El Blog de Francisco Margallo

La matanza de los pobres 4

20.06.13 | 23:45. Archivado en Teología de liberación, Pobreza, Solidaridad
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Mataron a mi mamá en una barranca

Otro relato de una niña huérfana. Es Delmi, de diez años, refugiada en uno de los lugares que monseñor Romero comenzó a habilitar en marzo de 1980 para los campesinos que huían de Cinquera. En el refugio Delmi hacía de papá y de mamá de sus hermanitos de tres y seis años. Y lo recordaba todo con claridad.

Aquel día mi mamá bajó a lavar al río y se llevó a mi hermano Saúl. Mi tata (papá) estaba acostado, pues había venido renco del monte con un gran dolor del pie. Yo prendía la lumbre para la comida. A este lado del camino aparecieron unos señores armados y mi otro hermano Mauricio vino corriendo gritándole a mi tato:
_¡La tira, la tira, la tira!

Mi tata no quería que nos pasara nada. Iba a salir, pero yo le dije:
_Escóndete. Les diré que no estás.
Cuando llegaron los soldados me preguntaron:
_¿Tu tata?
Yo les dije:
_Por ahí. Días que se fue a trabajar a otro lado.
_¡No mientas!
Y me dieron un gran insultón
_¡Como no nos digas dónde está, te va a pesar!

Yo los miraba y tenía miedo de que Mauricio delatara a mi tata pues se voltearon a ver para el lugar. Me dieron un empellón y me aventaron al suelo. Entraron a la pieza, miraron dentro y no lo hallaron. No miraron mucho. Pero tenía mucho miedo y Mauricio de halaba del vestido. Salieron al patio encachimbados y preguntaron por mi mamá. Les dije que se había ido al pueblo. Entonces me dijeron:
_Apúrate ¡danos agua!
Yo, pues, quería que se fueran. Pero tenía miedo y les di de beber. Luego se fueron.

Mi tata estaba salvado. Pero más tarde unos vecinos vinieron a mi tata y la dijeron que en la barranca estaba mi mamá muerta. Ellos la habían encontrado. A Saúl no le hicieron nada. Unas vecinas nos dijeron que vieron a los soldados con un señor vestido de civil, que halaron a mi mamá, le hicieron cosas feas y la insultaron y luego la mataron. Después un compadre y otros señore ayudaron a dar sepultura a mi mamá.

Mi tata recogió unos trapor nuestros, una cobijas, la fotografía del casamiento de ellos y nos llevó a casa de una comadre. Otro día nos trajeron aquí al refugio. Mi tata se fue al monte. Hace poco nos dijeron que lo habían matado, pero aún no sabemos si es verdad. Quizá pronto ya viene a buscarnos.

María López Vigil/Jon Sobrino,
La matanza de los pobres
Ediciones HOAC 1988.

---Mons. Oscar Arnulfo Romero

El Angel del Señor anunció en la víspera...

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.

Tú ofrecías el pan
El Cuerpo vivo
-el triturado cuerpo de tu pueblo;
su derramada Sangre victoriosa-
la sangre campesina de tu pueblo en masacre
¡que ha de teñir en vinos de alegría la auroa conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de
tu pueblo.

Y se hizo vida nueva
¡en nuestra vieja Iglesia!

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de
todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.

Pobre pastor glorioso,
asesinado a sueldo,
a dolar,
a divisa
Como Jesús, por orden del Imperio...
(Pedro Casaldáliga, obispo).


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