía, además de en las islas de Nueva Caledonia, Polinesia francesa e islas Marquesas, que siguen formando parte de Francia, también se habla en Vanuatu y en Wallis y Futuna.
Xoán Xulio Alfaya
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