El Cristianismo en la fase planetaria de la humanidad
6. Una ética: amor y misericordia incondicionales
(Cont.)(viene del día 2)
La novedad de Jesús es anunciar la buena noticia: lo que salva no es la ley, sino el amor. Y el amor no conoce límites. La ley sí, porque realiza la función de establecer orden y garantizar alguna armonía entre las personas en la sociedad y cercenar a los que la violan.
Jesús tampoco quiso abolir simplemente "la ley y los profetas" (Mt 5, 17), sino que quiso establecer un criterio: lo que viene de las tradiciones y las normas morales si pasan por la criba del amor serán acogidas. Si impiden o dificultan el amor, las relativiza como hace con el sábado o se las pasa tranquilamente como hace con el precepto del ayuno.
Lo que inaugura el Reino es el amor. Donde reina el poder allí se cierran las puertas y las ventanas al amor, a la comunicación a la solidaridad, a la misericordia, cosa que ocurre tanto en la sociedad como en las iglesias. El ideal supremos de la ética de Jesús se anuncia así: "sed perfectos como el Padre es perfecto"(Mt 5, 48; Lc 6,34-36) Dos son las características de la perfección del Padre siempre realzadas por Jesús: un amor sin barreras y a todos y una misericordia ilimitada.
Amor y misericordia orientan a los que quieren entrar en el Reino. No basta ser bueno y observante de las leyes como el hermano del hijo pródigo que se quedó en casa y era fiel en todas las cosas (Lc 15, 29) No basta. Hemos de ser amorosos y misericordiosos. Sin la incorporación de estas actitudes, el Reino no avanza, incluso después
de haber sido inaugurado por la práctica de Jesús.
¿Cuál es el sentido último del Sermón de la Montaña, cuyos contenidos recogen la ética fundamental del Jesús histórico? No es una nueva ley ni un nuevo ideal ético y moral. Es una cosa muy diferente. Se trata de establecer un criterio para medir cúantos estamos en el camino del Reino, cerca del Reino y dentro de él o cuántos estamos distantes, desordenados y fuera del Reino.
El Sermón de la Montaña es una convocación y un desafío para empeñar todos nuestros esfuerzos frente a esta hora última, para asimilar los ideales que componen el contenido del Reino. El camino más corto y seguro para acceder al Reino de Dios es participar de esta manera del sueño de Jesús y vivir ya ahora el amor incondicional y la misericordia ilimitada. Es el pasaporte infalible para la entrada en el Reino y para la vida eterna.
Ver: L. Boff, Lo esencial del evangelio.
Lo nuevo de la Ecoteología
Ed.Nueva Utopía 2011
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia