
Tomás Moro con su Utopía se percató muy pronto de la forma de servidumbre que trajo el reciente capitalismo de la primera revolución industrial. A él se unió Campanela y los dos advierten el carácter deshumanizador de la acumulación de riquezas, que permiten a quienes las poseen decidir sobre la vida de los que les están sometidos.
El talante humanista que se observa en ellos y en los que se fueron agregando a su proyecto, les lleva a criticar la vida inhumana que implanta la nueva economía, por una parte, y a proponer alternativas o nuevos modos de convivencia social y política, por otra. Todos ellos culparon a la propiedad de esta situación y desde su fe cristiana proyectaron nuevos órdenes sociales justos y utópicos, que no existían en la sociedad. La utopía, pues, en su primera forma renacentista con Tomás Moro a la cabeza, lo que hace es describir ejemplarmente lo que debería ser una sociedad cristiana porque la que él conoce no lo es (I. Sotelo, Utopía hoy)
Más adelante, a principios del siglo XIX, los primeros socialistas Owen,Fourier y Saint Simón presentan una nueva forma de utopía que no era de inspiración cristiana, pero se asemeja mucho a la del renacimiento. Después Marx y Enguels ofrecen un socialismo científico basado en una sociedad sin clases, cosa que puede probarse científicamente y planificarse políticamente, porque se manifiesta en la historia.
Frente a la utopía como categoría social y crítica se coloca el pensamiento antiutópico, que es el defensor del orden establecido, para él, todo proyecto utópico, toda modificación del sistema imperante es totalitaria, porque no deja libertad de fuerzas.
En la actualidad muchos teólogos han recuperado la utopía y otros se se niegan a identificar fe cristiana y consevadurismo, ya que en la tradición profética se encuentran muchos elementos utópicos. Así el tólogo y cardenal Walter Kasper recuerda cómo la teología neo-escolástica que precedió al C. Vaticano II distinguía demasiado entre el futuro último de Dios y el futuro intramundano, degenerando en un dualismo poco
cristiano.
La encarnacion de la fe cristiana, como toda empresa humana, sobre todo si es colectiva, exige una esperanza utópica que mantenga vivo el ideal de la acción. Pero la utopía nunca debe sustituir a la realidad. Así el pricipio esperanza de Ernst Bloch, que es considerado como la enciclopedia de las utopías se propone precisamente analizar los sueños de la humanidad a lo largo de la historia, acariciando siempre un futuro mejor.
El filósofo marxista dedicó toda su vida a recuperar y rehabilitar la utopía concreta, a rescatar los vestigios de libertad y de esperanza existentes en la historia pasada y ponerlas en conexión con el excedente utópico que existe en la humanidad actual. Y considera que la tradición judeocristiana alcanza el grado más elevado que puede alcanzar la religión, porque se caracteriza por su orientación hacia el futuro y ese futuro es la mejor fuente de esperanza. Para él, la Biblia es la reserva escatológica de la humanidad.
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Tienes razón, mas cuidado!, la foto es de Erasmo de Rotterdam, como bien dices, pero se parece mucho a tomás Moro que no pude conseguir. Me explico ya el parecido entre los dos si los pintó el mismo pintor. Gracias por tu información.
Un saludo
la foto que ilustra es de un retrato de ERASMO DE ROTTERDAM, Holbein pintó también uno de Tomás Moro.
Miércoles, 30 de mayo
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.