Capítulo Primero
Historia de salvación y salvación de la historia
Al cambio que se produjo en Europa hacia la teología política a raíz de la clausura del Concilio Vaticano II, en 1965, y de la Conferencia mundial del Consejo Ecuménico de las Iglesias, julio de 1966, celebrado en Ginebra, corresponde el giro hacia la teología de la liberación en América Latina, que se da en la Conferencia de Medellín.
Del Vaticano II y del Consejo Ecuménico de las Iglesias va a surgir, en efecto, una nueva teología, que se distancia claramente de la teología tradicional. Entre los teólogos que destacan muy pronto en ella están Johann Baptist Metz, católico, Jürgen Moltmann de confesión evangélica y Harvey Cox, baptista, ambos de la iglesia protestante. Los tres son considerados promotores de la nueva teología política, porque por las mismas fechas todos ellos comienzan a utilizar un nuevo lenguaje teológico ligado a una teoría de la fe como praxis pública, política y transformadora de la sociedad .
Un poco más tarde tiene lugar en América Latina la Conferencia de Medellín (1968) de la que saldría el proyecto de la teología de la liberación. Las condiciones sociales de desigualdad en el interior del continente y de dependencia exterior, propiciaron una nueva reflexión teológica, que se distancia de la dogmática anterior y se centra fundamentalmente en el proceso liberador de los pueblos oprimidos.
Es una teología autónoma y autóctona, que no se siente dependiente de la teología política europea, aunque en sus teólogos, muchos de ellos formados en Europa, se detecte una cierta influencia de ella . Hay que observar con J. Carlos Scannone que, como el Concilio en la Iglesia universal, también Medellín asumió proyectos teológicos ya existentes y provocó otros nuevos: el post-Medellín que todavía se está viviendo. Y lo mismo que el Concilio provocó reacciones favorables y contrarias, así sucedió en Medellín. Lo que se interpreta como señal de que se estaban tocando problemas nucleares de la vida de la Iglesia y del continente.
Para Ellacuría lo fundamental de la teología de liberación es hacer ver que el evangelio es, a la vez que una fuerza salvífica, una fuerza histórica. Es decir, tiene que mostrar al pueblo latinoamericano que en la misma historia que él vive muestra la salvación cristiana su verdad. Precisamente, su libro Telogía política intenta demostrar que la historia de la salvación es una salvación en la historia.
Aquí percibe Javier Vitoria el eco de la conciencia ilustrada que proclama la mayoría de edad del hombre: la historia humana es el lugar donde se decide la salvación y realización integral del undividuo. Esta vez, sin embargo, la profecía utópica surge en el Tercer Mundo, con los pies en el barro, aferrada a la esperanza de los pobres, que tienen como valedor a Jesús de Nazaret y cuya gesta de redención quieren proseguir cargando con su cruz liberadora .
Uno de los temas principales de la teología actual, al que Ellacuria presta mayor atención, es la historicidad de la salvación cristiana. Si este tema no se trata debidamente, cree que los demás temas teológicos no adquieren toda su importancia ni su verdad.
Así se explica su pesar de que durante siglos la teología mediada por el pensamiento griego, que es ajeno al bíblico, se haya ocupado de la relación de lo sobrenatural, Dios que se nos revela por su divino favor y gracia, por un lado, y lo natural, es decir, el hombre tal como es en sí y de manera inmutable, por otro. O, lo que es lo mismo, que el tema teológico se haya tratado en términos de naturaleza y gracia separadas entre sí. Él, en cambio, quiere plantearlo de manera global en términos de historia. La formulación en términos históricos la considera más profunda.
Ya en el período de su formación teológica, en Innsbruck junto a Rahner (1958-1962), ha observado Sols Lucia, le impactó gratamente que el maestro introdujera la historicidad como elemento esencial a la revelación, a la experiencia de Dios y a la teología. Para Rahner, la revelación se da en forma de historia de salvación y se da en la historia de los hombres, sin que haya que confundir esta con aquélla . Ellacuría no ha abandonado nunca la influencia que Rahner ejerció sobre él. Aunque uno y otro representan teologías distintas, los dos coiciden en el abandono de la teología neoescolástica de la época, evidentemente de distinta manera.
Rahner, siguiendo un modelo idealista trascendental, pretende dar respuesta a los desafíos del hombre europeo, que, influido por la Ilustración y las ciencias modernas, es incapaz de atisbar el conocimiento y la existencia de Dios. Ellacuría, en cambio, se decanta por una teología postidealista que haga frente a los embates de la injusticia y la opresión del hombre latinoamericano.
Mientras el maestro se pregunta cómo hacer creíble a Dios en un mundo de incrédulos, al discípulo le inquieta cómo hablar de Dios en un mundo empobrecido y sufriente. Pero ambos reconocen la importancia que tiene el lugar o el contexto social desde donde se hace la teología .
Bibliografía
A. Fierro, El evangelio beligerante, Estella 1975; F. Margallo, Cristianismo y Secularidad. Manual de Nueva Teología Política Europea, Tiranch lo Blanc, Valencia 2007.
JC. Scannone, Teología de la liberación y praxis popular (Salamanca 1976; FJ. Vitoria ¿Todavía la salvación cristiana? I (Vitoria 1986).
I. Ellacuria, 'Salvation History and salvation in History', en Id.,Freedom Made Flesh. The mission of Christ and His Church (New York 1976; J. Sols Lucia, Teología histórica de Ignacio Ellacuría, Madrid 1995)
M. Maier, 'Karl Rahner, el maestro', en J. Sobrino-R. Alvarado-I.Ellacuría, Aquella libertad esclarecida (Santander 1999).
www.porunmundomasjusto
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Este artículo, incluso con la misma foto, ya se publicó en Religión Digital, hace unos meses, más o menos. Lo único que tengo que decir es que los discípulos de Ellacuría han degenerado de tal forma que uno de ellos, Jon Sobrino, ha llegado a decir que Jesús no era Dios.
Eso y la influencia política de una teología (¿Dios nos habla a través de posiciones políticas o partidos políticos?) me hace considerar a la teología de la liberación como algo caduco, anticuado, anclado en la nostalgia del mayo del 68, y algo gracias a lo cual, han conseguido entrar el marxismo y otras tendencias políticas en el pensamiento y la vida religiosa.
Hasta el punto de que algunos sacerdotes de la teología de la liberación decidieron coger las armas para "AMAR" más y mejor a sus semejantes.
La teología de la liberación está enriqueciendo a muchos teólogos que viven de ella.
Miércoles, 30 de mayo
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Antonio Aradillas
Juan Jáuregui Castelo
José Manuel Bernal
Sor Gemma Morató
José Alegre
José Arregi
Jose Gallardo Alberni
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.