Primer y flamante post
29.09.06 @ 20:57:06. Archivado en Conciertos
Hola a todo el mundo,
Mi intención, la verdad, era estrenar este blog con un post poético, algo más bien genérico y con un tono claramente mordaz. Algo no exactamente relacionado con la música sino con la vida misma, que dejara entrever mi tortuosa y profunda ironía...
Pero no me sale. Llevo una semana intentando escribir el puto artículo y no me sale... Así que dedicaré un tiempo a ver capítulos de House, a copiarme sus frases més estelares y a ver cómo las puedo pasar del mundo médico al mundo musical. Qué irónico es el tío, eh...
Mientras, apañaremos el tema blog con lo que realmente toca en un blog de música: ¡críticas! ¡Ou yeah! Porque este domingo (dia 24) fui a un conciertazo que se merece un repasón.
Desde hace tiempo en Barcelona se celebra el BAM (Barcelona Acción Musical), festival de música alternativa y cool. Hasta hace poco era de pagandi, pero como tenemos a alcaldes muy indies y muy alternativos, hará un par o tres de años se integró en las fiestas de este pueblucho de provincias que es Barcelona, y pasó a ser gratis. Dentro del recinto del exitoso Fòrum de les Cultures (wa wa wa waaaaaaa).
No estaba mal el cartel: Standard (no me acuerdo de cómo se escribe, lo haré diferente cada vez que los mencione, así acierto seguro) + Infadels + Dirty Pretty Things.
Llegamos al recinto temprano, ebrios de música, verbena y sangría Don Simón (si, tomo sangría a mi edad, aún no he superado la adolescencia). El descampado dónde se celebraba el concierto estaba vacío prácticamente, con la excepción de algunos frikis y algunos guiris que en su país ya estarían durmiendo. Supongo que el rumor que los Standar son unos gilipollas ejemplares ha corrido como la pólvora y ya nadie quiere ir a sus conciertos. Pero... llegó la sorpresa, porque al empezar el concierto se anunció que Dirty Pretty Things tocarían primero: el cartel se invertía.
Ese cambio fue debido, muy probablemente, a la obligación del cantante de DPT con las autoridades locales o la metadona. DPT es el proyecto del guitarra y el batería (creo) de The Libertines, que es, como todos sabéis, una gran franquicia inagotable. Sus ex-miembros continúan viviendo del cuento pese a no haber hecho nada extraordinariamente bueno. Uno con sus Babyshambles (petardetes) y el otro con el grupo que nos atañe. El concierto fue regular: que el ritmillo de las guitarras no os deslumbre. La gente sólo vibró con los temas que tocaron de Libertines. Las otras canciones y el concierto en general pasaron, para mi, sin mayor pena ni gloria.
El segundo grupo, Infadels, es harina de otro costal. El disco está bien, muy bien, pero está claro que son grupo de directo. Ahí es dónde metieron su caña más funki y macarra. Porque eso si, macarras lo son un buen rato. Pero, como buenos macarras, nos hicieron bailar y saltar hasta que imploramos un descanso (mirad sino a Tony Manero o a la Motown). Destacable el cantante, un frontman nato y calvo con pinta de proxeneta, el batería, hijo de Bill Bruford (batería de Yes y King Crimson) y una máquina de la percusión y el teclista, único en el mundo que toca melodías pegadizas y aporrea una caja de ritmos a la vez (¿único en el mundo?). En definitiva, un conciertazo, si esta gente pasan por vuestro pueblucho, no dudéis en acudir en masa.
A los conciertos del último grupo (Estandar), encargado de cerrar el cartel, también debéis acudir en masa. No os olvidéis las latas de cerveza (vacías o llenas) para arrojarlas a la cara del cantante. Por dios, que gentuza. Para empezar, estoy harto de los grupitos de su palo: guitarrerillos, poco innovadores y que se dedican a hacer bailar a los cuatro mongólicos flequilleros del público. Pues no, yo me planto. No me gustaron nada, monótonos, cansinos y además, estúpidos. El cantante, el típico cretino que se cree provocador por insultar a la concurrencia. El público en peso acabó coreándole un "hijoputa, hijoputa" bien sonoro. Él se lo tomó como una provocación post-punk: desde aquí te garantizo, amigo mío, que era un insulto con todas las de la ley. Que morro, por dios, que morro.
El concierto acabó a ostias, como todo buen concierto. Aún tengo las correspondientes heridas de guerra. Por suerte, la pelea hizo que el conciertillo de Estandard pasar rápido. Y como dice el refrán: "Lo malo, si breve, mejor".
Chicos, esto es todo. Dentro de poco, más.
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Hector Lorenzo
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