Quítame un Franco, que yo te quito un Pablo y lo que caiga
30.08.06 @ 11:21:45. Archivado en POLÍTICA / SOCIEDAD: mis artículos
Las huestes fascistas campan a sus anchas por las calles de Zaragoza, alimentadas por lo que consideran un agravio y no es sino justicia histórica: la retirada de la estatua ecuestre del generalito ensoberbecido, del infante terrestre deseoso de que sus botas pisaran cabezas humanas y no de hormigas, del sanguinario al que no le temblaba el pulso firmando sentencias de muerte. La referencia de los desfiles cadetiles de la Academia General Militar es ya un recuerdo que yacerá oculto bajo capas de polvo de la historia ignominiosa.
Y como no podía ser menos, los niñatos de la ultraderecha se toman la justicia por su mano, y organizan el robo del busto de Pablo Iglesias en el Actur zaragozano. Lo cierto es que a mi parecer, si no les gusta ver su rostro o su nombre en las calles (a mi tampoco me gusta ver otros tantos como Yagüe, Casado, Catalán, Urrutia...) lo único que deben hacer es solicitar formalmente al Ayto. su retirada, o esperar a que un partido afín a sus ideas gane las elecciones.
Libertad política, ideológica, religiosa, de opinión..., LIBERTAD, una palabra cuyo significado desconocen por completo.
Y que conste en acta: ni los unos ni los otros, la verdad y la libertad, la Historia, no tiene bandos ni bandas.
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Raúl Tristán
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