El Blog de Francisco Margallo

Misa de la tierra sin males (P. Casaldáliga)

20.08.17 | 12:42. Archivado en Liturgia

Tierra nuestra libertad

Esta es la tierra nuestra
¡la libertad,
humanos!
Esta es la tierra nuestra:
¡la de todos,
hermanos!

La Tierra de los hombres
que caminan por ella
a pie desnudo y pobre.
Que en ella nacen, de ella,
como troncos de Espíritu y de Carne.
Que se entierran en ella
como siembra
de Ceniza y de Espíritu,
para hacerla fecunda como a una esposa madre.
Que se entrega a ella, cada día,
y la entregan a Dios y al Universo,
en pensamiento y en sudor,
en su alegría y en su dolor,
con la mirada
y con la azada
y con el verso...

¡Prostitutos creídos
de la Madre común,
sus malnacidos!
¡Malditas sean
las cercas vuestras,
las que os cercan
por dentro,
gordos, solos,
como cerdos cebados,
cerrando, con sus títulos y alambres,
fuera de vuestro amor
a los hermanos!
(¡Fuera de sus derechos
sus hijos, sus llantos y sus muertos,
sus brazos y su arroz!

Cerrándoos
fuera de los hermanos
y de Dios!

¡Malditas sean
todas las cercas!
¡Malditas todas las
propiedades privadas
que nos privan
de vivir y de amar!
¡Malditas sean todas las leyes,
amañadas por unas pocas manos
para amparar cercas y bueyes
y hacer la Tierra esclava
y esclavos los humanos!

¡Otra es la tierra nuestra, hombres, todos!
¡La humana tierra libre, hermanos
(CEL, 15)
Pedro Casaldáliga, obispo
Al acecho del Reino, 71-72.

La rosa convocada

Todos los que entendeis directamente
la locura sensata del Quijote,
el brazo levantado de Las Casas
conminando al Imperio y a la Iglesia,
la onda de Neruda
despertando la sangre y los volcanes.

(El solitario ojo de Camoens
obsesionado sobre el mar las velas).
Todos los que queremos ser nosotros:
blandamos esta lengua
que fue conquistadora,
tornándola bandera de conquistada
libertad, hermanos.
Hagámosla, entre todos,
fraterna servidora del Canto primigenio,
intérprete novicia del Mito sofocado,
biznieta recobrada de los Muertos rebeldes.
¡Digamos
a una voz
la consigna del Día!
(Mañana será tarde nuevamente.
La libertad nos besa con urgencia de cita).

Convoquemos los pétalos
de todos los acentos -a veces fratricidas-
en una sola rosa declarada:
América Amerindia, Afro-América, América Criolla,
¡la Libre Patria Grande!
(CEL, 25)
Pedro Casaldáliga, obispo

Moisés, te echo en falta porque el tema tratado se enriquecía mucho con la maestría que hacias los comentarios, aunque fuera oponiéndote. Te espero. Un fuerte abrazo de amigos.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Moisés 20.02.11 | 17:40

    Pero si no me cabreo, don Francisco: ¡es que me da risa!

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 20.02.11 | 17:18

    Moisés, en tu cabreo atisbo que, en el fondo, te ha gustado el talante evangélico que tiene la poesía-profecía del obispo Pedro Casaldáliga. Tengo en mis manos un libro de otro obispo, este francés, que también te va a gustar, se llama Jacqques Gaillot. Pronto le presentaré hablando de la Iglesia muy evangélicamente. ¡Qué lástima que todos los obispos no sean como estos!

  • Comentario por Moisés 20.02.11 | 16:52

    Leo esa "cosa" que parece querer pasar por poesía y solo se me ocurre exclamar: ¡Pero leche!

    Dice (entre otras muchas "perlas") el cabreado monseñor: "¡Malditas todas las propiedades privadas!".

    Sin saberlo, responde Garbancito en "De officiis": "(... la justicia es la cima de la virtud - es el sostén de la propiedad privada, no del socialismo").

    Saludos pobretones, pero libres

Sábado, 23 de septiembre

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