
Capítulo Primero
Historia de la salvación
y salvación de la historia
(Cont)
Filosofía y política
El título de este epígrafe es el de una conferencia que Ellacuría pronunció en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid, que organizó un ciclo de conferencias sobre filosofía y política y que se publicó después en la revista ECA 284 (1972) 373-386. Dentro del carácter creativo que Ellacuría atribuye a la filosofía, introducimos aquí su visión política de la filosofía y del papel que ella puede desempeñar en la solución del problema latinoamericano.
Filosofía de lo político y filosofía política
Una filosofía que se ocupara del tema político ha existido siempre. De Platón a Hegel son muchos los filósofos que se han ocupado de los temas políticos y de la dimensión política del hombre. El modo de tratarlo, sin embargo, varió sustancialmente desde la crítica hecha por Marx a los filósofos, que les exigía como hemos adelantado ya, pasar de la contemplación a la tranformación de la realidad.
Ellacuría menciona el ejemplo de Sócrates, cuyo esencial carácter de filósofo político no sólo no cerró el paso a la filosofía, sino que posibilitó uno de sus momentos más excelsos. Efectivamente, con la radicación del pensamiento en la polis y en los asuntos de la polis se posibilitó y se hizo necesario el estallido teórico, que va de Platón a Aritóteles.
Antes y después de Marx se tomó lo política como si fuera un pedazo de la realidad con sus peculiaridades propias, lo que exige asimismo un tratamiento propio. En efecto, los filósofos han dividido en parcelas la realidad: lo material, lo orgánico, lo humano, lo político etc., para filosofar sobre cada una de de ellas. Temas como los del Estado, la ley, la autoridad, la guerra y otros han sido tratados por los filósofos como propios de su reflexión teórica.
Esto quiere decir que se encuentra en los filósofos una filosofía de lo político que suele considerarse como filosofía política; un saber teórico, aunque dirigido a una práctica, puesto que la política más que ser es un hacer. La reflexión filosófica, pues, va dirigida a la práctica en la medida en que reflexiona sobre el ser como un deber ser: "la filosofía política sería así una filosofía práctica, en el sentido de una filosofía normativa" .
En Aristóteles, observa Habermas al respecto, la política forma parte de la filosofía práctica y su influencia se hace notar hasta entrado el siglo XIX. La política se entiende como doctrina de la vida buena y justa, es como la continuación de la ética; ella habilita al ciudadano para la realización de su vida en los menesteres de la ciudad como animal político, zoon politikon. En cambio en Kant, el comportamiento ético del individuo libre internamente está claramente diferenciado de la legalidad de sus acciones externas. Y como la moralidad está separada de la legalidad, la política lo está de ambas. De modo que la política se encuentra en una situación difícil como conocimiento técnico de una doctrina utilitarista de la cordura .
Ahora bien, como el filósofo se ha considerado a sí mismo la cumbre de la racionalidad, en ocasiones ha reclamado para sí la dirección inmediata de la política. Concretamente, Platón buscaba dónde poner en práctica sus ideas políticas; lo mismo fantaseaba Tomás Moro sobre la forma de poner en ejercicio sus utopías políticas, que consideraba el ideal de la acción humana comunitaria. Hasta que viendo que a los filósofos les faltaban cualidades para gobernar, Platón terminó reclamando que los gobernantes procuraran ser filósofos.
Según los estudios de Hannach Arendt, que cita Habermas en la obra y páginas mencionadas, la antigua doctrina de la política se refiere a la praxis de forma estricta, de manera que en su orientación a la formación del carácter procede pedagógicamente y no técnicamente. Hobbes, en cambio, sostiene lo contrario cuando dice: la humanidad tiene mucho que agradecer a la técnica, sobre todo a la técnica política de la organización correcta del Estado.
Pero como ni el sentido teórico primero que se oculta en la política, como parte de la filosofía, ni el sentido último práctico son suficientes para resolver el problema entre filosofía y política, Ellacuría propone pasar de la filosofía de lo político a la filosofía política. Es decir, pasar de la consideración de la política como una parcela de la realidad, sobre la que la filosofía reflexiona, a tener toda ella una dimensión polítia.
La politización de la filosofía lo considera Ellacuría una necesidad inherente a su propia condición, puesto que el objeto de la filosofía es la historia en cuanto realidad total y la historia es forzosamente política. La historia, a diferencia de la historicidad individual de la existencia humana, tiene un carácter público y social del que deriva su politización y la reflexión sobre la historia no escapa a esta politización. Por otra parte, el filósofo ha de reflexionar desde su situación y esta es hoy especialmente una situación pública y política, configurada últimamente por esta dimensión de publicidad política.
Lo que no significa que este condicionamiento político deforme su pensamiento, aunque, para evitar esa posible deformación, debe tomar conciencia activa de ese condicionamiento. Pero no cabe duda que en la medida en que el filósofo se encarne en la realidad que vive, que es necesariamente política, será viva también su filosofía. Esto lo sintetizaríamos diciendo que el filósofo no puede reflexionar al margen de lo que es la actual experiencia histórica y esta experiencia es ciertamente política .
Pero para Habermas sigue en pie la pregunta:
¿cómo saldar la promesa de la política clásica, es decir, la orientación práctica sobre aquello que en una situación concreta hay que hacer correcta y justamente, sin renunciar al carácter científico del conocimiento, que pretende la moderna filosofía de lo social en contraposición a la filosofía prácica antigua? Y a la inversa: ¿cómo cumplir el propósito de la filosofía social, esto es, el análisis teórico del contexto vital social sin renunciar a la orientación práctica de la
filosofía.
Bibliografía
I. Ellacuría,'Filososfía y política', en Id.,Veine años de historia en El Salvador
J. Habermas. Teoría y prexis. Estudios de filosofía social, Madrid 1990.
Virtudes públicas o laicas
en José Ortega y Gasset
Por Francisc Margallo
http://Fmargallo.bubok.com
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