
Capítulo Primero
Historia de la salvació y
salvación de la histora
Conjunción entre filosofía y praxis liberadora
Muchos filósofos han creído erróneamente que podía darse una filosofía plenamente liberadora al margen de la praxis de liberación. Ciertamente, la filosofía por su propio carácter teórico y por su relativa autonomía tiene posibilidades y exigencias independientes de cualquier praxis social determinada dentro de ciertos límites siempre cambiantes. Sin embargo, la filosofía depende, sobre todo en sus enfoques orientadores, de la realidad social e histórica en la que se realiza.
En América Latina en concreto sólo podrá desempeñar con eficacia su papel ideológico, crítico y liberador, si se sitúa en el marco de la praxis liberadora, que en principio es independiente de ella, pero que tiene una dimensión política, que es inherente al verdadero filosofar. Eso explica que Ellacuría trate de despertar esa fuerza política tanto en la filosofía como en la teología latinoamericanas, puesto que solamente las puede concebir situadas en la realidad de opresión y represión que se vive en el continente y tomando parte en la praxis histórica de su liberación.
Por praxis liberadora se entiende en este caso la totalidad del proceso transformador de la realidad tanto natural como histórica. Y dado que los fenómenos de opresión tienen un carácter estructural-social, también los procesos de liberación han de tener el mismo carácter. Las ideas solas no cambian las estructuras sociales; tienen que ser las fuerzas sociales las que contrarresten, en un proceso de liberación, lo que otras fuerzas dictatoriales han establecido en un proceso de opresión. De modo que la filosofía para desempeñar su función eficientemente debe adscribirse a una praxis liberadora, aunque esta sea incipiente y balbuceante.
En contra de lo que se cree no hay oposición entre teoría y praxis, la praxis es la unidad de todo lo que el conjunto social hace en orden a la transformación de la realidad existente. Y esa praxis tiene momentos teóricos de muy diverso grado, desde la conciencia que acompaña a toda acción humana hasta la conciencia refleja y la reflexión sobre lo que es, lo que sucede y lo que se hace. Lo cual quiere decir que la filosofía, como momento teórico, no puede desempeñar su capacidad de liberación, si no recupera conscientemente su papel como el momento teórico adecuado de la praxis adecuada.
Ahora bien, no sólo en función del cumplimiento de este papel debe la filosofía adscribirse a una praxis liberadora, sino que la filosofía misma en cuanto tal saldría muy beneficiada de su encarnación en la praxis liberadora, porque dicha praxis es principio no sólo de corrección ética, sino de creatividad, siempre que se participe en ella con calidad teórica y distancia crítica. La praxis histórica es ella misma principio de realidad y principio de verdad en grado supremo, mientras que la filosofía sigue siendo una tarea fundamentalmente teórica.
Hay que señalar asimismo la relación de la filosofía con el sujeto de la liberación, porque para que la filosofía pueda desarrollar su potencial liberador, ha de ser asumida por el sujeto real a liberar. En efecto, en el ámbito personal ella puede influir ideológicamente para que haya una verdadera metanoia, una auténtica conversión.
Sin embargo, para que el cambio social se realice es necesario también lo ideológico, sin caer en el espejismo de que un cambio de ideas es un cambio de realidad o que basta un cambio de intención para cambiar la realidad. Sintetizando, en lo que realmente puede influir mucho la filosofía es en el proceso mental de las personas y en algunos sectores sociales, que son importantes para el cambio social. Asimismo puede aportar mucho a la lucha ideológica, que es igualmente un elemento esencial de la praxis histórica.
Pero la liberación de los pueblos, lo mismo que su opresión anterior, la hacen las fuerzas sociales. Un individuo puede ejercer presión sobre otro individuo o sobre un grupo reducido, pero cuando se trata de pueblos enteros son las fuerzas sociales las que llevan los procesos de opresión y de liberación. Y de estas fuerzas sociales las que mejor pueden influir en la liberación son las que desempeñan la función de opositoras a los responsables principales de la dominación y la opresión.
Digamos finalmente que, para introducirse en la praxis liberadora, la filosofía debe entrar en relación con el sujeto, que es la víctima y quien carga realmente con la cruz de la historia. Por lo que Ellacuría concluye su reflexión filosófica de esta manera: "Si tiene sentido hablar de una filosofía cristiana o de inspiración cristiana es porque una filosofía hecha desde los pobres y oprimidos en favor de su liberación integral y de una liberación universal puede, en su autonomía, ponerse en el mismo camino por el que marcha el trabajo en favor del reino de Dios tal como se prefigura en el Jesús histórico" .
Indudablemente, Ellacuría ha tenido el gran acierto de introducir el logos histórico en la teología, ya que sin éste todos los demás logos son meramente especulativos e idealistas. Este logos histórico que hace del mundo un lugar teológico, deberá partir de la vida de Jesús, porque sólo él puede descubrirnos qué hay de salvación en la historia a raíz de la historia de salvación que nos ha revelado. Esto que nos aconseja lo hace él al tratar el tema de la misión política de Jesús, como veremos más adelante.
Por eso, aunque la realidad a que se refiere en su filosofía es la realidad intramundana, esto no imposibilita la pregunta sobre Dios, simplemente exige plantearla de manera distinta a como lo hace la teología especulativa. De modo que si Dios es realidad, ha de manifestarse en el mundo y, por consiguiente, no se le puede conceptuar como trascendente al mundo, sino trascendente en él. Lo que significa "que la historia es también lugar de revelación o desvelación de Dios" . Y esto nos introduce más de lleno en su teología a partir del siguiente capítulo.
Bibliografía
I. Ellacuría, Filosofía política, en Veinte años de historia en El Salvador.
---------------
Virtudes públicas en
José Ortega y Gasset
Por Francisco Margallo
http://Fmargallo.bubok.com
Este libro en papel puede enviarse a la dirección que indiquen
o descargarse de internet
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia