
Fotografia del Congreso de Teología
de los Teologos Juan XXIII
La oposición materia-espíritu, divino-humano, temporal-eterno, ha puesto en discordia al hombre consigo mismo de manera permanente. En no pocos casos también ha sido motivo de luchas de los hombres entre sí e incluso de los pueblos que han emprendido guerras sangrientas por este motivo.
Discordias propiciadas incluso por la Iglesia, que se vuelven ahora contra ella, cuando los políticos le niegan hasta tener opinión sobre lo que acontece en la vida pública, argumentando que está fuera del ámbito de su competencia. Lo que no puede es exigir que las leyes del Estado estén en concordancia con la doctrina de la Iglesia. Él es libre y soberano para legislar, como lo es la Iglesia en su campo (Concilio Vaticano II).
La antropología moderna niega estas disgregaciones en las personas por considerar que ambos componentes son parte constitutiva del ser humano. Por tanto están llamados a vivir en armonía en el propio sujeto y en el entorno social donde se desarrolla su vida.
La teología bíblica más antigua desconce la dicatomía materia-espíritu, porque en ella la materia está inundada por el espíritu de Dios que la fecumda. Así se ve en el relato de la creación en el Génesis. Igualmente el libro de los Salmos recuerda esta conjunción entre el Creador y su obra.
Y en esta dinámica de comunión se desarrolla la encarnación del hijo de Dios divino y humano, corporal y espiritual al mismo tiempo, que asume la condición humana con todas sus exigencias sociales. Las dicotomías mencionadas son más bien reminiscencias de teologías paganas hacia la que los cristianos nos deslizamos muchas veces.
En la teología bíblica, pues, no hay seperación entre materia y espíritu sino interacción entre ellos. Esta visión de la teología cristiana la asumía con entusiasmo Ortega y Gasset, porque veía que en ella tiene cabída todo el espacio vital humano. Lo que el acuñó en la palabra "circunstancia", todo lo que nos rodea (circum-stare) (OC 1, 146ss). Toda la historia que vivimos es un lugar teológico para Ortega, como lo fue antes para el teólogo bíblico. La fe no tieene un lugar acotado.
Como podemos ver Ortega dedica mucho espacio a la teología cristiana. Sintoniza con la teología bíblica originaria y con las que se desarrollan en torno al Concilio Vaticano II: la teología de las realidades terrenas, del laicado, de la secularización, la nueva teología política y la de liberación. Una teología vitalista que tiene en cuenta al hombre/mujer en todas sus dimensiones.
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Estimado don Francisco: ese sacerdote compañero suyo no lo conozco; me refiere a él porque alguna vez ha escrito Vd. (como hoy) sobre él y su forma de pensar. Seguro que tiene razón y, si tiene sentido del humor, se puede afirmarlo sin temor a equivocarse (dato, también a favor de él, es que no piense como Vd.).
Y respecto a los profetas que necesitan los pobres para despertar, mejor no enviarlos porque iràn al sueño... eterno sin haber sido dignificados con el trabajo en una sociedad libre (libre, sobre todo de socialistas).
Saludos
Moisés, ¿quién ese compañero mío sacerdote a que te refieres? Si es David, piensa como tú y con el mismo buen humor, por eso podemos seguir siendo amigos, pero no estamos de acuerdo en casi nada en estas cuestiones religiosas.
La teología de la liberación no ha pasado de moda, han aumentado sus detractores entre el clero español y tal vez en el latinoamericano también, pero esto se debe al conservadurismo eclesial vigente en la jerarquía desde que murió Juan XXIII. Su sucesor Juan Pablo I quiso seguir su línea y desapareció repentinamente...La teología de la liberación es más necesaria que nunca, porque cada vez hay más pobres que necesitan ser liberados de su injusta situación, necesitan profetas que despierten las conciencias y hagan que el sistema socioeconómico insolidario a todas lucescambie.
A don FRANCISCO, no BLOGGER: Creo que eso del cristal, etc. es de don Ramòn de Campoamor. Y cobraba pero no por la "liberación".
A don FRANCISCO MARGALLO. ¡Pero si la teologìa (?) de la liberación ya ha pasado a "mejor vida" (el olvido)! Decía Jorge Luis Borges que los peronistas no eran ni buenos ni malos: eran incorregibles. Pues eso. A meditar. Por cierto ¿qué piensa de estas cuestiones su compañero sacerdote?
Saludos a diestro y siniestro (¡!)
Sí, Francisco, en el fondo hay interación entre todos estos conceptos que considermos opuestos y que en la filosofía, la literatura, la ciencia y también en la teología de la liberación se han manifestado en el transcurso del tiempo. Yo opto porque la teología de la liberación siga en vigor mucho tiempo con sus ambivalencias.
Un saludo
Bueno, pos... llegados a este punto, como no es bueno usar dicotomías, pos... a lo mejor el bien y el mal vienen a ser lo mismo... Y lo blanco y lo negro también... Y una "burbuja" de energía cósmica (recién descubiertas), que expande la energía es igual que un agujero negro, que la absorbe...
Todo es igual, nada es distinto.
La quietud y el movimiento son equivalentes.
De la ausencia de diversidad al relativismo feroz.
"Nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira" (Anónimo, sólo que a quien lo escribió no le pagaban por dar ponencias "de la liberación")
Miércoles, 30 de mayo
Ediciones Khaf
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