Debate

Nos preguntamos hoy por la influencia de la fe en la vida pública y cómo puede ella condicionar la opción política de los cristianos. Por vida pública entendemos el espacio de relaciones sociales donde se expresan y realizan, sobre todo, los procesos de orden económico, político, cultural y religioso.
Es justo reconocer que siempre que se ha tocado el tema se ha producido una doble reacción contraria. Para unos, todo lo que se refiere a asuntos públicos es ajeno a la fe, porque esta tiene su radio de acción en el ámbito privado de la conciencia, en la que el hombre/mujer se relaciona con Dios.
Otros, por el contrario, piensan que este reduccionismo de la fe al ámbito privado corta las alas al espíritu que la infunde en nosotros. La fe no tiene un lugar acotado, los desborda todos. Y es que ella tiene que informar la vida toda del cristiano, que como cualquier ciudadano es fundamentalmente un ser social. No podemos olvidar que antes que cristianos somos ciudadanos. Y yo diría que si no somos buenos ciudadanos no podemos ser buenos cristianos.
Los teólogos y los cristianos en general que sintonizan con el mensaje de la Constitución Pastoral sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II dicen que es esta faceta social de la vida del hombre/mujer la que tiene que informar la fe, para que el reino de Dios que permanece oculto a causa de las injusticias de los hombres, emerja en una sociedad y un mundo nuevos.
Un cristiano serio hoy no se resigna a recluirse en la vida privada, como quiere imponerle la "religión del mercantilismo", que reclama para sí el espacio público. Para la fe cristiana, Dios es también Señor de lo público y quiere ser servido allí en justicia y en verdad. En este tono se manifestaron algunos obispos en el Sínodo de América Latina en noviembre de 1997:
"La privatización de la fe, según el pensamiento liberal más radical, o la reducción de la misma al ámbito estrecho de los criterios de cada cual, negando al creyente en Cristo y a la Iglesia todo derecho a intervenir en la colectividad, como sucede en los más rancios sistemas marxistas, son posturas muy similares con una misma perspectiva: disminuir o anular el papel social de la fe religiosa. No se puede privar al mensaje de Jesucristo de su innegable alcance social" (Mons Ortega, 'Nuestra opción por los pobres debe formularse en clave evangelizadora' en ABC 21 de noviembre 1997).
Después del concilio Vaticano II el cristiano y la misma jerarquía eclesiástica, que han optado por movimientos espiritualistas, no tienen justificaión, si se empeñan en vivir la fe en el ámbito privado exclusivamente, ignorando el compromiso serio en la sociedad. Todos los ciudadanos, creyentes y no creyente por igual, debemos contribuir para que la sociedad sea cada ves más justa y solidaria.
Esto es lo que la tradición judeocristiana llama instauración del Reino de Dios en el mundo, que bien interpretado significa que entre todos los ciudadanos, creyentes o no hemos de hacer un mundo más justo, más humano, buscando el bien común de la sociedad anteponiéndolo a los intereses particularistas de cada uno.
Como se puede observar,la fe cristiana tiene una fuerte dimensión política,. De no ser así se negaría el carácter histórico-encarnatorio del cristiannismo. Y esto no lesiona la autonomía del mundo como sostienen algunos. Los cristianos somos unos ciudadanos más con derecho a mejorar la sociedad sin intención de imponerle nuestras creencias. Simplemente queremos colaborar en el bien cómún de todos.
www.porunmundomasjusto
Los comentarios para este post están cerrados.
A mí también me agrada mucho, Carmina, que captes con tanta profundidad los temas que presento y los hagas más asequibles a los lectores con tu especial maestría. Estoy seguro que te lo agradecerán aunque no participan muchos en la tertulia a pesar de que son muy numerosos y van en aumento. Me asombra, además, tu capacidad de abarcar tantas materias diferentes. Con razón decía Ortega que la mujer es muy superior al hombre, cada día me convenzo más de ello.
En el libro sobre Ortega trato de la cuatro virtudes que él consideraba importantes para la transformación de la sociadad: la Ciencia, la Cultura, la Política y el Socialismo. Lo hace, como todo, de manera muy asequible. Se nota en toda su obra que era periodista y de familia de periodistas.
Un cordial saludo
Hoy trato de la Cumbre de Cancún en tu lindo país.
Veo que, escribiste un libro mas, enhorabuena por ello, me ha gustado, que mas allá de todo concepto de Dios o no Dios, o que coincidan con ideologias, que tenga individualmente cada persona, intuyo que trascendiendo esto, hoy vivimos una "voluntad" de justicia social, ante las injusticias sociales.
Y, entonces, en esta "dimensión", para quien crea, representa la unidad entre fe y persona social, para quien no cree, simplemente sería una forma de estar "en" la realidad, social, de la cual formamos parte, porque esto da cuenta, que hay un interes, de estar dentro de nuestra sociedad y desde allí este panorama, del cual hablan, con palabras especificas, los intelectuales sociologos, filosofos o teologos.
Bien por los pensamientos "otoñales" como citaba Ortega y Gasset, en donde en el post anotas un enunciado de V. Camp ¡VOLUNTAD DE JUSTICIA!...
Me gusta leer lo que escribes Francisco M.
Carmina
Javier, comprendo tu reflexión y tu ateísmo, motivados, creo yo, por la falsa imagen del cristianismo que se ha defendido. Éste es contrario radicalmente a la teocracia, el Vaticano y demás cosas que mencionas. Los primeros cristianos fueron perseguidos por ateos. El Dios crisiano es laico, como han dicho Ortega y Gasset y no pocos teólogos hoy.Es decir, es un Dios popular, que es lo que significa la palabra laico o laicista, ésta más radicalmente. Es un Dios que está con el pueblo bajo, el excluido por los poderosos. Por eso hoy en América Latina se le ha dado a Jesucristo el título de Liberador, porque como se ve por el evangelio estuvo claramente al lado de todos los privados de sus derechos para devolvérselos. Tal vez tu y otros como tú lo que hacéis con vuestro
ateísmo es rechazar esa imagen falsa del auténtico cristianismo. Hay más cristianos anónimos de lo que parece.
Un saludo
De tus palabras extraigo que el interés del cristiano pasa por la implantación de la teocracia o como poco del clericalismo. Y claro, debes tener en consideración que yo soy ateo y como ciudadano con plenos e iguales derechos a ti, no deseo que impongas por mayorías tus particulares y muy personales visiones de la moralidad y de la sociedad, pues al así hacerlo, violas mi derecho a vivir conforme mis no creencias.
Hoy, si el cristiano católico desea hacer algo conjuntamente con el resto de la sociedad, entiendo yo debe pasar primero por animar al Vaticano a dos cosas fundamentales: a firmar y suscribir la Declaración Universal de los Derechos Humanos (fuente de nuestros valores, moral y ética compartidos por todos) y animarles a dejar de ser la única treocracia de occidente.
Ni yo puedo cercenar tu derecho a ser creyente ni tu el mío a ser ateo. De ahí que ambos debamos renunciar a lo nuestro dejándolo para lo personal y admitir en lo de todos lo que de todos es: laicismo e...
Miércoles, 30 de mayo
Jesús Espeja
Mariano Fresnillo Poza
Jordi Llisterri i Boix
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
Alejandro Córdoba
Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia