
Una historia difícil o un Dios difícil
Después de la tormenta
Después de la catástrofe, allá por los años 500 antes de que llegara Jesús, los creyentes israelitas, los pocos que quedaron,se pusiron a recopilar escritos y recuerdos, a reestudiar su pasado, y así se fraguó la Biblia. Hacía unos 500 años que había muesrto David. Unos 700 después de Moisés. Más de un milenio desde que vivió Abraham. Se necesitaba urgentemente encuadernar la historia y los recuerdos para entender algo a Dios. Porque no se puede buscar a Dios fuera de la historia. Resulta que Dios no había hablado en el Templo. Había hablado en la vida. Y la vida es siempre ambivalente y a media luz.
El Antiguo Testamento no es una Suma Teológica. Un pueblo recuerda la historia y la interpreta. Y en esa interpretación, además de otras intenciones, manifiesta su fe profunda, firme, vacilante oscura, luminosa, contradictoria. Una fe sin organizar, sin dogmas, en la que se intenta salvar a Yahvé, aunque casi siempre con un manifiesto interés nacionalista.
Las minorías creyentes, el "resro", lo que quda humenante ttras la catástrofe ya no tienen Templo para rendirn culto z Yahvé. La Ciudad Sante está profanada, no tienen Rey, el "ungido". ¿Dónde bucar a Dios? "Ha dado al enemigo el gozo de la victoria" (Lam 2, 17). Se han derrumbado todas las columnas. Sólo queda la historia. Y aquellos hombres creyentes, "inspirados", caen en la cuenta de que Dios está sobre todo wen la vida de su pueblo y en la biografía de cada uno.
Eso es el Antiguo Testamento: Una búsqueda de "la acción de Dios en Israel" ((Gerhard Von Rad. Editorial Trotta). Se necesitaba buscar un Dios para dar sentido a la historia de un pueblo. Porque Israel sin Yahvé no tiene sentido.
Y en esta elaboración de todo un pueblo -Antiguo Testamento- intervinieron creyentes de diferentes tendencias:
* Los apegados al culto y al rito.
* Los preocupados por la dimensión moralizante de su fe
identificando Dios y Ley.
* Los nacionalistas a ultranza, con la soberbia de sentirse elegidos
* Los que añoraban el Templo, su grandeza y esplendor.
* Los que querían hacer un Yahvé a su medida
* Los que de veras querían aceptar a Yahvé sin comprenderlo.
* Los que, ante todo, querían salvar a Yahvé
* Y los que querían, ante todo, salvar al pueblo.
Unos insisten en la vieja teología de la "promesa" a Abraham, otros insiten en la teología de la "elección", o en la "Ley" que, según contaban las leyendas, el mismo Yahvé había dado a Moisés, otros esgrimían el viejo contrato -la "alianza"- que Dios les había firmado.
Todos recordaban al Dios liberador de Egipto, poniendo a Yahvé al frente de sus batallas, imaginando una epopeya cuyo parecido con la realidad histórica sólo es sostenible por su sencilla y primitiva fe o por la soberbia de un pueblo herido en su orgullon que inventa historias grandiosas para endulzar el amargo presente.
L. Alemán Mur, La ingenuidad de Jesús. La venganza de la Torá
Ed Utopía, Madrid 2002
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Muy razonable, Carmina, tu comentario, pero más que ascender para encontrarnos con Dios, que es el mismo para todos los humanos sean de la religión que sea cada uno, hemos de descender a la historia, es decir, a la vida que vivimos mujeres y hombres, porque es ahí donde vive Dios y es en ellos donde hemos de saber encontrarle, somos su templo más sagrado. Dios es vida compartida con nosotros. Por boca de Jesucristo nos dijo: lo que hagáis a uno de estos a mí me lo hacéis. La religión bíblico-cristiana es más práctica que todas las metafísicas.
Un cordial saludo
De una historia dificil, asi en lo dificil, la "interpretación" de Dios, lo interesante es la búsqueda, en todos los niveles de nuestra alma e interacción de lo Divino en nuestra propia historia, porque claro que es observable el Dios del Antiguo Testamento, esta conectado a un espacio, un tiempo y una cosciencia, que con sus circunstancias, convergen en la manera de creer, o en lo fundamental de la fe, que conforman la vida esencial que vitaliza, intuyen, sin embargo que para lograr el bien hay que ascender, en un largo peregrinaje de la consciencia, que tal vez sea alma, que debe ascender a la casa de Dios, al menos eso creo, hoy...
Carmina
Miércoles, 30 de mayo
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