
Capítulo Primero
Historia de salvación
y salvación de la hisroria
(Cont.)
Esbozo de una filosofía liberadora
La labor filosófica de Ellacuría se orienta desdes un principio a lo que puede llamarse una filosofía de la liberación. Es cierto que toda filosofía de algún modo tiene intenciones liberadoras y desalienantes, aunque no siempre logre sus objetivos de llegar a todos los individuos y grupos humanos. Esta opinión de Pablo Guadarrama es compartida por Héctor Samour, quien afirma con rotundidad: el tema de la libertad es el que mejor caracteriza el filosofar de Ellacuría, de donde deduce que su función liberadora en el contexto latinoamericano, transformando la filosofía de la realidad de Zubiri en filosofía de la realidad histórica.
En efecto, para nuestro autor, el crecimiento de la libertad se realiza en la historia en un proceso de liberación progresiva de la naturaleza y de toda suerte de condicionamientos materiales, sociales y políticos. Consecuentemente, la filosofía al situarse históricamente en el compromiso con la verdad de su objeto. Se beneficia necesariamente de la dinámica de la historia y de las más altas posibilidades de libración. Lo que hace que la función liberadora sea esencial a la filosofía de la realidad histórica desde una perspectiva intrínsecamente política.
De modo que la liberación es exigida por la filosofía, más que por razones éticas, por razones epistemológicas y políticas. En este sentido, la intención de Ellacuría de elaborar una filosofía liberadora trasciende la perspectiva latinoamericana para situarse en universalidad propia de una la filosofía actual que quiera responder a las exigencias de los tiempos nuevos, contribuyendo a la realización de la verdad y la libertad en la historia. Es decir, la liberación latinoamericana queda situada en el contexto de la liberación integral del mundo. Ahora bien, la importancia de su filosofía no radica en haber puesto la praxis histórica de la liberación como eje central de la propia reflexión, sino en haber hecho de ella u estilo de vida humana, una rxistencia dedicada a la liberación.
Estos ideales filosóficos son los que él impusó en la UCA de San Salvador, entendiendo la labor filosófica no como la transmisión de determinados conocimientos, sino como una tarea mayeútica y crítica, en el sentido original griego del verbo maieúomai (ayudar en el parto, deshacer situaciones embarazosas.. Es decir, en acompañar filosóficamente esta hora histórica, trágica y decisiva, que atraviesan los pueblos del tercer mundo, pueblos crucificados como él los definió. Ante tan cruda realidad histórica Ellacuría no consideraba inútil la labor intelectual, sino que la exigía con más urgencia y calidad. Este deseo expresado por él muchas veces de acompañar a los pueblos del tercer mundo en este momento histórico bien puede interpretarse como un acompañamiento político, ya que, según escribe en otro momento, la historia es forzosamente política.
Es, además, una labor crítica, porque la opción filosófica liberadora se enfrenta no sólo a las ideologías dominadoras, opresoras y violentas hasta la muerte en El Salvador, sino también en el orden político y económico mundial. En esta labor invirtió él sus excepciones dotes de intelectual nato, no para favorecer a las minorías privilegiadas y poderosas, como suele suceder, sino al servicio de las mayorías populares.
Mediante la crítica el filósofo desenmascara la ideología dominante, escribe en su artículo “función liberadora de la filosofía”, pero sin oponerse a la existencia de las ideologías, que considera necesarias para estructurar la reflexión humana y hacer viables las propuestas políticas, sino en oposición a las ideologizaciones, esto es, a las visiones de la realidad, que, en lugar de manifestarla la esconden y deforman con apariencia de verdad, en razón de intereses que resultan de la conformación de clases o grupos sociales y/o étnicos, políticos o religiosos.
El precio que él tuvo que pagar a los poderosos por su actitud ya lo conocemos y parece que ya lo intuía cuando años atrás escribió acerca del trágico fin de Sócrates "por su personal insatisfacción con lo que sabía como por su constante confrontación con quienes se pensaban depositarios del verdadero saber y del verdadero interés de la ciudad sólo por la posición social y política que ocupaban. Lo primero le llevó a un permanente combate consigo mismo; lo segundo a una batalla desigual con los poderosos de su tiempo. Tuvo que dejarlo todo y lo poco que le quedaba los útimos años de su vida, las cenizas de su existencia se lo arrebataron en nombre de los dioses y las buenas costumbres de la ciudad".
Puede decirse que hablando de Sócrates, profetiza sobre su propia suerte, que fue la misma que la del mayor de los filósofos; en su caso por filosofar y teologizar liberadoramente. Asimismo recuerda que los grandes filósofos han sido inconformistas con el pensamiento recibido y esencialmente críticos en su afán de distinguir la verdad de las apariencias .
Bibliografía
I. Ellacuría, "Su filosofía ¿para qué?, el Abra 11 (1976) 42-48; Id.,"Función liberadora de la filosofía", Veinte años de historia en El Salvador I, 99-100. ECA 45-64, 435-436.
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Miércoles, 30 de mayo
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