La clase política preocupa a los españoles
02.05.07 @ 02:22:38. Archivado en Partitocracia
El último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de marzo indica que por primera vez la clase política está entre las cinco principales preocupaciones de los ciudadanos. Si en el mes de febrero ocupaba el séptimo lugar, con un 11,3%, en marzo los políticos son ya el quinto mayor problema de los españoles, con un 16%. Los cambalaches de los partidos políticos y de la clase política en general preocupan más a los españoles que otras cuestiones aparentemente más acuciantes, como los problemas económicos, la inseguridad ciudadana o la sanidad.
Hace tiempo que, haciendo honor a mi nombre, vengo predicando en el desierto que "la clase política" es el mayor problema que tenemos los españoles, no la solución a nuestros problemas reales y concretos. "La clase política" no sólo no resuelve los problemas, sino que los fabrica en cantidades industriales. Me reconforta ver que los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de lo que ya hace tiempo es una pesadilla para quienes todavía no hemos perdido el sentido común ni el hábito de pensar por nosotros mismos.
Las asociaciones cívicas que no sepan ver esto y no se pongan las pilas están comprometiendo seriamente su futuro, contribuyendo a mantener el statu quo actual y dejando de cumplir su función de reforzar la necesaria influencia y la libertad de la sociedad civil frente al poder político en general.
La sociedad civil está formada por el conjunto de las organizaciones e instituciones cívicas voluntarias y sociales que forman la base de una sociedad activa, en oposición a las estructuras del Estado y de las grandes empresas. Está constituida fundamentalmente por asociaciones y fundaciones sin ánimo de lucro, totalmente independientes del gobierno y de los partidos. El nombre es lo de menos: asociaciones cívicas, plataformas ciudadanas, organizaciones para la defensa de los derechos y libertades de las personas y las familias frente al Estado y los poderes fácticos.
La sociedad civil es tanto más eficaz cuanto mayor sea su independencia. Su influencia política radica precisamente en su libertad, su independencia y su fidelidad a los derechos y libertades de los ciudadanos por encima de intereses partidistas.
Ver el problema de España en partidos políticos o tendencias políticas determinadas (Partido Tal, Partido Cual, izquierdas, derechas, nacionalismos, no nacionalismos) y no ver que se trata de un problema de "nuestra clase política" es prolongar la agonía y frenar la necesaria y profunda renovación que necesita la vida política española, ahora gravemente enferma, con el consiguiente perjuicio para todos los ciudadanos que somos los que, al final, tendremos que pagar la factura de los desatinos y desvaríos de quienes dicen ser nuestros representantes. Míos, desde luego, no.
Según la última encuesta del CIS, el 44,8% de los ciudadanos consideran la situación política actual como "mala" o "muy mala". Ese pesimismo era un mes antes de un 40%, lo cual quiere decir que va en aumento. También desciende el porcentaje de los optimistas que consideraban la situación política como "buena" o "muy buena". Éstos pasan de un 13% en febrero al 11,4% de ahora.
Como cantaba Antonio Molina:
...que el futuro es muy oscuro,
que el futuro es muy oscuro,
ayyyyyyy, trabajando en el carbón.
El futuro es muy oscuro, ciertamente. Así lo confirma el 20,9% de los ciudadanos que consideran que el panorama político dentro de un año será peor.
¿Pesimismo? No, yo diría que realismo o sabiduría popular.
© Xoán Xulio Alfaya, 2007
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Me alegra ver que al menos en este tema estamos todos de acuerdo a pesar de que algunos partimos de posicionamientos ideológicos difíciles de conciliar.
Lo importante es que, sean cuales sean nuestras ideas, somos personas llamadas a buscar lo mejor para Galicia y para la convivencia entre gallegos.
Si consiguiésemos construir una Galicia próspera y en paz, sería una demostración de que somos un pueblo sabio que sabe resolver positiva y pacíficamente sus conflictos.
Un saludo cordial.
Como ud. dice, una sociedad civil fuerte transideológica sirve de contrapeso a la tentación totalitaria que todo poder tiene, además de servir de vehículo para expresar las demandas ciudadanas. En España, en cambio, tenemos una sociedad subvencionada. Todos los partidos crean sus asociaciones "parásitos" para colocar a familiares y amigos, chupar del bote y darles una pátina de representatividad social.
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