¿Políticas lingüísticas o políticas familiares?
15.02.07 @ 01:44:34. Archivado en Crisis demográfica
Siempre dije que el problema más grave de Galicia a largo plazo es su desplome demográfico. En un año, desde el 1 de enero del 2005 hasta el 1 de enero del 2006, el 68% de los ayuntamientos gallegos siguieron perdiendo población, 214 ayuntamientos en total. La mayoría (74) está en la provincia de Orense. La población se está desplazando del interior a la costa, donde las oportunidades de encontrar un puesto de trabajo son mayores. Pontevedra y La Coruña ganan población, aunque poca, y tanto Lugo como Orense la pierden. Orense y el interior de Lugo, los más afectados por el proceso de despoblación, se reparten los mayores descensos. En Orense 14 ayuntamientos y en Lugo 18 forman parte de los 40 ayuntamientos que han perdido más habitantes en términos relativos. En la única provincia sin mar de Galicia, Orense, la bajada es generalizada en casi todos sus ayuntamientos.
Es evidente que la costa gallega está más industrializada y urbanizada que el interior. En ella es más fácil conseguir un puesto de trabajo en la industria, el comercio o los servicios. Mientras que la mayor fuente de puestos de trabajo en la provincia de Orense son las oposiciones tanto a la administración gallega como a la de fuera de Galicia, es decir, la de la España colonizadora, que dirían los nacionalistas. La Academia Postal, ahora extendida por toda Galicia, pero originaria de Orense capital, es una auténtica fábrica de puestos de trabajo. En algunas comunidades los opositores gallegos son muy mal vistos porque se considera que les quitan puestos de trabajo a los autóctonos quienes, a su vez, para opositar en Galicia, tienen que aprender gallego. Es decir, los opositores de las comunidades monolingües tienen un handicap a la hora de opositar en las comunidades bilingües que crea una asimetría de oportunidades de trabajo que me parece injustificable.
Galicia, pese a su 0,2% de incremento, está muy por debajo de la media nacional en aumento de población, una subida que lidera la comunidad murciana, con un 2,6% de habitantes más, y Valencia, con un 2,4%.
¿Qué hacen ante estos datos nuestros políticos nacionalgalleguistas? Discutir sobre el huso horario, sobre la boneca faladora, sobre las lápidas en gallego, sobre si debe escribirse Galicia o Galiza, sobre si somos nazón, nación o realidad histórica y estupideces por el estilo. ¿Qué hacemos nosotros, los ciudadanos de a pie, que pagamos unos impuestos que se destinan más a satisfacer los caprichos y excentricidades de la clase política que a atender a nuestras necesidades reales y concretas de cada día? Salvo una exigua minoría a la que me honro pertenecer, callar y esconder la cabeza debajo de la arena como los avestruces.
Las políticas familiares en Europa
Dos hijos en Alemania reciben la misma ayuda familiar que 12 en España: 49 euros por cada dos hijos al mes en España, 308 euros en Alemania y 611 euros en Luxemburgo. Dentro de la Unión Europea, España es el país que menos ayudas destina a políticas familiares, sólo el 0,52% del PIB se invierte en prestaciones a las familias. Nuestro país está muy por debajo de la media europea. Además, en España sólo reciben ayudas aquellas familias que tienen recursos escasos, mientras que en el resto de países de la Unión Europea las ayudas son "de carácter universal", es decir, sin límites de renta. Estos son los datos del Instituto de Política Familiar, IPF.
Según el IPF, España es el único país europeo que "no alcanza ni siquiera el 1% del PIB", cuando la media continental se sitúa en 2,2%. Por otra parte, las ayudas que reciben las familias con escasos recursos son mucho más bajas que en el resto de los países europeos, cuando se cumplen los 18 años desaparecen y cada año la población española es más vieja. La pirámide poblacional está casi invertida con casi dos millones de personas mayores de 80 años y cada vez menos niños y jóvenes. Esta situación afecta especialmente a Asturias y Galicia, que están a la cola del Estado en cuanto a tasa de fecundidad (mucho más exacta que la tasa bruta de natalidad).
¿Por qué los políticos gallegos, en vez de mirar tanto a las políticas totalitarias, retrógradas y excluyentes del País Vasco y Cataluña, no le prestan más atención a la Alemania de Ángela Merkel y analizan a fondo sus políticas familiares? Alemania cuenta con un Ministerio de la Familia (sí, he dicho bien) que está presidido por una madre de 7 hijos que concilia su vida laboral con su quehacer político.
Las mujeres para tener más hijos, poder alimentarlos, educarlos y conciliar su vida laboral con la familiar, necesitan dinero, un cambio de mentalidad en las empresas, guarderías en los centros de trabajo, viviendas habitables y asequibles (no niditos de amor de 30 m2), oportunidades para trabajar desde casa cuando los hijos son pequeños, permisos más prolongados y mejor remunerados y colaboración al 50% por parte del marido, entre otras medidas. Esto es feminismo de verdad y no la promoción del lesbianismo, el aborto y la anticoncepción sin medir ni la gravedad de los hechos ni sus consecuencias para el futuro.
Si todo el dinero que se invierte en Galicia en la mal llamada "normalización lingüística" se invirtiese en políticas familiares realistas y eficaces, estaríamos creando un futuro digno para nuestra comunidad. Lo que se está haciendo ahora es un despilfarro de nuevos ricos, inútil e irresponsable, que beneficia sólo a unos pocos bien situados en las altas esferas del poder y del que no tardaremos en sufrir las consecuencias. Y si no, al tiempo.
© Xoán Xulio Alfaya, 2007
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Mientras los políticos socialistas y bloqueiros peroran sobre el nuevo Estatuto, la galleguización de la enseñanza y el reparto de despachos, los verdaderos problemas de Galicia apenas llegan a enunciarse: la caída demográfica.
La región española con menor natalidad es Asturias –gobernada por el PSOE y la UGT desde hace décadas-, con 0,9 hijos por mujer en edad fértil. La segunda es Galicia, con un hijo por mujer en edad fértil. La media nacional es de 1,3, también muy baja.
Galicia pierde habitantes desde hace 15 años de manera ininterrumpida, y la emigración de descendientes de gallegos de países como Argentina y Venezuela, más la llegada de otros inmigrantes no detiene esta tendencia.
La situación es similar en el País Vasco, donde el gobierno del PNV en estos 25 años no da suficiente confianza en el futuro a los vascos para que tengan hijos.
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Xoán Xulio Alfaya
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