El Blog de Francisco Margallo

Pueblo laico de Dios

16.01.12 | 09:30. Archivado en Laicidad
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Portada del libro de Francisco Margallo
sobre teología conciliar
Ed. San Pablo (Madrid)

Un pueblo laico como es el nuestro, y el europeo en general, necesitan laicos que presidan las comunidades cristianas, como predijo ya en su día JM. Díez-Alegría . La época de los presbíteros toca a su fin. Según las estadísticas, la edad media de los sacerdotes es de 70 años o más.

El Concilio Vaticano II se percató ya del problema de las vocaciones sacerdotales y religiosas, cuando habla en la Constitución Lumen Gentium en estos términos: “Los laicos congregados en el Pueblo de Dios e integrados en el único Cuerpo de Cristo…están llamados, a fuer de miembros vivos, a contribuir con todas sus fuerzas…al crecimiento de la Iglesia y su continua santificación” (Lumen Gentium, 33, 1).

Y continúa más adelante: “Dado que Cristo Jesús, supremo y eterno Sacerdote, quiere continuar su testimonio y su servicio por medio de los laicos…a quienes asocia íntimamente a su vida y a su misión, también les hace partícipes de su oficio sacerdotal con el fin de que ejerzan el culto espiritual para gloria de Dios y salvación de los hombres (LG, 34, i-2).

Ahora los especialistas en Sagrada Escritura dan un paso más y nos dicen que Jesús fue laico. Le llamaban rabino, que quiere decir maestro, pero no pudo estar más lejos de la casta sacerdotal de su tiempo (¿cómo estaría con la de hoy?).

Se dice que “Jesús fue sacerdote en el mismo sentido en que lo somos nosotros: fue un mediador entre Dios y los hombres…Todo el Pueblo de Dios es Sacerdotal porque todos estamos invitados a ser puente entre el Padre cercano y misericordioso y sus hijos, nuestros hermanos. Somos, pues, un Pueblo Sacerdotal, mediadores entre el Amor gratuito de un Padre Común comprometido con la vida de sus hijos y estos, nuestros hermanos, víctimas en muchas ocasiones de un dolor y una injusticia que lastiman a Dios en lo más hondo” (J. Gaillot).

El obispo francés destituido de su diócesis Évreux en 1995, se hizo eco del problema ante el episcopado galo de este modo: “Los sacerdotes escasean, su número no cesa de disminuir. Su media de edad es cada vez más alta…A pesar de ello, los modos de acceder al ministerio ordenado no han cambiado. No se puede avanzar con los ojos clavados al retrovisor…”

"En la época de las primeras comunidades cristianas, sigue diciendo, no se daban estas esclerosis. Se creaban los servicios en función de las necesidades, con elasticidad y libertad… Se encontraban soluciones variadas y no había modelos impuestos en todas partes.

¿No deberíamos de recuperar hoy la misma libertad de iniciativa?"

¿Por qué no? ¿Qué pensais, lectores?.


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