¿Quién mueve a quién?
23.02.07 @ 03:36:53. Archivado en Humor
Una orden procedente de "altas instancias" de la Xunta, no se sabe exactamente de quien o de quienes, prohibió a la TVG lanzar un programa con los guiñoles de nuestros tres inefables políticos gallegos a los que un amigo mío llama “los tres sinópticos”, porque, como los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, beben de las mismas fuentes y vienen a decir más o menos lo mismo, sólo que cada uno a su manera, con su propio estilo, sus omisiones y sus añadidos.
Lo que es normal y habitual en todos los países democráticos y civilizados, el someter a sus mandatarios a la prueba del humor para catarsis y desahogo de los ciudadanos y cura de humildad de quienes dicen representar la voluntad popular, en esta Galicia cada vez más escorada hacia el nacionalismo místico-identitario-diferencialista, eso no está bien visto por el poder.
Touriño, Quintana y Feijóo no están por la labor de someterse a esa prueba del algodón que es el humor, sin duda el mejor remedio para los desvaríos y la prepotencia a los que tanto propendemos los humanos cuando llegamos al poder. Los tres guiñoles que encargó la Televisión de Galicia para someter a una cura de humor a nuestra clase política, cada vez más alejada del pueblo y de la realidad, están encerrados, cual peligrosos terroristas, en alguna caja fuerte de alta seguridad del ente público CRTVG.
Los guiñoles, normales en otras cadenas nacionales y autonómicas, en Galicia están condenados a cadena perpetua porque nuestra clase política es tan caciquil y está tan blindada ante las necesidades reales de los gallegos como aquella que, en otros tiempos de más atraso económico y tecnológico, pero de más sabiduría, caricaturizaba con humor ácido Castelao.
Los galenecos, a diferencia de otros guiñoles de importación, están “feitos en Galiza”, para más señas en un taller de Moutouto (Teo) muy cercano a la capital del reino. Parece ser que el más difícil de realizar fue el de Pérez Touriño, más difícil de caricaturizar que los de Quintana y Feijóo, no se sabe si por soso o qué. En el proyecto inicial, nunca llevado a cabo, parece ser que Touriño y Quintana aparecerían compartiendo piso, sofá y… ¡mando a distancia! En la posesión del mando a distancia estaba una de las claves de la abortada parodia.
Es una pena que las “altas instancias” que condenaron cobardemente al olvido a los galenecos tengan tanto miedo a que los ciudadanos, a través del humor, puedan llegar siquiera a vislumbrar quién mueve a quién en esta sufrida Galicia.
© Xoán Xulio Alfaya, 2007
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