Drogas y música
01.10.06 @ 19:17:52. Archivado en Puñaladas sin motivos alguno
Un tema clásico: Sex, drugs and rock'n'roll. De estos tres pilares fundamentales de la cultura moderna, me quedo de momento con dos: la música y las drogas. El tercero lo acabaré tratanto algún día u otro, me conozco.
Drogas y música. ¿Por qué razón van de la mano? ¿En qué otros estamentos sociales las drogas tienen una presencia tan exagerada? Bueno, en los actores, es cierto. Ah, si, y en los reponedores de supermercado cuando llega el fin de semana: ¿en qué se van a gastar el dinero sino, pobretes?
Se podría decir que las drogas van de la mano de los artistas. La gente presupone que si eres artista, medianamente famoso y medianamente rico, te metes de todo. Y joder, es cierto. ¿No lo harían todos ustedes? ¿Si les sobrasen unas perricas a final de mes, no bajarían inmediatamente al suministrador de cardioactivos más cercano?
No quiero divagar demasiado alrededor de este tema, los pensamientos profundos nunca han sido lo mío. Pero me sirve para ilustrar un caso concreto: el cantante de los Keane. Bueno, si no conocéis a Keane es que habéis vivido en un pajar los últimos 5 años. Un pajar con Wi-Fi, por lo que veo. Keane es un grupo de pop que nació siendo semi-alternativo y ha acabado siendo un bodrio infumable. Pues bien, yo a los componentes del grupo siempre los había visto como gente majota, sana y saludable. Incluso había leído declaraciones suyas tipo: "No todos los grupos podemos ser The Libertines, salvajes y irresponsables. Sé que somos menos carismáticos por ser niños buenos, pero no podemos hacer nada al respeto."
De eso hará unos 2 años. Hace poco el grupo canceló parte de la gira por el ingreso del cantante, Tom Chaplin, en una clínica de desintoxicación. Drogas y alcohol en general.
¿Paradoja? No, coño, márketing. Estos muchachuelos se levantaron un día en una villa de Cambridge, cogieron el Times (o el NME, quizás) y leyeron la lista de los artistas más carismáticos y los menos. Pete Doherty estaba arriba del todo. Ellos, en el pie de página. Desconcertados, se miraron y dijeron: "¿Oh, bloody lord, porque la constancia y la bondad no serán nunca valores carismáticos?". Y se empezaron a hacer preguntas. Entre si y a su mánager.
Esto no importó, claro, mientros su música fué buena. Pero llegó el día aciago en que sacaron su flamante nuevo segundo disco. Y todo el mundo coincidió en que era un pestiño. Y ellos coincidieron en que la solución sólo podía ser una.
Me imagino la escena: los miembros y el mánager del grupo sentados alrededor del rechoncho cantante, obligándole a esnifar como un poseso, tirándole humo de porro a la cara y poniéndole whisky en lugar del habitual te. Al final, pobrecito, se enganchó. Y ahí le tenemos, entre las frías y blancas celdas de una clínica de desintoxicación, compartiendo cama con Mike Skinner, anhelando el día en por fin podrá salir de ese infierno y ir a tomar pastas con su queridísima tía Angela.
Espero que al menos les haya servido para vender algún que otro disco.
Nos vemos.
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Hector Lorenzo
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