Jesús Jiménez Juango, Periodista de Nueva Gestión
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El “maestro” Stanley Kubrick lo bordó en su película “2001. Una odisea en el Espacio”. El homínido, el primer emprendedor de la humanidad, toma un hueso entre sus manos y empieza a golpear los restos que tiene a su alrededor. Y, si se fijan, las secuencias siguientes son las de animales que son abatidos por esa misma mano, o por otras que se benefician del “producto” desarrollado por aquel antepasado y que, según estudios recientes, dieron al hombre las vitaminas que le permitieron aumentar, entre otros, su cerebro.
Miércoles, 30 de mayo
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