Inmigración ilegal y demagogia contra las formas
20.09.06 @ 08:00:00. Archivado en POLÍTICA / SOCIEDAD: mis artículos
Hace unos días asistíamos estupefactos a las quejas de algunos sectores de la progresía más zafia ante el "mal trato" que se deparaba a los inmigrantes ilegales que invadían nuestro país, a la hora de su deportación.
Estos señores se alarmaban de que a los inmigrantes se les "esposara" (con grilletes de plástico), o se les engañara u ocultara su auténtico destino a la hora de embarcarlos rumbo a sus países de origen.
Unas medidas todas ellas de lo más lógico y natural, ante una situación que desborda las posibilidades reales de control de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, totalmente superadas por la avalancha humana que nos asalta a diario.
Tal vez estos señores prefieran que se den motines y rebeliones entre los inmigrantes ilegales, que ya empiezan a despuntar de hecho, y nuestros policías y guardias civiles sean los maniatados y apaleados. ¿Se olvidan de los riesgos sanitarios y de seguridad que corren esas personas, pues los policías y guardias civiles, personal de Cruz Roja o sanitarios, etc.. lo son también?
Es muy fácil tachar de xenófobos y racistas a los que tan sólo quieren que las cosas se hagan con ley, con orden, con seguridad, con raciocinio.
Por cierto, tal vez deberían los sindicatos, los mismos que ahora hablan de "poner un grifo" y "una mano que controle el grifo", reconocer que la política de inmigración del PSOE ha significado un efecto llamada que fue reprobado por Europa, una Europa a la que no se le escuchó cuando Zapatero, olvidando ex profeso que la política de inmigración acaba incumbiendo a todos los países de esa Unión europea, decidió por su cuenta y riesgo dar la nacionalidad española a diestro y siniestro, y con ello la supranacionalidad europea, a miles y miles de indocumentados que podían iniciar de ese modo un viaje sin barreras desde Cádiz hasta Rumanía pasando por París.
Esa misma Europa a la que ahora se acude suplicando ayuda para contener el alud atraído por nuestra solidaridad mal entendida, pues es interpretada como "responsabilidad", cuando los responsables últimos de la inmigración son los gobernantes de los países de origen.
Lo siguiente que puede hacer Zapatero es fletar autobuses desde Madrid hasta Lyon, o barcos desde Puerto del Rosario hasta Marsella, que verá cómo se lo agradecen nuestros vecinos.
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Raúl Tristán
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