Irene Villa
20.04.07 @ 15:14:51. Archivado en Dignidad humana
Recuerdo como si fuera hoy las estremecedoras imágenes del atentado que sufrió Irene Villa González el 17 de octubre de 1991, cuando era una niña de doce años. Su madre, María Jesús González, había cometido el imperdonable delito de ser funcionaria de la Dirección General de la Policía y, según los terroristas étnico-lingüísticos de la ETA, tenía que pagar por ello. Su hermana presintió algo raro y esa mañana no quiso ir al instituto. Quería acompañar a Irene y a su madre en el coche. Ante la negativa de ésta, hubo de renunciar a un deseo que le hubiera acarreado una muerte segura, dado que la parte trasera del coche, donde ella solía ir, quedó totalmente destrozada.
En este atentado Irene perdió las dos piernas y tres dedos de una mano. Su madre, María Jesús, perdió una pierna y un brazo. Desde un mes antes del atentado, Irene sufría de terribles pesadillas, lo que demuestra que nuestro inconsciente o como ustedes le quieran llamar, sabe mucho más acerca de la realidad e incluso de nuestro futuro que nuestra inteligencia consciente.
Irene Villa ha convertido su sufrimiento en una herramienta para ayudar a los demás, por eso ha estudiado Psicología y ha escrito dos libros: "Saber que se puede", Editorial Martínez Roca y "SOS. Víctimas del Terrorismo", Editorial Pirámide.
El terrorismo ha destruido vidas y esperanzas, pero ha engendrado personas de una increíble calidad humana, de una formidable fuerza interior, de un optimismo y unas ganas de vivir "a prueba de bomba" (nunca mejor dicho). Personas capaces de perdonar sin renunciar a la justicia, de recuperar la esperanza y de luchar contra viento y marea por una sociedad mejor.
Los terroristas viven atados a su odio, mientras se autoengañan viendo enemigos y opresores fuera de sí mismos. Por ello su lucha no tiene salida, pues su problema no está fuera, sino dentro de ellos mismos. Igual que la solución.
La miseria humana de los terroristas y de quienes les apoyan produce maravillosos frutos de dignidad humana en sus víctimas. Es el milagro de la vida y un motivo para no capitular ante la cobardía y la ignominia.
Para quienes la paz interior es un valor irrenunciable, no existe un tiempo para el odio. La paz interior y el odio son incompatibles, no pueden convivir ambos en el corazón de una misma persona. Tenemos que optar clara y decididamente por una cosa o por otra, pero no por las dos a la vez. Mejor por la paz, claro.
© Xoán Xulio Alfaya, 2007
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NOTA DEL AUTOR DEL BLOG: Este comentario ha sido enviado desde una IP que pertenece a un servidor del País Vasco. He pensado en borrarlo por su brutalidad, pero prefiero dejarlo tal cual para que sirva de muestra del grado de deshumanización a que puede llegar el nacionalismo étnico-lingüístico.
Un saludo
No he visto el documental "Ciudadanos de segunda" ya que aquí no se ve Telemadrid. Te agradecería que me dieses la dirección de YouTube para verlo allí.
Un saludo.
Espero su opinión. Un saludo
Los nacionalistas no son racionales ni razonables. No piensan con la cabeza, sino con las vísceras. La cabeza se hizo para pensar, no para llevar una boina encima, y las vísceras para digerir los alimentos, no para pensar. Cuando trastocamos el orden natural de las cosas, podemos crear monstruos.
Un saludo.
¿Qué daño habían hecho una niña de 12 años y su madre funcionaria al "pueblo vasco"? ¿En qué habían oprimido ellas al "pueblo vasco"?
nazionalismo = nazismo = totalitarismo = limpieza étnica
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