El Blog de Francisco Margallo

Encíclicas sociales

20.04.13 | 10:00. Archivado en Cuestión social e Iglesia, Solidaridad, Encíclica
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Pío XI

Quadragesimo anno
(Cont., viene del día 13)

...(Camino que se debe seguir)

(141) Así, pues, venerables hermanos, las presentes circunstancias marcan claramente el camino que se ha de seguir. Nos toca ahora, como ha ocurrido más de una vez en la historia de la Iglesia, enfrentarnos con un mundo que ha recaído en gran parte en el paganismo. Para que todas estas clases tornen a Cristo, a quien han negado, hay que elegir entre ellos mismos y formar los soldados auxiliares de la Iglesia, que conozcan bien sus ideas y sus apetencias, los cuales puedan adentrarse en sus corazones mediante cierta suave caridad fraternal.O sea que los primeros e inmediatos apóstoles de los obreros, y los apóstoles del mundo industrial y comercial deben ser de sus propios gremios.

(142) Buscar diligentemente a estos laicos, así obreros como patronos; elegirlos prudentemente, educarlos adecuadamente e instruirlos, ese es cometido vuestro, venerables hermanos, y de vuestro clero. Obligación difícil, sin duda alguna, la que se impone a los sacerdotes, para realizar la cual tendrán que prepararse con un intenso estudio de las cuestiones sociales cuantos constituyen la esperanza de la Iglesia; pero sobre todo es necesario que aquellos a quienes especialmente vais a confiar esta misión se muestren tales, que, dotados de un exquisito sentido de la justicia, se opongan en absoluto, con viril constancia, a todo el que pide algo inicuo o hace algo injusto; sobresalgan en una prudencia y discreción, ajena a todo extremismo, y estén penetrados sobre todo por la caridad de Cristo, que es la única capaz de someter, a la vez suave y fuertemente, los corazones y las voluntades de los hombres a las leyes de la justicia y de la equidad. No hay que dudar en emprender decididamente este camino, que una feliz experiencia ha comprobado más de una vez.

(143) A estos amados hijos nuestros, elegidos para una obra de tanta responsabilidad, los exhortamos a que se entreguen por entero a la educación de los hombres que les han sido confiados y que en el cumplimiento de ese deber verdaderamente sacerdotal y apostólico se sirvan oportunamente de todos los medios de educación cristiana, enseñando a los jóvenes, creando asociaciones cristianas, fundando círculos de estudio, que deben llevarse según las normas de la fe. En primer lugar, estimen mucho y apliquen asiduamente, para bien de sus alumnos, ese valiosísimo instrumento de renovación, tanto privada como social, que son los ejercios espirituales, como ya enseñamos en nuestra encíclica Mens nostra(20 diciembre 1929. En esa encíclica hemos recordado y recomendado tanto los ejercicios para toda clase de laicos cuanto también los retiros, tan provechosos para los obreros; en esa escuela del espíritu no sólo se forman óptimos cristianos, sino también verdaderos apóstoles para toda condición de vida, y se inflaman en el fuego del corazón de Cristo. De esta escuela saldrán, como los apóstoles del cenáculo de Jerusalén, fuertes en la fe, robustecidos por una invicta constancia en las persecuciones, ardiendo en celo, atentos sólo a extender el reino de Cristo por todas partes.

---Ver: Ocho grandes mensajes
BAC 1974


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