El Blog de Francisco Margallo

Cristianismo y Secularidad

02.01.17 | 09:09. Archivado en Secularidad, Cristianismo

Capítulo Séptimo

Influencia de los acontecimientos socioculturales e históricos en la teología

1. Valoración ética del capitalismo

Para Leonardo Boff, este sistema que se presenta hoy como la única salida liberadora, atropella la dignidad humana y reduce al hombre a cosa. Por el contrario, la fe cristiana rompe todos los sitemas cerrados: creer en Dios es creer que algo nuevo puede irrumpir en medio de los proyectos de los hombres, algo que puede modificar salvíficamente la vida humana. Todos los teólogos que han tratado las consecuencias del capitalismo llegan a concluir que él es el responsable de la mayor parte de los problemas que aquejan hoy a la humanidad. Por tanto, le consideran éticamente muy negativo.

El sistema capitalista pide algo imposible o al menos contradictorio: que se acepte su lógica, aun cuando sus beneficios no lleguen a todos. Pero no sólo eso, sino que, además, encierra una grave deficiencia moral como apuntaba antes: si el estilo de vida capitalista no se puede de hecho universalizar, es que esconde un potencial grande de inmoralidad e inhumanidad. En efecto, el ritmo de vida que impone este sistema no es universalizable a todo el mundo, por ejemplo, el consumo energético de los pueblos ricos no es extensible a los del tercer mundo, porque se agotaría.

Esto es un indicio del carácter restringido del sistema capitalista, que, aunque se presenta como el más idóneo para erradicar la pobreza del mundo, en realidad es válido sólo para unos pocos. Tampoco genera liberación personal, sino sometimiento a muchas cosas: juego de relaciones públicas, mercados, modas etc. Un estilo de vida poco adecuado para la mayoría .

Todos, observa certeramente Xabier Pikaza, somos de algún modo esclavos del sistema capitalista, aunque quienes más lo sufren son los marginados y excluidos que no puden seguir el ritmo trepidante que impone. Estos son nada menos que la mitad de la población mundial condenada "legalmente" al hambre, a la enfermedad y a la muerte por un sistema económico pensado y dirigido para crear riquezas, no para compartirlas. La carga de violencia que este sistema encierra intenta pasar desapercibida en un discurso que aparece como no violento, el de la libertad de mercado.

Pero realmente genera mucha violencia y la legitima. Hay, no obstante, una esperanza: la Ilustración que con el cristianismo late en el fondo del sistema contiene ideales de racionalidad no violenta con los que se puede contrarrestar la violencia del propio sistema. Por eso son muchos los que saben que más allá del Dios-Capital se encuentra la verdad y la libertad del hombre . Pero otros no lo ven así.

El trasfondo moral que se oculta tras el sistema capitalista es para Adela Cortina el individualismo a ultranza, que considera imposible de superar: "El centro de toda la vida moral y política es estrictamente el individuo" con sus deseos infinitos consumistas, que son insaciables, porque tienen un origen psicológico. Y para Martín Seco, la deficiencia ética que arrastra el capitalismo se trata de encubrir en la actualidad con el término grandilocuente de globalización económica, pero ésta no es otra cosa que la pretensión del capital de huir de todo control democrático.

Así lo demuestra el hecho de que mientras se crean espacios supranacionales en materia mercantil y monetaria, tales como la Unión Europea, se rechaza la idea de crear instancias fiscales y políticas democráticas. De esta manera se hurta la soberanía a los Estados y se la transfiere a mercados o instituciones, políticamente irresponsables, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Central Europeo .

Y es que todos sabemos lo que se esconde detrás del maquillaje altruista de estas instituciones, que en algún momento se han erigido en defensores de los países pobres. En realidad sus objetivos no han sido nunca erradicar la pobreza del mundo, sino conseguir la estabilidad financiera del rico Occidente con políticas monetarias favorables al gran capital.

Los efectos de su gestión han sido muy negativos, porque la brecha entre países ricos y pobres ha crecido notablemente. Desde esta premisa, todas sus promesas son falsas, porque violan el principio fundamental de la economía, que es satisfacer las necesidades de todos los hombres. En cambio, el crecimiento económico que el capitalismo pone en primer término y como fin en sí mismo, viola los más elementales derechos humanos.

En ningún momento la economía puede ignorar las graves carencias sociales que afectan a las personas y esto lo tolera la economía de mercado, cosa que desde un punto de vista humano y cristiano no es aceptable. Se llama competitividad a lo que no es más que afán de lucro. El movimiento antiglobalización se propone frenar estos abusos, aunque deberían ser los Estados los encargados de poner orden en este caos .

Por otra parte, Metz se ha referido a la crisis de supervivencia o al apocalipsis social de la vida de dominación guiada por la voluntad de poder y sometimiento, como responsable de la crisis actual de la humanidad. Crisis que considera muy relacionada con la sobre explotación y sobre carga de la naturaleza, es decir, con el problema ecológico: la naturaleza está siendo sometida por una antropología de dominación propia de la civilización cientifico técnica en detrimento de los pueblos subdesarrollados.

Incluso se puede constatar ya que esta cultura de dominación y sometimiento toca a toda la construcción de la sociedad y de los sistemas político económicos, hasta el punto de que los sueños de progreso y dominio se han trocado en temores de supervivencia. Si hacemos caso a los ecologistas, la carrera consumista en que los países ricos estamos embarcados no da más de sí.

La naturaleza ha dado suficientes gritos de alarma con las tragedias que ella misma se ve obligada a protagonizar, acosada por el efecto invernadero que el exceso de gases arrojados al espacio provocan. De todo esto nos alertó el Informe del Club de Roma hace unas décadas, pero hemos hecho oídos sordos mucho tiempo. En cambio, hoy la ecología se impone como una preocupación ética, incluso teológica, y se ha convertido en una crítica radical del modelo de civilización que estamos construyendo .

Dicho lo cual, la siguiente pregunta parece inevitable ¿qué tiene que ver todo esto con Jesús de Nazaret? Porque lo que inmediatamente salta a la vista es una gran divergencia entre la teología que propone la religión neoconservadora y el profeta de Galilea. Dios y Jesucristo han sido sustituidos por el capitalismo democrático, por lo que puede hablarse de sacrílega sustitución. Ante la disyuntiva de elegir entre Dios y el dinero, que propone el evangelio, la teología de Novak ha elegido el dinero.

No obstante, para sus críticos la mayor incompatibilidad no está en que la doctrina evangélica rechace las mediaciones económicas y políticas, que más bien reclama, sino en la absolutización del sistema capitalista. De tal manera que lo que se presenta como un servicio al hombre, termina olvidándose del hombre, sobre todo de los más débiles que son los preferidos de Dios.

La religión neoconservadora ofrece una salvación reservada a unos pocos privilegiados y, ciertamente, una salvación así restringida niega la historia de la salvación. Pero lo más grave de la religión neoconservadora norteamericana es que presenta un cristianismo ideologizado para justificar un sistema económico insolidario .

1. 2. Criterios de verificación

Desde la opción por los pobres, que ha hecho la teología de la liberación, es posible encontrar unos criterios que nos permitan comprobar si las estructuras sociales que ofrece el sistema capitalista son aptas, como mediación, para la realización del reino de Dios en el mundo. He aquí los más importantes:

a) El criterio del pobre

El pobre tal como lo describe Gustavo Gutierrez, es el subproducto del sistema en que vivimos y del que somos responsables. Es el marginado de nuestro mundo social y cultural, el oprimido, explotado y despojado del fruto de su trabajo, en definitiva, el expoliado de su ser de hombre. Ahora bien, su pobreza no es una llamada a una acción generosa que la alivie, sino una exigencia inapelable de construir un orden social distinto.

Por lo que la solidaridad con el pobre implica la transformación del actual orden social . Toda la mediación de las estructuras socioeconómicas ha de estar orientada a eliminar las condiciones de injusticia que engendran la pobreza. Este primer criterio incluye la universalidad de los beneficios coseguidos por el capitalismo de manera que puedan ser recibidos por la mayoría de los pobres del mundo. La eliminación, pues, de la pobreza ha de ir acompañada de un estilo de vida solidaria, que no reviste la mediación que hace el capitalismo.

El que fuera director del Fondo Monetario Internacional, Michael Camdessus, antes de ser cesado del cargo alertó al mundo contra el peligro que representa para su estabilidad el aumento creciente de la pobreza. La brecha cada día mayor entre ricos y pobres lo considera moralmente reprobable y explosivo socialmente, por lo que no cre suficiente hacer crecer la riqueza en el mundo, sino que es necesario que esta se reparta con mayor equidad.

Ciertamente, el discurso del alto financiaero está dirigido de manera interesada al dinamismo del desarrollo, porque si se deja a los pobres sin esperanza, la pobreza y la violencia que eso generaría socavaría los cimientos de la sociedad.

Es sabido asimismo que tras la caída del muro de Berlín, pronto se alzaron voces alertando sobre los efectos de una economía abandonada a su sed especulativa sin respetar norma alguna. Uno de sus engendros más nocivos, la globalización financiera, ha merecido ya el calificativo de "nuevo desorden mundial", porque está creando hoy los mismos estragos que el imperialismo y el colonialismo en el pasado.

La misma Organización Mundial del Comercio surgida en 1995 para liberalizar el intercambio comercial y favorecer el desarrollo, muy pocos años después ha conseguido que haya en el mundo cien millones más de pobres, como ha denunciado recientemente el Foro Social Mundial de Bombay. Nada más terminar éste, el Foro Económico Mundial reunido en Davos (Suiza), que representa los intereses del gran capital, ha mirado a otro lado para no ver la situación de extrema pobreza y violencia en que está sumida una buena parte de la población mundial.

La distancia Norte-Sur sigue creciendo y para aminorarla Naciones Unidas reúne periódicamente a los países de uno y otro hemisferio. En el año 2OOO Kofee Anann propuso en el Foro de Nueva York que la organización que él preside fuera el árbitro de la globalización. Su iniciativa no prosperó y el árbitro sigue siendo el G-7, que es tanto como decir los siete países más ricos del globo, avalados por el Fondo Monetario lnternacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, instituciones todas a su servicio.

Nadie duda del crecimiento económico que la gestión de estas organizaciones han conseguido para los países ricos, pero no han distribuido la riqueza producida equitativamente en ellos y tampoco han permitido que los productos agrícolas de los países pobres circulen por los del Norte en las mismas condiciones en que los de estos circulan por los del Sur, cosa que se considera fundamental para el equilibrio económico mundial.

En otra cumbre semejante, esta vez en Monterrey en el 2002, la Unión Europea se comprometió a aumentar la cooperación al desarrollo hasta el 0'39 de su PIB en el 2006. La aportación de estados Unidos es aún menor, con lo que la contribución al desarrollo de los países pobres por parte de los ricos es claramente insuficiente e injusta.

En consecuencia, mientras en el Norte mucha gente se alimentan y se benefician de unas condiciones de vida nunca antes conocidas, más de mil millones de personas viven en el Sur en condiciones infrahumanas, según el Informe de desarrollo Humano de Naciones Unidas del año 1998 .

El capitalismo se muestra incapaz de reconciliar a ricos y pobres, por lo que hay que confiar en que el socialismo democrático, haciendo honor a la solidaridad y a su mismo nombre, sepa encontrar un modelo de desarrollo justo y sostenible que dé respuesta a las necesidades de la humanidad en su conjunto.

Los grandes pensadores ven en el socialismo el imperativo moral puesto sobre el hombre de hoy para que éste destile unas gotas de virtud. Entre ellos José Ortega y Gasset llega a decir: "Es hoy una verdad cientítica adquirida para in aeternum que el único estado social moralmente admisible es el estado socialista". Frente a los partidos vigentes emerge el ideal socialista. "Su realización es el mandato nuevo, el imperativo moral puesto sobre el hombre moderno..." .

De todo lo dicho es fácil deducir que el bien común de la humanidad no ha sido bien gestionado durante siglos por la política económica internacional. La política se ha prostituido y se ha alejado del carácter virtuoso que entraña. No son pocos también los que piensan que hasta la religiones se han prostituido, porque perpetúan la pobreza, legitimando los sistemas que la causan y restringiendo la liberación espiritual al plano individual e interior de la persona.

De esta manera la transformación radical de la sociedad que piden los líderes espirituales más carismáticos para erradicar la pobreza, es neutralizada por una espiritualidad y moralidad que dejan mucho que desear. Con lo que cobra actualidad la queja de Bonhoeffer en los años cuarenta: "la moral y la religión pueden convertirse en el más peligroso enemigo de la venida de Dios a los hombres".

Estas críticas tienen el respaldo de la Constitución pastoral del Vaticano II. Según ésta, la pobreza hay que afrontarla políticamente, puesto que tiene su origen en la injusticia y en un desorden de la estructura socieconómica. Así se desprende del capítulo tercero de la segunda parte dedicado a la vida económico-social (GS 63-72.

Los teólogos de la liberación que beben en esta fuente conciliar son unánimes en decir que la gesta liberadora, que está obligada a realizar la mayoría de la población del Tercer Mundo para salir de la situación en que se encuentra no sólo es legítima, sino que entra de lleno en la historia de la salvación. Es más, a cualquier cristiano que ha hecho la opción por los pobres, le parece carente de sentido esta opción, si falta contenido político en ella .
-------
Ver: Francisco Garcia-Margallo Bazago
Cristianismo y Secularidad
Manual de Nueva Teología Política Europea
(Es mi tesis doctoral)


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Domingo, 17 de diciembre

    BUSCAR

    Editado por

    Síguenos

    Categorías

    Hemeroteca

    Diciembre 2017
    LMXJVSD
    <<  <   >  >>
        123
    45678910
    11121314151617
    18192021222324
    25262728293031