Hace unos meses la revista “Capital” entrevistaba a Daniel Goleman, el autor del best-seller “Inteligencia Emocional”, quien reivindica que las condiciones intelectuales no son la única garantía de éxito en el ámbito profesional, sino sólo un factor que debe unirse a las capacidades emocionales. En dicha entrevista el psicólogo estadounidense afirmaba que debido a esta crisis, la gente está siendo más emocional que nunca, porque ante la caída de la economía han surgido todas las incertidumbres, dudas e inquietudes y éstas se han convertido en pánico, lo que a su vez aumenta la sensación de crisis de forma exponencial. El autor concluía que la actual crisis financiera es una crisis emocional colectiva.
El think tank TalentSmart también lleva tiempo estudiando cómo influye la inteligencia emocional en la gestión de las empresas y reconoce que los directivos que se olvidan de su inteligencia emocional no toman las decisiones correctas. Los psicólogos del citado think tank han llegado a dichas conclusiones mediante entrevistas a 6.000 miembros de juntas directivas y encuestas a miles de trabajadores de diferentes niveles de las organizaciones.
Está más que demostrado que en las organizaciones la frialdad no es una buena aliada para tomar decisiones: si los directivos siguen viendo sus decisiones sólo en términos lógicos, no estarán viendo todo el conjunto.
Sobre el pesimismo, y en ocasiones el pánico que esta crisis está causando, ambos parecen más que justificados a tenor del goteo de datos económicos negativos. Ante la idea de que la crisis financiera sea una crisis emocional, cabe preguntarse si el actual gobierno ha hecho algo para paliarla o si, por el contrario, ha seguido la estrategia de negar la realidad hasta que no ha podido ocultarlo más.
Miércoles, 30 de mayo
Jaime Noguera
Luis Llopis Herbas
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Grupo Cenyt
Institución Futuro. Think tank independiente
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