El Blog de Francisco Margallo

Tarancón figura clave en la transición

04.12.10 | 10:00. Archivado en Obispos
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En el recuerdo de la memoria histótica de las víctimas del franquismo y de
la transición de España a la democracia, viva todavía, no podía faltar el entonces cardenal Enrique Tarancoón. Televisión Española está preparando un documental en dos capítulos, que nos ofrecerá pronto, sobre la labor pastoral del cardenal y el protagonismo que tuvo en la transición española.

Pienso que los que preparan el documental no se olvidarán de la famosa homilia pronunciada en la misa del Espíritu Santo, celebrada e 27 de noviembre de 1975 en la iglesia de San Jerónimo el Real con motivo de la exaltación del Rey Juan Carlos I al trono de España. Ni tampoco las Cartas Cristianas que escribió todas las semanas durante más de diez años siendo arzobispo de Madrid. Son cartas escritas en un tono coloquial que escribe un obispo cristiano a los fieles de su comunidad diocesana.

Como son los primeros años de la transición trata de temas adecuados al momento que se está viviendo en el país. Así en la primera carta fechada el 6 de marzo de 1977 lleva por título "Reconocimiento verdadero de todos los derechos," que no se habían respetado largo tiempo como sabemos. Considera indispensable que ese futuro esté preparado por todos los españoles y esté concebido y realizado en servicio de todos ellos.

Otra carta fechada el 13 de marzo de 1977 lleva pot título La convivencia pacífica, exigencia primordial. Esto es una exigencia del Pluralismo que impera entonces en nuestro pueblo. Por lo que ve evidente que ninguna tendencia -ni política, ni económica, ni social ni incluso religiosa- puede imponersesocialmente. "La Iglesia ya ha proclamado públicamente el principio de la libertad religiosa en el ordenamiento civil -y quiere ser fiel al mismo- y sería necesario que todas las tendencias admitiesen también como principio esa libertad, en todo lo que no se oponga al bien común de la sociedad".

Este bien común de la sociedad es, según el Concilio Vaticano II, la suma de aquellas condiciones de la vida social mediante los cuales los hombres -todos los hombres que la integran- "pueden conseguir con mayor plenitud y facilidad su propia perfección" y que "consiste primordialmente en el respeto de los derechos y deberes de la persona humana". Es natural, dice el cardenal, que los distintos partidos políticos presenten programas diversos para lograr ese bien común. Es lógico igualmente que ante las elecciones aparezcan tendencias pluriformes y algunas hasta contrarias para despertar la conciencia
y ganar el voto de las distintas clases sociales.

Pero ve necesario que en estas primereas elecciones al menos, que los dirigentes y propagandistas tengan la suficiente sensatez para no embarullar al pueblo que ni ha recibido hasta ahora una formación adecuada para que haya madurado su juicio sobre muchos problemas , ni tiene la experiencia de esas confrontaciones políticas.

Pablo VI se fijó en él para que acopañara el cambio político en nuestro país y para introducir las reformas exigidas por el Concilio en las relaciones Iglesia-Estado. El mismo Papa pidió a Franco que renunciara al privilegio (no derecho) de indicar a la Santa Sede los obispos que deberían nombrarse en las diócesis. Desde que este privilegio quedó abolido el régimen comenzó a sospechar de los obispos que se nombraban, pero gracias a ello el episcopado se renovó en poco tiempo y comenzó a aplicarse la doctrina conciliar, en parte nada más. Entonces Tarancón fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal, para llevar mejor el timón de la Iglesia española.

Por naturaleza el cardenal tenía un carácter dialogante y conciliador, cosa que otros no tienen. El solía decir que los obispos son "pontífices" en el sentido etimológico de la palabra, es decir, constructores de puentes. Su misión es tender puentes entre fe y razón, Iglesia y Sociedad, una generación y la siguiente, conservadores y progresistas.

Pero los puentes es lo primero que se derriba en las guerras, por eso cuando la extrema derecha se percató de las reformas "peligrosas" que se estaban introduciendo en España, comenzó a atacarle por instigador. A pesar de todo, entre 1966 y 1975 se desarrolló mucho la relación Iglesia-Sociedad y la preocupación por los problemas sociales alentados por el Vaticano II. Incluso se consideraba imposible la evangelización, si antes no se clarificaban algunos problemas humanos referidos a la libertad, la cultura y la justicia social.

Esto hizo que creciera el descontento de la ultraderecha contra él, hasta tal punto que en el entierro del General Carrero Blanco asesinado por ETA
llegó a gritar
"Tarancón al paredón". Por lo que terminado en cortejo fúnebre, el cardenal salió precipitadamente hacia Castellón su tierra natal donde permaneció unos días.

Muy conflictivo fue también el documento de la CE "Iglesia y Comunidad Política". Ya antes de que se conociera su contenido, se le consideraba opuesto al régimen, por lo que estuvieron a punto de ser expulsados de España los tres obispos que lo redactaron. Lo que ese documento defiende es algo tan fundamental como la pluralidad de opciones políticas, las cuales son legítimamente compatibles con la fe. En el se dice que una misma fe puede llevar a compromisos políticos diferentes, por lo que la pluralidad de opciones políticas es parte integrante del bien común.

Virtudes públicas o laicas
en José Ortega y Gasset

Por Francisco Margallo
http://Fmargallo.bubok. com
Este libro en papel puede enviarse a la dirección que indiquen o descargarse de internet. Espero que os sea úttil.

10 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 08.12.10 | 22:49

    Hypatia, comparto contigo cuanto dices acerca de la influencia de la doctrina del Concilio Vaticano II, de los Papas que mencionas y del cardenal Tarancón en la transición pacífica de nuestro país. El cardenal con sus cartas cristianas que escribió semanalmente durante más de diez años nos ayudó mucho a valorar la democracia y al comportamiento como ciudadanos en ella.
    Un saludo

  • Comentario por Hypatia. En plan telegrama. 08.12.10 | 20:32

    Agradecemos a Juan XXIII, al Concilio Vaticano II, a Vicente Enrique y aTarancón, Pablo VI y mucha
    gente sensata que se pudiera realizar la transición española con el mínimo derramamiento de sangre. Gente lúcida, simplemente cristiana.

  • Comentario por Moisés 08.12.10 | 15:58

    Arias Salgado fué nombrado ministro el 18 de julio de 1.951, creo, así que, aunque en Suecia pintaba menos que la Tomasa en los tìteres, no tuvo tiempo material de influir en la no concesión a Ortega del Nobel en ese mismo 1.951. En 1.956, con Arias Salgado de ministro y en plenisimo franquismo, le otorgaron el Nobel a Juan Ramón Jiménez, exiliado desde el inicio del franquismo hasta la muerte del poeta.
    Algo no funciona.
    Saludos

  • Comentario por Moisés 07.12.10 | 13:19

    Varios puntos.
    Lo de la "terna", no era asì. Infórmese.
    El parrafito de la comida con Franco lo he copiado exactamente de las Confesiones de Tarancón, pág. 42, de la edición de 1.996 de PPC, Ediciones SM, Madrid
    De lo de la no concesión del Nobel a Ortega por culpa de Salgado, ya hemos hablado en otra ocasión y se puede asegurar que no fué así (Ortega murió en 1.955 con varios años sin poder escribir por enfermedades y depresión, no por imposición del Régimen -aunque cobrando la pensión de jubilación del Gobierno franquista. En esas y anteriores fechas Franco era una rémora en los conciliábulos del Nobel). Y aunque lo hubiera sido ¿qué tiene eso que ver?
    Tarancón llegó a Madrid, después de Toledo, siendo cardenal, años antes de morir Franco.
    Es mejor hablar con datos y fechas que no esas "ensoñaciones" utópicas (es decir, de un lugar inexistente) y que, a fuerza de repetir se lo llega a creer hasta el que lo inventó.
    Datos, datos, datos
    Saludos

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 07.12.10 | 12:53

    Moisés, si tú los has visto en las Confesiones de Tarancón, será como dices. Yo tenía entendido que estuvo mucho tiempo, hasta que Pablo VI consiguió de Franco la renuncia al privilegio de presentar una terna de obispos a la S. Sede para nombrar a uno de esos tres. Puede que Franco no intertviniera en todo ese proceso, pero sí alguno de su gobierno que es lo mismo. Pero tu aclaración es válida
    Tampoco fue Franco, sino un ministro, Salgado, quien impidió que se concediera el premio Nobel a Ortega en 1951.
    Un saludo

  • Comentario por Moisés 07.12.10 | 12:25

    Brevemente, don Francisco.
    Parece que hay en su comentario algùn lìo de fechas. Dice Vd.: "la táctica del gobier de Franco, cuando algùn obispo (.....)le recluìa en una diòcesis secundaria para toda su vida". Aclaremos: Tarancòn fué obispo de Solsona, me parece que en 1.946, recién nombrado obispo. Luego, fué obispo de Oviedo, de Toledo (Cardenal en 1.969, creo) y de Madrid, en 1.971. Franco murió en diciembre de 1.975, de modo que Tarancón "prosperó" y llegó a lo más alto, en vida de Franco y en pleno apogeo del franquismo.
    Tomo de las "Confesiones" de Tarancón. En la comida que les ofreció Franco a cuatro obispos, entre otros Tarancón, el obispo Quiroga Palacios dió las gracias a Franco por su "presentación" como obispos, a lo que "Franco contestó rápidamente: Yo no intervento en estos asuntos; presento siempre a los candidados que me proponen los obispos". "Daba la impresión de que era sincero", escribe el Cardenal Tarancón.
    Saludos

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 06.12.10 | 13:18

    Simplemente te decía, Moisés, que la táctica del gobierno de Franco cuando algún obispo, de los pocos avanzados que había, discrepaba de su política, le recluía en una diócesis secundaria para toda su vida. Eso le ocurrió al cardenal Tarancón por la publicación de la carta pastoral el "Padre nuestro", a la que aludes. Anteriormente le ocurrió a un tío-abuelo mío, D. Antonio Senso, por otra carta pastoral que escribió denunciando la situación en que vivían los maragatos. Le recluyeron en Astorga (León) hasta que murío, en tiempos de Pío XII. Se decía de él que era el mayor escriturista que había en España. Me lo dijo en Salamanca un traductor de la Biblia, Turrado, que era de esa diócesis de Astorga.
    Gracias a Juan XXIII y Pablo Vi se renovó un poco la Iglesia española, pero eso, lamentablemente, duró poco tiempo.
    Un saludo

  • Comentario por Moisés 06.12.10 | 12:24

    Algo malo me irìa a decir, con Francisco, cuando hasta los "elementos" se ponen en contra suya.
    Saludos

  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 05.12.10 | 23:12

    Moisés, es la tercera vez que intento contesarte, pero el controlador de mi ordenador me prohibe mandar el texto. Así que no escribo más. Lo siento, no puedo volar.

  • Comentario por Moisés 05.12.10 | 20:07

    Lo más llamativo, a mi modesto entender, del Cardenal Tarancón:

    - Lo de la famosa carta del "Padrenuestro", cuando estaba en Solsona. Comenzó a hacer mèritos entre los progres, cuando todavìa no se llamaban así.

    - Su "lanzamiento" por Pablo VI que, por cierto, era de familia democristiana (hermano senador) y periodísta por lìnea paterna (no olvidarlo), además de ser un "intelectual" (para mí, el Papa que mejor ha escrito: una maravilla) dubitativo (Juan XXIII le dijo que si no sabìa que , en el Vaticano, le llamaban Hamlet)

    - Sus "Confesiones". Una decepción, al menos para mì, que esperaba algo más "sustancioso"

    - Que, al parecer, tenìa por costumbre, de siempre, rezar a diario los 15 misterios del Rosario (que no se enteren los de la "liberaciòn", porque le borran de la nòmina "espiritual", al menos.

    Saludos picajosos pero sinceros


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