
Un poco de historia
La crisis que vivimos hoy en todo el mundo tiene una larga historia. Ya en 1989 se decía: "Las sociedades modernas en los países desarrollados están atravesando, desde hace unoa quince años una crisis importante. Se trata de una crisis profunda, a la que se ha calificado como una crisis estructural del sistema e, incluso, de la propia civilización industrial".
Desde la perspectiva puramente económica, puede hablarse al finalizar la década de los ochenta, de recuperación y de reactividad. Pero las secuelas de la crisis de la década anterior y comienzos de la actual (descenso impresionante de la ocupación), como el imprevisible impacto de la innovación tecnológica, plantean serias incógnitas a las que no es fácil dar una respuesta. La pregunta que nos hacemos es muy concreta: ¿hemos llegado al final de la civilización post-industrial?. Esta pregunta puede tener una respuesta ambigua, ideológica o de ciencia ficción.
Lo que no es "ciencia-ficción" son los objetos, las secuelas de la crisis que tienen unas expresiones muy concretas: paro masivo, sobre todo en la población jóven, nuevas formas de pobreza y de marginación social y consolidación de la sociedad "dual" (ricos y pobres). Por eso hemos de preguntarnos ¿cual es la clave para interpretar la crisis actual? ¿cuáles son los cambios reales que se están dando ya?.
Hay muchas respuestas, pero todas pasan por el problema del trabajo y de su naturaleza, de las mutaciones que está expperimentando el proceso productivo, debido fundamentalmente a la introducción masiva de las "nuevas tecnologías", y a los hábitos de consumo y nuevas pautas culturales que todo ello provoca. Es decir, la naturaleza del trabajo está cambiando. Se dice que no habrá trabajo para todos a pleno empleo, que el trabajo ya no será el centro de la vida, que aparecen nuevos espacios de tiempo vacío, ¿paro? ¿tiempo libre? ¿ocio?.
En una reflexión de esta índole hay que abordar a fondo todas estas cuestiones que afectan a los valores clásicos sobre el trabajo y que plantean nuevos desafíos a la acción sindical y exigen políticas de empleo distintas y también contenidos diferentes en la oferta educativa. Hace unos años John Naisbit escribe el libro Megatrends. The new directions transforming our lives, que fue best seller en EE.UU. El nuevo orden económico-social que se perfila, dice el autor, está basado en profundos cambios y desarrollos tecnológicos. Cambios que afectan o afectarán al mismo tiempo, en diferentes grados y de diferentes formas a todos los sectores de nuestra sociedad.
Esto lo estamos viviendo hoy. La ocupación, la producción, los hábitos culturales y familiares están cambiando o cambiarán, para bien o para mal. Sobre todo se verán muy afectadas las actitudes ante el trabajo, la utilización y contenidos del tiempo libre y de ocio, e irá apareciendo la necesidad de un mayor desarrollo y enriquecimiento de la vida personal y comunitaria a fin de contrapesar y neutralizar la frialdad de la vida tecnificada e informatizada y la acelerada disminución del trabajo productivo asalariado para todos a pleno empleo.
La tesis de Naisbit parte de la crisis de la civilización industrial clásica y en la aparición de un orden social nuevo cualitativamente distinto. En síntesis, propone una estructura social radicalmente diferente a la actual, más participativa, menos jerarquizada y más descentralizada, más horizontal en sus relaciones, más creativa desde la base nisma de las estructuras sociales.
( (La Sociedad del Desempleo. Por un trabajo diferente
Cristianisme I Justicia 1989)
www.Porunmundomasjusto (nuevo partido político)
Miércoles, 30 de mayo
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.