No sé, querido amigo socialista, si sabes que el 2 de diciembre de 1909 el filósofo José Ortega y Gasset, amigo de Pablo Iglesias, fue invitado a dar una conferencia anticlerical a jóvenes socialistas en la casa del partido socialista madrileño en la que dijo:"Vivimos una época negativa española. Todos somos anti-algo.
Cada cual parece esforzarse en delinear su fisonomía intelectual y su postura política por medio de la negación del vecino: yo soy lo contrario de mi vecino. Esto es una pura negación y una pura negación no es nada...Siendo anti-algo no se llega nunca a ser algo.
Está bien que seamos anticlericales. Pero os hago notar que a su vez los clericales son los anti-masones, los anti-socialistas, los anti-científicos, los anti-morales, los anti-nosotros. El clericalismo, señalándonos dice: Voilá l'ennemie. Y nosotors, a nuestra vez decimos: le clericalisme: Voilá l'ennemie.
Con decir anticlericales decimos, pues, sólo que somos enemigos de nuestros enemigos. Y es evidente que con eso no adelantamos mucho". Aun aprobando el sentido de la conferencia, Ortega insiste en que de lo que menos deben preocuparse es de ser anti-clericales, anti-monárquircos o anti-burgueses: es preciso que antes trabajemos por hacernos nosotros, por enriquecer nuestro espíritu, por hacer poderosa y enérgica nuestra fisonomía. No somos enemigos de nuestros enemigos: sería convertir el mundo en una negación. De esto es de lo que protesto.
Socialismo, la palabra más grave y noble, la palabra divina del vocabulario moral moderno, no puede significar sólo una negación...El socialismo no es para mí un vocablo aprendido, como suelen serlo los términos cientíticos, no es algo externo a mí o que pueda yo poner o quitar de mi espíritu. Para mí socialismo es la palabra nueva, la palabra de comunión y de comunidad...Para mí, socialismo es cultura. Y cultura es cultivo, construcción. Y cultivo, construcción son paz. El socialismo es el gran constructor de la gran paz sobre la tierra.
El socialismo, antes que una necesidad económica, es un deber, una virtud, una moral, es la verdad científica, es la justicia. Y la justicia, ¿qué es sino la exactitud aplicada a lo caritativo, la matemática de la caridad, tercera de las vitudes teologales?. Cómo no he de trabajar para que el socialismo deje de significar principalmente enemistad, negación, lucha?.
No, no; los socialistas no somos sólo enemigos de nuestros enemigos, no somos un principio de enemistad. Somos antes que esto y más que esto, amigos de nuestros amigos; tenemos un ideal de ubres inagotables en torno al cual se agrupan, se aúnan, comulgan, comunican y se socializan los hombres; antes que nada y más que nada, somos un principio de amistad ((La ciencia y la religión como problemas políticos OC X, 119-126; Ib., Pablo Iglesias, 139-142)(Edición de 1983).
Me resulta chocante, querido amigo socialista, que en este momento en que el partido pretende recuperar lo mejor del socialismo, no se mencione en ningún momento a su fundador Pablo Iglesia ni a José Ortega y Gasset que, como podéis apreciar, hizo el mayor elogio del socialismo que se ha podido hacer.
Ambos coincidieron en el Comgreso de los Diputados como congresistas. ¿No crees que sería bueno recuperar la honestidad que él infundió al partido? Yo estoy convencido de que eso beneficiaría mucho al socialismo. Asimismo, conocer la doctrina de Ortega sobre el socialismo que lo trató a fondo y con gran maestría.
Hasta el próximo viernes.
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia