
Capítulo Primero
Historia de la salvación y salvación de la historia
(Cont.)
El ser humano navega en el horizonte de tiempo e historia
El teólogo y cardenal Walter Kasper, que comparte con Ellacuría el interés por la historia que vivimos en todo momento, observa que la filosofía actual, siguiendo los pasos de Heidegger, concibe el ser en el tiempo, cuestionando así toda la metafísica que desde Platón imperó en el mundo occidental. El ser no navega ya por el horizonte de la idea, la esencia y la metafísica, sino por el horizonte del tiempo y de la historia.
Por tanto, ya no es el sujeto pensante quien domina especulativamente la realidad, esta sólo se experimenta como acontecimiento y como tal hay que afrontarla. La teología actual, influida por esta corriente filosófica práctica, ha abandonado asimismo el horizonte de las ideas eternas y se mueve en el ámbito de la historia y de la libertad . A su vez Horkheimer abre la década de los años treinta con su trabajo sobre Filosofía de la historia, donde defiende que la filosofía no es un asunto meramente teórico, sino teórico-práctico: la filosofía, el pensamiento, ha de hacerse historia para cumplir su cometido.
La filosofía social, superándose a sí misma, ha de convertirse en investigación social. Este era el nuevo nombre de la praxis capaz de alumbrar una nueva sociedad y un mundo nuevo; lo que el filósofo de la Escuela de Frankfurt, Horkheimer, materializó en esa misma década en su Teoría Crítica.
El mismo representante de la Escuela de Frankfurt antes citado criticaba a la metafísica en 1934 en estos términos: No sé hasta qué punto tienen razón los metafísicos; quizá en algún lugar exista un fragmento metafísico compulsivo, pero los metafísicos habitualmente sólo se sienten afectados en grado ínfimo por los sufrimientos de la humanidad. Ha sido, sin embargo, el teólogo Harvey Cox el primero en sugerir que en sustitución de la metafísca se asumieran las categorías de la política, para interpretar el mensaje cristiano.
Su argumentación es contundente: si el hombre tribal habló de Dios en un lenguaje mitológico y el de la edad media lo hizo en términos metafísicos, el hombre tecnopolita sólo puede hacerlo en categorías políticas. Es decir, puesto que en el mundo secular la política ha reemplazado a la metafísica en el modo de captar la realidad, es ella quien da unidad y significado a la vida y pensamiento humanos.
De modo que la política, en cuanto escenario en el que se desarrolla la vida humana en la que el hombre se realiza como sujeto, define hoy el kairós de la teología; hasta tal punto que son cada vez más los teólogos que piensan que la teología habla debidamente, si lo hace mediada por categorías políticas. El hombre mayor de edad se ha liberado de la tutela religiosa y metafísica para volverse sobre el mundo. De este hecho deduce Harvey Cox la necesidad de encontrar un nuevo modo de exponer el mensaje cristiano y de hablar de Dios, lo que intenta en su libro La ciudad secular. Hablar de Dios hoy, para él, es un asunto político. Ellacuría y la teología de la liberación en general están de acuerdo con la tesis de Cox .
El Magisterio de la Iglesia no se opone a esta sustituación de la filosofía metafísica por otra de categorías históricas o políticas, en la mediación teológica. Así lo dice expresamente y con suma claridad Juan Pablo II en la encíclica Fides et Ratio. "La Iglesia no propone una filosofía propia ni canoniza una filosofía particular con menoscabo de otras". La razón que aduce es que la filosofía, incluso en su relación con la teología, debe proceder según su propio método y reglas; de otra forma no daría garantías de permanecer orientada hacia la verdad, tendiendo a ella con un procedimiento controlable.
La autonomía que tiene la filosofía radica, según la encíclica, en que la razón está, por naturaleza orientada a la verdad y cuenta en sí misma con los medios necesarios. Además, una filosofía consciente de este estatuto propio respeta también las exigencias de la verdad revelada.
A este propósito, me parece muy esclarecedora la opinión de Ortega y Gasset sobre los prejuicios existentes entre la filosofía y la fe. La filosofía, dice muy gráficamente, no suplanta a la fe, sino que es un sustituto de la tradición y fe rotas. Dado que en la vida del hombre sólo hay sustituciones, cada una de estas lleva adherido a la espalda el cadáver de aquello que sustituye. Por eso la filosofía parece ir contra la fe, como si ella la hubiera matado. Pero no es así, sino, al contrario, porque la fe murió o se debebilitó no tuvo más remedio que acudir en su ayuda o sustituirla. De modo que por la imperfección de las cosas humanas, el sucesor aparece como un suplantador o enemigo, cuando no hace otra cosa que servir al que se fué ocupando el vacío que dejó.
Como hiciera Rahner, Ellacuría concede mucha importancia a la fundamentación filosófica de la teología. Y ambos reconocen hoy la autonomía de la filosofía y de la teología, pero consideran que esta no puede prescindir de aquella. No obstante,Ellacuría critica a la filosofía europea por considerarla idealista y limitada a una mera interpretación de la realidad. La filosofía que sirva de fundamento a la teología latinoamericana, por el contrario, ha de partir de la realidad vivida en América Latina, preñada de injusticia y pobreza y ha de contribuir a la transformación de esa realidad. En ese sentido, los conceptos filosóficos deben de ser históricos y reales. Este es el modelo filosófico que esboza en su texto Función liberadora de la filosofía de 1985 .
Bibliografía
W. Kasper, Fe e historia, Sígueme 1973
Horkheimer-Adorno, Dialéctica de la Ilustración, Madrid 1997 (JJ. Sánchez , Introducción).
H. Cox, La ciudad secular (Barcelona 1968).
; J. Ortega y Gasset, ("Historia de la filosofía de Emile Breier") Obras Completas VI, Madrid 1983)
I.Ellacuría La teología frente al cambio sociohistórico en América Latina, en RLT 12.
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Efectivamente, Hypatia, las dicotomías averroistas, contraponiendo divino-humano, natural-sobretantural etc. no tienen cabida en la nueva teología conciliar del Vaticano II, se las considera una "aberración".
Veo que sintonizamos. Un saludo.
Elt teólogo de la liberación, Francisco, ha dado a la Iglesia un nuevo título cristológico "Jesucristo liberador", que ha sido aprobado por ella. Así que esta teología está más en concordancia con el Dios bíblico que la teología dogmática tradicional.
Gracias por confirmar. Debí leer la idea, luego me pareció buena, como nueva. La vi en tu artículo y puse el comentario para confirmar. Me da la sensación que ya no debe separarse, a lo Averroes, razón y fe religiosa y que las paradojas dejaran de ser las curiosas y siempre presentes proposiciones teológicas.
Siento tener que decir que, en todo lo referente a la teología de la liberación se venera y se adora más al teólogo que a Dios.
Eso que dices, Hypatia, es lo que hacen ya la nueva teología política surgida después del Vaticano II, la teología de Ellacuría y en general la teología de la liberación de los pueblos en vía de desalrrollo´. Todas ellas toman como fuente la historia real que viven los pueblos,la humanidad. Ellacuría sigue a Ortega primero y después a Zubiri cuya obras son rialistas, vitalistas.
Libros inspirados por Dios, quiere deciir algo así como que los autores supieron intuir por su propia fe algunas huellas de Dios en la historia de su pueblo.
Los libros sagrados de las distintas tradiciones religiosas son tratados teológicos específicos de cada época basados en la vida y aspiraciones de quienes los recibían y que han podido inspirarse en precedentes y vecinos e ir creciendo. Ese es el sentido de "inspirados por Dios", tratar de Dios en ese tiempo. Ahora la teología debería tomar como fuente la realidad vital del hombre actual y las ciencias humanas, dejando las fuentes de la teología predcedente como "historia de la teología"
Miércoles, 30 de mayo
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