El Blog de Francisco Margallo

Teología de Ignacio Ellacuría

14.09.10 | 10:00. Archivado en Teología de liberación
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Biografía del autor

Nacido en 1930 en Portugalete (Vizcaya), a los 16 años ingresó en la Compañía de Jesús, y en 1949 fue destinado a Centroamérica. Entre este año y 1958, estudia, filosofía, humanidades y magisterio en diversos centros académicos de El Salvador y Ecuador. De 1958 a 1962 realiza estudios de teología en Innsbruk junto a Karl Rahner.

Entre 1962 y 1966 reside en Madrid donde comienza el doctorado en filosofía con Xavier Zubiri con el que mantiene una estrecha relación filosófica. Terminada su formación académica regresa a El Salvador, donde estaba nacionalizado y comienza a trabajar como profesosr de filosofía y teología en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). Con otros compañeros impulsó la creación de la Facultad de Ciencias del Hombre y de la Naturaleza, el Departamento de Filosofía y el Centro de Reflexión Teológica.

Toda su actividad académica la desarrolló con el comvencimiento de que la misión universitaria ha de tener como horizonte teórico y práctico la situación y la realidad de la sociedad en la que la universidad desempeña su función. Desde su perspectiva esto no significa renuncia a lo específico de la universidad, sino que más bien debía considerarse objetivo último de la universidad que las mayorías populares llegasen a unos niveles de vida aptos para satisfacer las necesidades básicas fundamentales, de modo que llegasen a un nivel de participación máximo en las decisiones que competen al destino de ellas mismas y al destino de toda la sociedad. Es decir, que la universidad ha de prestar una atención especial siempre a las mayorías populares.

Para Ellacuría, la universidad como matriz educacional de un pueblo está condicinada por el conjunto social, ahora bien, en un ámbito social donde impera la injusticia no sólo es difícil anunciar la verdad, sino que es casi imposible encontrarla, estudiar la realidad y propiciar un saber verdadero y justo. La verdad a que ha de aspirar la universidad es aquella que se ocupa de manera exhaustiva de toda la estructura y dinámica
de la sociedad. Por eso la proyección social y la efectividad politica deben estar dirigidas por las exigencias objetivas de las mayorías oprimidas, exigencias deducibles, tanto de su propia realidad objetiva en el contexto social como de su voluntad expresa, manifestada en las organizaciones populares.

En 1979 Ellacuría fue nombrado Rector de la UCA y vicerrector de Proyección Social. En 1989 fundó en la misma universidad la Cátedra Universitaria de Realidad Nacional, un foro abierto para discutir los problemas que aquejaban al país, en el que participaban políticos, sindicalistas, dirigentes populares y eclesiásticos. Esta clase de actividad académica situada y comprometida era una constante permanente en él, lo que le acarreaba muchos problemas no sólo en la institución universitaria, sino también personalmente.

Así lo decía él mismo públicamente en 1989 en una breve estancia en España: "Muchas veces hemos puesto nuestra institución en peligro de que nos pongan bombas, de que nos disparen. Cuando salí ahora de El Salvador ya estaba la bomba próxima a la Universidad, por esto mandé una nota al periódico avisando que salía del país, para que no les pusieran la bomba a mis compañeros mientras yo no estaba. Pero nosotros no nos vamos a callar porque nos pongan bombas. No quiero decir con esto que estemos arriesgando mucho la institución pero sí que hemos arriesgado un poco en repetidas ocasiones".

Al regresar de España se encontró con una situación política y unas estructuras sociales muy violentas, pero esto no fue obstáculo, sino más bien un acicate para entregar su vida al servicio del pueblo salvadoreño. Decisión que asumió tras la celebración de la Asamblea de Medellín en 1968 y que llevó a cabo como religioso jesuita e intelectual universitario. Él y la institución que representa están al servicio de las mayorías populares:

"Nosotros tratamos en El Salvador de combatir primero la violencia estructural existente con todas nuestras fuerzas no violentas. Así, el trabajo institucional de nuestra Universidad se resume en un combate contra la violencia estructural del país a base de crear las condiciones que posibiliten la liberación de las mayorías populares oprimidas. A eso de dirige, con mayor o menor éxito, el potencial de nuestra Universidad". Estos testimonios escritos datan de enero de 1989 y el asesinato se produjo el 16 de noviembre de ese mismo año.

Como dice repetidamente, él y la institución que representa están al servicio de las mayorías populares: "nosotros tratamos, en El Salvador, de combatir primero la violencia estructural existente con todas nuestras fuerzas no violentas. Así, el trabajo institucional de nuestra Universidad se resume en un combate contra la violencia estructural del país a base de crear las condiciones que posibiliten la liberación de las mayorías populares oprimidas. A eso se dirige, con mayor o menor éxito, el potencial de nuestra Universidad". Estos testimonios escritos datan de enero de 1989 y el asesinato se produjo el 16 de noviembre de ese mismo año.

Realmente su opción cristiana en favor de los pobres estuvo acompañada de unas dotes excepcionales: firmeza y honestidad en sus convicciones, claridad y acierto en sus análisis sociopolíticos, talante de diálogo, pasión por la justicia; todo ello expresado en un discurso intelectual ecuánime y certero. La Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), de la que había sido rector desde 1979 hasta su muerte se ha visto privada de una inteligencia privilegiada. También las clases populares y empobrecidas, que son mayoría en el país, tienen que haber echado de menos su capacidad de diálogo y su mediación política .

En esta universidad Ellacuría y los compañeros asesinados con él hacían la "revolución de la razón" a través de las armas de la investigación social, el diálogo, la denuncia profética etc. Todo el mundo lo reconoció así al concederle numerosas distinciones. En España concretamente fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de 1990 por su "denodada defensa de la libertad, del diálogo -como única vía para la convivencia pacífica- y de la cultura, supremos valores que deben servir como modelo para cuantos grupos humanos tienen como meta el logro del bien común y en cuya defensa ha dado heroico testimonio el claustro de sus profesores"...

Bibliografía
I. Ellacuría, 'Universidad, derechos humanos y mayorías populares', en ECA 406; 780-794 (1982); Id., 'Universidad y política', en AA.VV. Veinte años de historia en El Salvador. Escritos políticos I, 38ss (1980)Desclée (Bilbao 1998, 31-32
'Quinto Centenario de América Latina', en Cuadernos de Noticias Obreras 17 (1992); Sols Lucia, El legado de Ignacio Ellacuría. Cristianimo i Justicia 86 (1998)
PD. El próximo martes seguimos exponiendo su biografía


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