El Blog de Francisco Margallo

La difícil evangelización de Europa I

16.09.10 | 10:00. Archivado en Evangelización
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Hace tiempo se viene hablando de la evangelización de Europa, los Estados Unidos de Europa o la federación de Estados-nación, que preconizara J. Ortega y Gasset en La rebelión de las masas (1931). Esto se ha hecho apelando a las raíces cristians del viejo continente.

En realidad lo que el mundo está demandando para su equilibrio y estabilidad es que la grandes potencias, Estados Unidos y la Unión Europea, primordialmente, tengan unas relaciones de igual a igual, como se puso de manifiento en la Cummbre Euroatlática de Washington (Mayo de 2002). La apelación a las creencias interesa ya poco a la mayoría de los europeos y al rico Occidente en general, si la Iglesia no da el giro radical que pide el Concilio Vaticano II y vuelve a lo esencial del Evangelio: La opción por los pobres y la defensa de sus derechos oportuna e importunamente.

La visita que el Papa Benedicto XVI inicia hoy al Reino Unido en calidad de Jefe del Estado Vaticano no tiene ninguna similitud con esas raíces cristianas que se le atribuyen a Europa. Posiblemente el no querer prestar atención a estos gestos, que no se avienen con el espíritu y la letra del Evangelio, se está imposibilitando la evangelización de Europa.

La Conferencia Episcopal Española ha reconocído que España es un país de misión que necesita ser evangelizada de nuevos. Lo mismo se dijo de Francia hace unas décadas y hoy se puede decir lo mismo de los demás pueblos de la UE. En definitiva, todos los países herederos de la vieja cultura europea, que dió a luz el Estado unitario cristiano: Un Dios, un césar, una fe y un imperio, necesitan hacer una gran reforma en todos estos conceptos, eliminando algunos de ellos. Y es que lo que se observa en Europa es una gran avides económica y muy poca ensibilidad para la justicia social que es lo primordial.

¿Está la Iglesia dispuesta y capacitada para emprender la nueva evangelización que Europa necesita? Porque la mejor manera de ser fiel a la tradición cristiana no es volver repetitivamente sobre ella, sino descubrir el presente en profundidad para volcar en él todo el compromiso que la comunidad apostólica nos legó. Pero no nos engañemos, hay que reconstruir el pasado a la luz de los signos de nuestro tiempo tal como Juan XXIII los intuyó. Es decir, abriéndose al diálogo con el mundo laico de hoy y fomentando la unión con todas las Iglesias más allá de los dogmatismos paralizantes.

Sobre todo la Iglesia ha de aprestarse a reconocer al Dios cristiano encarnado en la justicia, la libertad, la solidaridad humana y la paz donde le sitúan los profetas del Antiguo Testamento. A su vez los Apóstoles en el Nuevo le descubren en el gran sacramento de todos los tiempos, que son todo hombre y mujer. El texto bíblico hace de la historia santa y profana una solo historia, lo que llevó al cardenal Daniélou a pronunciar una frase lapidaria: "Vivimos en plena historia santa".

Sirva este testimonio para no enfatizar tanto en la teología y la evangelización una espiritualidad desencarnada que huye de los procesos históricos que vive el mundo y que se aleja del Dios de la revelación que se manifestó en Jesucristo. Pero debe ser consciente también de que la sociedad no es lo que su nombre indica, orden y armonía social, sino desorden e insolaridad, por lo que habría que hablar con más propiedad de "di-sociedad" (J. Ortega y Gasset). Esto hace que sea hoy más difícil descubrir los vestigios de Dios que se ha revelado en Jesucristo como un Dios justo y liberador. La Iglesia, pues, ha de esforzarse para poder evangelizar, por transparentar en sus palabras y sus gestos al que sacrificó su vida por un mundo mejor... (Seguimos mañana)

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Francisco Margallo [Blogger] 16.09.10 | 13:42

    Bienvenido de nuevo a la tertulia, Manuel_RH. En mi opinión el tema de la laicidad o laicismo que lleva el Papa al Reino Unido no es adecuado para emprender el diálogo en ese país que cada vez lo será más, como todos los europeos. Las raíces de la Europa actual crecen desde él, cosa que beneficia al cristianismo, porque le purifica de los mitos que arrastra desde hace mucho tiempo sin que la Iglesia se haya molestado en combatirlos, al contrario ha permanecido y permanece en el mito. Tal vez le creía y lo cree rentable, pero esto hoy ya no es posible.
    Un cordial saludo

  • Comentario por Manuel_RH 16.09.10 | 12:47

    Desde luego no creo que sea promover el espíritu evangélico cuando sólo el desplazamiento del Papa para efectuar una pequeña visita requiere una inversión millonaria y se habla de ventas de entradas como si se tratase de un espectáculo.
    Antes de quejarse por el abandono del evangelio en Europa y el avance de la laicidad, habría que preguntarse si la misma Iglesia no se ha quedado dormida confiada en su antígua influencia; si no habremos confundio la humilde acción de sembrar con otras actitudes más arrogantes que nada tienen que ver y en las cuales permanecemos, y pretendemos en vano recoger una cosecha que no se ha sembrado convenientemente. Un cordial saludo.

Miércoles, 30 de mayo

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